Inicio
Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
del acto comunicativo: "Al momento de ellos ir caminando, nosotros íbamos haciendo un sonido"
del acto comunicativo: "Pero en la calle... es un escenario hasta peligroso"
Carlos Rojas Martínez
LAURA: Yo tengo una pregunta.
CALICHE: Ajá.
LAURA: ¿Por qué Caliche?
CALICHE: ¿Por qué Caliche? [ajá] ¿De Caliche, de mi nombre? [ajá] Ah, porque me decían, de niño, Caliche, porque, me imagino que, sí, hay, hay unos tíos del sur de, de, de México, que, no lo sé de cierto, pero creo, ah, ellos empezaron a decirme, después todos me decían Caliche, Caliche, Caliche [ah], que es una forma de decirle Carlitos al, a la gente en el sur. De hecho, más al sur, en América del Sur, o sea, eh, pero sé que mis parientes son, este, de por Chiapas, y, Chiapas, Yucatán y el sur de Veracruz. Entonces, eh, cuando venían ellos seguro me empezaron a decir, como mi papá es Carlos, yo soy Carlos: Carlos, Carlitos, Caliche, Calichito. Ah, y ya después me enteré que se, significa varias cosas y me gustó el, el, el, es que, el caliche es la piedra caliza, ¿no?, la piedra donde se, se, hay un proceso para sacar la, la cal, bueno, pues es, de esta piedra se saca la cal, ese es el caliche [mm]. Pero es una palabra gitana también y, y el caliche, eh, se puede referir como una forma, como la jerga también, un poco, como la jerga de tal o cual lugar. Entonces fue interesante. Caroma pues es un acrónimo, ¿no?, Carlos Rojas Martínez, Caliche Caroma. Y pues porque no me gusta mi nombre, eh, es como muy común y hay homónimos muy culeros, y [risas]. Y eso es parte de, de, de, de, del artista, ¿no?, yo creo que se inventa de, de todo, y ¿por qué no cambiarse el nombre?, ¿no? Ah, o sea, si te, te, hace muchos años yo me, ya me asumí como que me iba a dedicar a algo y de eso iba a vivir, obvio la música para mí, eh, es, es una acompañante, pero yo no soy músico, de, propiamente. O sea, yo he estado, tengo la suerte de poder acompañar o estar al lado de buenos músicos y ellos, digamos que me comparten un poco de su magia, ¿no? Soy percusionista, no toco, em, instrumentos aún, no toco, eh, instrumentos, eh, melódicos, armónicos, ¿no? Pero ya lo haré, quizá. O sea, solo quiero especificar que eso, más bien lo mío es la literatura, ¿no? Eh, para lo cual pues sí he estudiado mucho y sí me ha costado harto trabajo, me ha costado mucho trabajo, eh, no digo que la música no es [risa], claro es muy muy difícil, pero sí, sí, no me asumo con esta etiqueta [mjm] de músico. Pero es muy interesante el trabajo de los músicos en la calle, y estar al lado me ha posibilitado hacer algunas crónicas [mm]. A ve…, se va a publicar en un libro, creo que tiene que ver la UNESCO y el Ayuntamiento de Morelia, eh, justo cinco estampas sobre los música callejera en Morelia, y es como el resumen, un poco, de esto que les paltiqué ahorita, ¿no? [mjm]. Eh, de, es, eh, cinco, cuatro, cinco o cuatro es…, es que no recuerdo, pero son, este, son pequeños cuadros de, de cosas que pasaron así, muy significativas, con la música en la calle [órale]. Eh, y pus nada, que la, la calle es de quien toca ahí, creo [mjm].
Diega López Rivas
Berenice Araceli Granados Vázquez
También hay unas costureras, hay un taller de costura, y dicen que ellas oyen los tropeles de los caballos. Cuando se quedan ya muy tarde oyen tropel de caballos que andan en el patio. Y si no que oyen gemidos [mjm].
del acto comunicativo: "Al momento de ellos ir caminando, nosotros íbamos haciendo un sonido"
VÍCTOR: ¿Qué, así, como muy resumido, qué enseñanzas han tenido de, de tocar en la calle?
LUIS: ¿Que qué?, perdón.
VÍCTOR: ¿Qué enseña…, qué les ha enseñado tocar en la calle? Específicamente.
JOAQUÍN: A correr [risas].
LAURA: Condición [risa].
LUIS: Sí nos ha enseñado algo, ch, am, [risas], espérame, eh, [risas].
JOAQUÍN: Ya se me olvidó.
