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Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
Diega López Rivas
Berenice Araceli Granados Vázquez
Dice:
--No, dice, ahora también, cuando caía un preso de gobierno, y que era... tenía grado, dice, no también era una cosa horrible.
Dice que los amarraban de las manos, así. Y allá había puros guamúchiles, estos árboles son nuevos, y dice que lo, lo mecían y el otro lo esperaba con un puñal. Cada mecida era un... pues se retachaba en el puñal. Y que para que no se oyeran los lamentos o los gritos, que tocaba la música. Porque Zapata tenía su música, él, especialmente aquí en el cuartel, el día que estaba. Y dice mi tía que tocaba la música bien fuerte para que no oyeran los lamentos de, de ese hombre que gritaba.
--No, dice, no hubo muha crueldad, tanto de un lado como de otro [mjm].
Sí, y así nos platicaba muchas cosas.
Evaristo Corona Luna
Emanuel Moreno Muñoz
Alfonso: Sí, a mí todavía me tocó ver ese callejón, salía a casa de don Cheque [mjm], sí. Que era bien canija doña Eduarda ¿no? [sí] ¿verdá? Que no dejaba pasar a la gente ¿no?
[mjm] y cerraron [cerraron] [cerraron]. Y ese era camino real, no tenían por qué cerrarlo.
Evaristo: Son gentes que, como don este, José Maya, no tiene sentido su política, ¿por qué?, porque ah, se quedaron con el terreno de ahí del paso ese, pero tienen que caminar, ni siquiera pueden meterse el coche.
Alfonso: ¿Qué caso tuvo? ¿qué caso tuvo?
Evaristo: No.
Alfonso: Ya nomas por el orgullo, por no dejar pasar a la gente.
Evaristo: Y tienen que caminar como no ps más.
Alfonso: No si esta lejecitos, ¿no?
Evaristo: Ps hasta acá donde vive mi pariente el Sergio [ajá]. Caminan como de, como de aquí a la iglesia.
Alfonso: Sí, pa poder salir de ahí.
Evaristo: Pa poder salir. Ora, hubieran hecho su casa, pues a lo mejor pegadita para que les costara, no la hicieron [al fondo] hasta el fondo para que dijera "esto es mío todo"
Alfonso: ¿Qué caso tiene? [¿qué caso tiene?].
Adriana
Victoria: Y el señor, ¿cómo era?
Adriana: Pues, este, yo… de campo, traía camisa cuadrada, sombrero, este, sus manos este pues era una persona gruesa pero o sea, pero que como que hacía pues este, mucho trabajo de campo. Y pues, sí, yo creo que media como, no sé , 1.80… sí, pero era una persona sonriente, y pues como muy tranquilo. Tranquilo sí, sí daba tranquilidad, pero también empezaba a hablar de la Inquisición y temas, o sea, de épocas que decía que él, o sea, él sabía y que él las vivía. Entonces esos temas así… Eran interesantes, pero si me, me causaba así como que, bueno… ¿le creo o no le creo? Pero lo que sí es que al salir, al ver hacia dónde se iba, y nada más es esa distancia y no vi a nadie afuera. Ahí no sabría si, este, yo sea una persona real. Pero yo quiero, yo quiero pensar que sí.
Vidal Alejo Reynoso
VIDAL: […] Moy el chico [Ajá, para preguntarle], porque ya mi sobrino ha venido y [Mjm], y le han dicho que, que él no sabe nada [¿El señor mayor?], o sea no quiere dar la información.
BERENICE: Mmh, ya. Mjm.
VIDAL: Sí.
BERENICE: Ya. Oiga, ¿esta calle por la que vamos es la que divide al pueblo en dos barrios?, ¿no, verdad?
VIDAL: No, el que pasa para… de ahí del embarcadero hasta panteón [Hasta el panteón] es el que divide los barrios [Mjm].
BERENICE: Y usted, por ejemplo… Bueno si quiere usted ahorita nos dice cómo, cómo vamos armando el recorrido [Ajá], como usted quiera.
VIDAL: Pues aquí primero [Mjm], ya que andamos aquí, este, yo quisiera que… los únicos que yo sé, este, es el lugar donde le dicen Campana [Ajá]. Ey, y luego este, pues, y los parajes de, para el pescado o, o este, para pescar [Mjm]. Había parajes buenos [Ajá] y ya ahorita que ya no hay[Mjm], siguen siendo, pues, mejores [Mjm]; sobre todo hay un paraje donde nosotros pescábamos que llamamos Higo.
BERENICE: ¿Higo?
VIDAL: Ajá. Y luego está el, el Motor [Mjm], que es otro paraje, porque allí había un motor, pues, de una bomba [Mjm], y luego está Cherumio.
BERENICE: ¿Cherumio?
VIDAL: Mjm [Mjm], hay mucha piedra por ahí. Luego está la Campana [Mjm] y por acá está, este, este lugar no, no, no cono… no, no me acuerdo cómo se llama. Ese lugar aquí derecho [Mjm], y luego acá en este lado en la punta, también hay un paraje [BERENICE: Mjm] que no, no recuerdo cómo se llama. Y todo este lado, enfrente, también existen parajes [Mjm]. Ahí era donde pescábamos todos de la isla.
BERENICE: ¿La mayoría de la gente pescaba, o sea todos los hombres se dedicaban a eso? ¿Particularmente los hombres o…?
