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Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
del acto comunicativo: "La música siempre, siempre estuvo allí para aliviarme"
César Hernández Elizondo
Vidal Alejo Reynoso
VIDAL: Pues aquí estamos pues viendo el Charco [Mjm].
BERENICE: ¿Así le llaman, el Charco?
VIDAL: El charco, sí. Pues ya la gente, por ejemplo Goyo, le llaman de otra manera, porque pues realmente, pues, para nosotros es un recurso natural muy, este, ora si para atracción [Sí] turística. O sea aquí en la noche de muertos meten canoas y traen sus, sus mariposas y hacen exhibición de, para que vea la gente [Ah, ok]. Y aquí se ponen faros, bueno, se pone muy a, muy alumbrado aquí en la noche de muertos [Mjm]. Y para eso sirve. Sí, sí deja mucho recurso pues también [Mjm], porque pues como llega el turismo, pues aquí se pone bueno.
BERENICE: ¿Y cuanto tiene este, el charco? O sea, desde que usted era niño ya estaba el charco?
VIDAL: Ya estaba.
BERENICE: ¿Y qué le han dicho… o sea, cuánto tiene, cómo se hizo? Qué se sabe de él.
VIDAL: Bueno esto se hizo cuando, cuando se hizo el cuartel. Como ellos utilizaban creo el material aquí, porque ellos fueron los que esc… hicieron la excabación y, y no sé dónde llevarían la tierra, pero a lo mejor lo ocupaban para hacer polvora. Sí, y este, ya cuando yo crecí, yo ya lo había visto así, con agua.
BERENICE: ¿Ya tenía agua y todo?
VIDAL: Sí. Y esto llega a secarse.
BERENICE: Sí se seca?
VIDAL: Sí se seca.
[Suena su teléfono y responde: Bueno. No, no está]
Anastasio: Aquí, aquí en la estación esta, de Huichila, aquí alantito, aquí está a una estación.
Berenice: Sí, sí.
Anastasio: Ahí una vez... Áhi sembraban mi papá y mi tío Efigenio, pero por el lado de abajo de la vía. Y sabían que Mendoza iba a atacar el tren [mjm]. Pasaba el tren con gobierno. Y ya se decían uno y otro:
--¿Qué, uncimos? ¿O no uncimos?
Dante: Ajá, iban a trabajar con la yunta [mjm].
Anastasio: Taban despachando, estaba la milpa así de...
Dante: ¿Donde estaba la tierra de tía Canuta?
Anastasio: Ah, esa mera. Esa era de mi papá. Y dice:
--Por fin. Dice:
“--Si no uncimos, nos van a estar molestando que sabíamos. ¡Casualidad que ese día no uncimos! Y si uncimos y nos toca una fría.
Dice:
--¡Hombre!, nos vamos a uncir, dice”.
--Y que uncimos. Y cuando vemos que pasa el tren, ya sabíamos que Mendoza aquí lo taba esperando en la vuelta, en Las Tinajas. Y cuando oímos la huajesquitera, dice, y desengancha los, los vagones del tren, y se viene nomás la pura carbonera, la máquina, ahí en la estación había estacamento, siete guachos, y que se suben, nomás se jueron en la carbonera. Y que corre Mendoza, después, dice, le hacíamos burla que lo bían correteado siete guachos [risas]. Que corrió porque llegó el resjuerzo, dice, pero nomás eran siete, dice [risas].
¡Siete lo corretearon! Y áhi iba Mendoza, y que corre.
Dante: ¿Tons cómo lo seguía mucho la gente si era medio miedoso?
Anastasio: Era bien miedoso, por eso vivió.
LAURA: ¿Y cuáles son como los géneros o canciones que recurrentemente están tocando acá?
ROBERTO: Tocamos de todo, de todo, este, pero por ejemplo, si hay gente ya grande, gente mayor, tocamos de las viejitas pero bonitas [risas], este, ya si hay más chavos, tocamos de Sin Bandera, orita está de moda la banda, entonces, canciones de banda como las que toqué, este, las hemos sacado en guitarra [ya].
LAURA: ¿Y antes de salir, cómo se preparan, tienen algún ritual o algo, o simplemente ya, vámonos?
ROBERTO: Pues, sí.
EMILIANO: Sí.
ROBERTO: Sí, es como de, de
--Oye, qué, ya es hora, vámonos.