LUIS: No, nos ha enseñado a ser un poquito más desinhibidos, porque, pasa algo bien curioso, supongo que en su carrera, como músico de formación, como otros que conozco, y pus también para mí, cuando yo estuve estudiando, pus estaba trabajando a la par, ¿no? Entonces, el hecho de pararte enfrente de la gente que está comiendo, que está tomando algo, al principio, por primera vez, pues es complicado, ¿no? Porque tienes varios factores. En primera, te da penita, sientes algo de vergüenza, cuando son tus primeras veces dices: “Ss, ¿qué estoy haciendo?”, ¿no?, porque sales completamente de este círculo de tener un trabajo normal [sí]. Ahora, también viene como la carga de, de tus papás. A mí, mis papás, cuando su…, sobre todo más mi papá, me dijo:
--¿Qué, qué, qué, qué estás haciendo ahí, mendigando dinero y pidiendo limosna y todo eso?
--No, no, no…
Pero ya empezó a ver que era autosustentable y que pues no iba, no me iba mal, y dijo:
--Ah, va, tá bien.
Y ahorita ya es como nuestro fan número uno, ¿no?, en YouTube [risas]. Ahí está buscándonos. Entonces, tenemos una mayor apertura porque soltamos un poquito ese yugo de, de “qué es lo que va a decir la gente”, ¿no? Al contrario, la gente, hay gente que admira lo que hacemos [mjm], hay gente que le gusta lo que hacemos, y aprendemos a lidiar con eso, porque no a toda la gente le va a gustar lo que hagas, no a toda la gente no le va gustar, ¿no? Entonces, también aprendes a medir, a checar cuándo es cuando la gente no, no, no le está simpatizando, ¿no? Y no es por ser, este, como encajosos y decir: “Ah, no te gusta, pus áhi te va: tutututú” [risa], ¿no?, sino simplemente por respetar que a lo mejor a esa persona le gusta otro género, y pus va [sí], toco una rolita, me hago un poquito más para allá y pues le comparto a la gente que sí quiere, ¿no? Pues de ahí nos ha salido trabajo, nos ha salido, este, consejos también, ¿no? Y pues también un montón de historias bastante graciosas. Pero en general, yo creo que va por ahí, como a perder como el miedo a, hacia un, este, eh, un prejuicio, más que nada, ¿no?, de ahí...
JOAQUÍN: Eh, es como algo contradictorio, porque de cierta manera te da, creo, seguridad, pero por otro lado creo que te da también mucha humildad, ¿no? El estar, o sea, no cualquier, no cualquiera se anima a ir a pedir dinero, ¿no? Entonces es como un, una balanza entre: “Oye, pus estoy aquí, me gusta lo que hago”, shalalá, pero también ese, ese lado creo que pesa un poco, ¿no?, en, en que sabes que estás, no sé, a la expectativa de, de tal vez si les gusta o no [mjm] y de si es apreciado simplemente la, lo, lo que tú estás haciendo [mjm]. Afortunadamente para nosotros, ha sido, pues bien recibido, y nos ha ayudado también a, a, por los que, los que a lo mejor tienen inconveniente. Incluso hasta, no porque no les guste, sino simplemente porque estamos muy cerca de ellos, y a lo mejor el acordeón de repente, pues así en [como en un…], a un costado de ti [claro], es, es muy fuerte, ¿no? [sí] Entonces, aprendemos hasta el, el, es…, este rollo, ¿no?, de, de, de un poco de humildad para poder, este, decir: “Okey, sí, no, no soy totalmente [ya, ya, ya] esto, ¿no?”. Y, este, creo que sí puede ser como un poquito de, pues de, de una balanza, ¿no? [ambas cosas], de, ajá, de, de las dos. Y pues de la interacción de, hasta de la energía, ¿no?, de la combinación de energía con la mismas personas.
LUIS: Sí, sí, sí [okey].
Antonio Morales Reyes
Que ya lo, daban con la isla, porque se veía la cantera, porque esa isla, allí hay mucha cantera de esa rosa [mm, mjm, sí, sí], ey. Sí, eso nos contaba. Y también nos contaban de que la torre que tienen en Janitzio, esa piedra salió de aquí y, y de esta parte, porque no sé si toda esa parte pus hay cantera [ajá], y es lo que nos contaban nuestros abuelitos.
BERENICE: Salió de acá entonces…
ANTONIO: Salió de aquí. Que muchos soldados murieron de esta parte por llevar pues la piedra para Janitzio [mjm]. Sí, por eso hay cosas pues interesantes que uno dice “¿Sí será cierto?” Pero sí, si ustedes, eh, pueden apreciar la torre allí en Janitzio, pues es, es esa cantera de esa roca, de la dura [mm, mjm], ey. Y no hay en otra parte la cantera mas que aquí, pueden apreciar, allí está [mjm]. Es una sola pieza esa cantera, y en la parte de abajo, cuando empiezan a escarbar para hacer alguna cosa, luego, luego topan con la cantera [jm], sí. Toda esa parte [mjm], para allá [mjm], sí. ¿Pus qué más les puedo decir, pus? Je, je, je [risas], ey.
ANDRÉS: Hola, soy Andrés y trabajo, precisamente, en el LANMO, y esta es una historia que nos sucedió haciendo trabajo de campo. Creo que es de, la historia más sobrenatural
que nos ha tocado vivir en campo.