VIDAL: No, puros hombres [Puros hombres]. Luego nos íbamos a Yunuén. En Yunuén está un lugar que se llama Lapio, le dicen [Mjm], y luego el otro se llama Cuati, gemelos [Sí], y luego está otro [Mjm] que no recuerdo cómo se llama ese también [Mjm]. O sea, después de aquí nos pasábamos en aquel lado a pescar [Mjm]. Pero ya empezaron ellos con la envidia y toda la cosa, que no querían que pescáramos. Ya le pusieron alambre de púa y con piedra, y agarraba las redes [uuy], y pues ya no nos dejaron, pues, pescar. Pero yo me acuerdo cuando nosotros pescábamos pues era mucho, mucho pescado [Mjm]. Pescábamos cien, ciento cincuenta kilos, ya de toda la especie [Mjm].
del acto comunicativo: "Al momento de ellos ir caminando, nosotros íbamos haciendo un sonido"
Paula Pérez Pérez
Abraham Aguilar Gómez
ABRAHAM: Y alguna otra cosa que se acuerde… de chica, que le haya pasado algo, que la haya asustado.
PAULA: ¡Ah, pus nos asustaban! De eso sí también, cuando vivíamos en el rancho. Fíjate que un día veníamos de lavar, porque nos tocaba ir a lavar, te estoy hablando como de aquí a, como de aquí a Tiripetío. Bueno, de aquí a los Gigantes, pa no ponerte más. Y me iba con mis cuñadas y, y lavávanos hasta más, ya cuando se estaba oscureciendo, agarrábamos y nos veníamos a caballo. Cuando me dice una de mis cuñadas:
—¡Amos aventajarle! —dice—. Porque ahí viene un, un señor en un caballo —dice—. Y viene bien recio.
Y regresamos y le digo:
—Yo no veo nada.
—¿Cómo no? —dice—. Ahí viene.
Le digo:
—Eres mentirosa —le dije—. ¡Yo no veo nada! —Pus ya nos seguimos en los caballos nosotros, cuando escuchamos el tropel del otro caballo. Entonces ¡ah, qué miedo nos dio! Porque ya eran como las, las siete de la noche, ya bien oscuro. Y que regresamos y lo vemos en el caballo: un caballo negro, grandote. Y arriba iba un señor a caballo, con sombrero y todo. El chiste que se nos pasó por un lado y nosotros nos vinimos recio pa ver si pasaba por donde íbamos a pasar nosotros y se nos desapareció. ¡Ni caballo, ni el señor, ni nada! Era una ladradera de perros, porque era pa llegar a la casa.
ABRAHAM: ¿Y usted no conocía al señor?
PAULA: ¡No! [No supieron quien era] ¡No lo conocimos! ¡No supimos quién era!
ABRAHAM: ¿Y nunca lo volvió a ver?
PAULA: Y… ¡No! ¡De eso seguido! Cuando no éramos nosotros, eran los vecinos [ah].
ABRAHAM: ¿La otra gente la, lo veía?
PAULA: Todavía, hace, el año pasado mi sobrina se viene a ordeñar a esa parte donde vivíamos y dice que, que este, que escuchó unos gritos, que eran como las ocho de la noche. ¡Ya bien oscuro! Y estaba con las sobrinas y que les dijo:
—Oigan, están gritando… ¡No se haiga muerto…! —Este, una señora que es pariente de nosotros—. ¡No se haiga muerto Anita! —dice—. ¡Nos están gritando! —
Dice: —Que salimos pa fuera y cuando salimos pa fuera —dice—. Los perros empezaron con una aulladera. —Y en cuanto les abrieron la puerta, los perros se metieron pa dentro, pa la cocina, y ¡qué los pudieron sacar de allí! Hasta que no se calmó la, la gritadera que estaba. Y luego ya no eran gritos, sino eran llantos [mm] y eso fue, te estoy hablando que fue el año pasado, en las aguas.
ABRAHAM: Hace poco.
PAULA: ¡Hace poco! Pero allí siempre, pues eh, sabemos que allí siempre asustan y que se aparecen cosas y… un día estábamos en la casa y nos quedamos solitas y, y, y yo he sido muy miedosa y le digo a mi cuñada:
—Ay, hay que atrancarle bien la puerta —le digo—. Porque a mí me da mucho miedo. —Cuando en eso estábanos cuando escuchamos que llega, que llega… y pensamos que era mi hermano.
—¡Ya llegó, este, Abraham! —Se llamaba él. Porque ya murió—. ¡Ya llegó Abraham! Llegó en el caballo.
Y que abrimos la puerta y no había nada. Y escuchamos cuando llegó en el caballo, lo escuchamos cuando se bajó. Oh, y otra vez, ¡espérate! Estaba yo de, de, de recién casada, to, yo no tenía a nadien y se había ido mi marido a, allá para el rancho [mjm]. Y vino una prima a visitarme, cuando escuchamos, porque él entraba por aquí con los caballos y stábanos platica y platica y era, le gustaba mucho fumar y echarse un traguito, y hay estoy yo haciéndole del cabal a fumarme un cigarro me ha dado un dolor de cabeza que por cierto me marié [jum], cuando dijo:
—¡Oye, ya llegó Leonides!
Le digo: —¿De veras?
Y nos quedamos silencitas, pero luego ya no escuchamos nada.
Dijo: —¡Vamos a prender la luz y nos levantamos! —dice—. Y nos vamos a asomar allá atrás, al corral —Donde encerraba los caballos. Dice—. ¿Por qué no se mete?
Y que nos salimos pa fuera, prendimos la luz y allí andamos. ¡Cuál! ¡No era nada! Y escuchamos los pasos del, del, de las bestias. Y nada. Por eso de que hay cosas que oyes y que escuchas ¿como de que no? Sí es cierto, todo eso.
ABRAHAM: Bueno, está bien. Este, pues muchas gracias. Por… participar.
PAULA: Bueno, sale pues. Pos sí, con lo que se, con lo que sabía sí te…