Este, ya nada más antes de sacar una nueva canción, pus sí le dedicamos tiempecito pues, para que ya salga bien. Pero sí, cuando nos venimos, de hecho hay veces que es de improvisto, que no traemos dinero, y es de:
--¿Qué, nos vamos a tocar?
--Vámonos.
Y ya sale, no tenemos así, algo previo que preparemos para venirnos, no.
Rosa María Ávalos Gómez
ROSA: Eh en casa, vivía anteriormente en otro domicilio donde no estoy, me cambié. Una ocasión, por la tarde, ya estaba oscuro y en la puerta de la casa… estaba parada una niña. Muy delgadita, con la cara desfigurada ah…quiso acercarse hacía mí, pero… yo pensé en mi hija, yo tenía una niña muy pequeña en la cuna y ella como que quería… acercarse a la cuna de mi hija. Eh… yo traté de evitar que avanzara y al tocarla sentí mucho escalofrío. Yo pensé que esa niña se había salido de alguna casa [mhm] que [carraspea] a lo mejor la tenían encerrada y no la dejaban salir porque estaba desfigurada de la cara [mhm]. Entonces era tanto mi temor de que se acercara a mi hija, porque yo no sabía con qué intenciones iba, que yo la rechacé y la fui este… eh empujando hacia la puerta. Salió de espaldas, entonces al llegar a la puerta yo ya la perdí de vista, pero mi escalofrío seguía en todo mi cuerpo. Posteriormente yo le platiqué a mi hijo y me dijo, dice:
—Mamá, yo creí que estaba soñando, porque esa niña salió de mi cuarto.
Entonces para mí ha sido siempre esa interrogante ¿qué hacía esa niña ahí?, ¿por qué estaba desfigurada?, ¿por qué me dio tanto miedo? S… Pudo haber sido el el temor que llegara a donde estaba mi hija [mhm] o era… un ser que yo no… defino ni comprendo que era [mhm]. Entonces sigue siendo mi interrogante hasta el día de hoy.
Beatriz Flores
Suzette Selena García San Luis
Pues era bastante común, en el pueblo, que a los niños se los llevara la bruja. Y con llevárselos, me refiero a que amanecían muertos o desaparecían para la eternidad. Y también, era normal que por las noches se vieran las bolas de fuego alrededor del pueblo. O sea que, pues, era como un centro comunitario de brujas, recreativo. Ahí se reunían las señoras, a hacer planes macabros o yo qué sé. Y este, entonces había una señora que estaba bien angustiada porque ya iba a tener al bebé y pues no quería que le pasara a lo de los chamaquitos. Y, pues entonces, había una señora a la cual suponían era una bruja, porque estaba toda arrugada y desde que la conocieron seguía igual de arrugada y pues, no más por eso, decían que era bruja. Y pues, la señora empezó a hablarle para decirle que:
—Ándale señora, sea madrina de mi chamaco.
Y, pues obviamente la viejita era como de: “güey, yo ni te topo” pero pues, como fue pasando el tiempo, pues ella:
—Buenos días, buenas tardes, buenas noches, ¿cómo está?
Entonces ya se hacía plática y ese tipo de cosas. Pero la señora constantemente le decía a la viejita:
—Ándale señora, sea madrina de mi hijo, ándele.
Y bueno, ya después de tanto andarse negando, ya la viejita dijo:
—¡Ya, ya, ya, está bien! Voy a hacer madrina de su chamaco.
Y ya la señora:
—¡Wooju!
Le dijo:
—Le voy a dar una oración, esa oración la va a tener que decir en su casa y la tiene que decir, así como viene el papel.
Y ya la señora dijo:
—Ah sí, simón, simón, yo lo que usted diga, yo lo hago.
Entonces, ya la señora fue a su casa, y empezó a decir su oración. Y, en ese momento, en vez de decir la oración, algo que protegía a su casa. Pero la señora en vez de decir “la casa”, decidió decir “el pueblo”. Y pues, que llega toda agüitada la viejita a la casa, le dice:
—¡¿Qué hiciste estúpida?! ¡Te dije que dijeras como yo te había dicho! Bueno, como venía escrito en el papel.
Y pues que la señora se transformó en lechuza, y se jue del pueblo, y desde ese entonces, en ese pueblo, ya no aparece ninguna sola bruja.