Estábamos en 2019 con un grupo de investigación del Laboratorio y con otro grupo de investigación del Instituto de Geofísica realizando un documental en el volcán Paricutín, acerca del volcán Paricutín. Y justamente estábamos, eh, en las ruinas de San Juan, ¿no?, donde llegó la lava y, bueno, hasta hay muchas leyendas y, y corren muchos relatos al, al respecto en donde justo se detuvo la lava, en la portada de la iglesia —es un es un lugar muy interesante para conocer—. Y, eh, yo estaba haciendo la parte de la dirección cinematográfica y tenía este capricho, por así decirlo, de grabar las ruinas de noche con unas cámaras especiales que tenemos, eh, y grabar la luna, porque es, precisamente ese día tocaba luna llena.
Éramos aproximadamente cinco personas en el equipo de, de investigación. Entonces, eh, fuimos, estuvimos por ahí de día, y mientras se hacía más tarde, mientras se oscurecía,
eh, bueno, no hay nada de poblado cerca, ¿no?, el más cercano creo que, este, está como
a unos cuarenta minutos, y pues el turismo se va yendo, se iba, iba yendo. Y, eh, don, don Chuy, que es el que está haciendo ahí como quesadillas y demás, nos dejó café hecho y unas bracitas prendidas para estar ahí de noche en lo que lográbamos el cometido de grabar,
pero mientras se iba oscureciendo y se iba quedando solo, empezamos a sentir un ambiente pesado, algo inexplicable.
Creo que a quien ha vivido este tipo de historias sobrenaturales le ha tocado sentir esa densidad en el, en el ambiente. Y estábamos sentados alrededor de una mesa, eh, no había, no hay luz eléctrica, entonces, eh, solo iluminados por la, eh, fogón, ¿no?, que estaba. Calentábamos café, agua para hacer té, etcétera. Y, naturalmente, este, los perros se empezaron a acercar al calor. Y pasados los cuarenta minutos y empezando a contar historias, este, sobrenaturales, eh, los perros salen corriendo —aproximadamente unos ocho perros—. Entonces ya se imaginarán, si ya era el silencio absoluto, ocho perros ladrando alrededor de un círculo —hicieron un círculo y comenzaron a ladrar—, y este círculo de perros se iba moviendo, ¿no? hacia nosotros. Entonces, eh, empezamos con los nervios de punta y demás, y, eh, dije:
–Bueno, vamos a cumplir con el cometido, vamos a movernos de este espacio y vamos a, a las ruinas ya como tal a grabar.
Y, eh, de repente los perros, eh, al momento en que nos paramos, salieron corriendo. Y bueno, los nervios de todos ya estaban de punta, ya todos estábamos, este, no sabemos si quedarnos, si irnos. Y, al momento de irnos caminando hacia las, hacia donde está la iglesia y demás, donde ya comienzan como las formaciones más rocosas, eh, los perros se acercan corriendo hacia nosotros, ladrando, y vemos que aparece una luz pequeña, ¿no?, en, digamos a unos 4 o 5 metros de donde estábamos. Y digamos, eh, como si nos estuvieran flasheando con una lámpara. Y bueno, en ese momento salimos corriendo todos, este… Lo bueno es que tuvimos un poco de sentido de responsabilidad y tomamos las mochilas donde estaban las cámaras, los tripies, etc. Subimos a la camioneta y salimos disparados en la camioneta hacia la cabaña.
Eh, un poco de, entre miedo colectivo, pero todos tuvimos esta sensación de que esa luz nos atraía, ¿no? Teníamos, a pesar del miedo, mucha curiosidad, o no sé cómo llamarle, de acercarnos a ver qué era eso, aunque sabíamos que no podía ser nada más que algo quizás sobrenatural, porque estuvimos todo el día ahí y durante una hora por lo menos solos, y no se acercó ningún vehículo, ningún caballo ni mucho menos. Y esa es la historia sobrenatural que tenía que contar hoy [ríe]. Si alguien gusta pasar y seguimos con los relatos [risas].
ASISTENTE: ¿Qué hora habría sido?
ANDRÉS: No era tan tarde, no pasaban ni de las 10 de la noche. Eh, era, eh, el otro horario
donde oscurece un poco más temprano, entonces el sol se habrá puesto por ahí de las
seis y media, siete, y como a las ocho y media de la noche ya estaba completamente oscuro. Y bueno, ya no supimos qué pasó con los perritos que estaban por ahí. Los dejamos por ahí.
ASISTENTE: ¿Y cuántas personas lo vieron?
ANDRÉS: Los cinco que íbamos. Sí, recuerdo ahora que éramos cinco porque llenamos la camioneta, íbamos en una pickup.
ASISTENTE: Colectivo…
ANDRÉS: Colectivo, sí, sí. Así es. ¿Quién se anima a pasar? Adelante.

