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Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
Esteban Soriano Maldonado
BERENICE: ¿Su papá anduvo en la revolución? ¿Su papá de usted?
ESTEBAN: ¿Si fue a la revolución? No
BERENICE: ¿Su abuelo?
ESTEBAN: No le tocó. Solo de cuando Zapata fue a la revolución, pero no se echó a las armas él.
BERENICE: Se andaba escondiendo.
ESTEBAN: Lo visitaba.
BERENICE: ¿Ah, lo visitaba?
ESTEBAN: Lo visitaba Zapata.
BERENICE: ¿Por qué?
ESTEBAN: Porque como andaba en el campo y estábamos en el rancho. [ajá] Allá iba al rancho. Sí, por ahí habitaba, en la reserva, atrás, para allá. Todo eso que lo movía, todo eso habitaba Zapata. Y lo visitaba por eso, porque ahí estaba viviendo en el rancho. Y este, y allá llegaba mi abuelo y Zapata. Pero no. Y no nos ve. Y van otros más mayores que él.
Miguel No documentado
MIGUEL: Hola, buenas tardes, este, mi nombre es Miguel y, eh, yo soy músico. Entonces, eh, hace muchos años —he sido músico toda mi vida, ¿no?— entonces, cuando estaba bastante más joven, em, tocábamos con un grupo de rock en un, en un, este, bar que se llamaba La Puerta de Alcalá. Y, este [risas], sí, era famoso, este, y entonces, eh, nos cayó un hueso para…, tocábamos a mediodía. Ahí la onda era, como era todavía de este, lo que le decían botaneros, que llegabas, te tomabas una cerveza y te regalaban unos taquitos, algo así, ¿no?, con la compra de tu cerveza. Y, y era mediodía, ¿no?, porque era, pues sí, fin de semana, la hora de la comida.
Em, entonces, se prestaba para que luego en la noche pues el grupo se fuera a tocar a otro, a otro lado, ¿no? Entonces, esa vez nos salió una tocada en Uruapan, am, y entonces, bueno, nos organizamos, terminamos de tocar de, ¿qué será?, a las cinco de la tarde. Empezamos a subir el equipo a, a una camioneta; íbamos en dos coches: una camioneta con el equipo y otro coche con el resto de, de, del grupo, de la banda; éramos cinco integrantes. Y entonces, ya cuando salimos a la carretera, ya estaba, ya estaba oscuro, ¿no?, ya íbamos un poco, un poco retrasados, y yo iba en la camioneta que llevaba el equipo de audio. Entonces iba el chofer, que nos estaba rentando y llevando todo el equipo, eh, el bajista y un servidor, ¿no?, que es el guitarrista.
Entonces, íbamos sali…, salida a Pátzcuaro, y entonces estaba ya todo muy oscuro y muy sola la carretera, y entonces en algún momento, ya muy cerca de llegar a Pátzcuaro, vimos a una mujer de, vestida totalmente de blanco como, pues con una túnica blanca, ¿no?, larga; su pelo, cano, muy largo también, así como medio hippie se, se veía, pero, pues, la señora se cruzó la carretera, pues muy quitada de la pena, ¿no? Y no, pero nos llamó mucho la atención, pues porque era, se veía mucho, ¿no?, o sea, era muy fácil de, de, de ver, ¿no? Y, este, con Fidel, el, el bajista que iba conmigo, este, nos quedamos muy sorprendidos viéndole: se cruzó la carretera. Cruzamos nosotros y volteamos a ver, o sea, qué locura, o sea, pensamos “qué locura esta señora con, o sea, estar pero bien chiflada”, porque cruzarse así como si no hubiera nadie en la carretera y así, ¿no? pus, muy quitada de la pena, ¿no? “pues la van a atropellar”, ¿no?, y volteamos y ya no vimos a nadie, ¿no?
Entonces nos, nos quedamos así con la piel chinita, ¿no?, de, de, de haber visto eso y, eh, esto, ¿no? Pues, por eso preguntaba por cómo se ca…, catalogan o categorizan estas, estas historias porque, bueno, puede ser de, del, como les pasó a, a ellos, ¿no?, que, bueno, dos personas, bueno, era, éramos tres quienes vimos, eh, exactamente el mismo fenómeno y que, al voltear, ya no vimos a nadie, ¿no? Entonces, pues, pudo haber sido cualquier cosa, que la señora se cayó a un pozo [risas], cualquier cosa, ¿no? Pero no deja uno de pensar en la, en esta imaginario un poquito mágico, ¿no? Este, también en la noche, en carretera, pues se da, se da, este, uno muy fácil a, a contar esas hi…, esas historias, ¿no?, o a, o a, o a darles como ese tipo de interpretaciones un poquito sobrenaturales. Bueno, pues ahí está mi historia.
del acto comunicativo: Entrevista con Gabriel Díaz Rosario, octubre 2017
Gabriel Díaz Rosario
Lucino Luna Domínguez
LUCINO: Me llamo Lucino Luna Domínguez. Nací aquí en Anenecuilco el 30 de junio de 1949. Sólo estudié hasta el tercero de secundaria. Hace 17 años eh llegué a este museo, soy su director. Es una etapa de mi vida muy difícil, pero también muy hermosa. Yo jamás me imaginé eh que tenía yo que aprender más de Anenecuilco. A veces creemos que conocemos mucho de la historia de México y, en mi caso, muy personal, me doy cuenta que me falta mucho conocer por Anenecuilco todavía.
Bien, pues aquí me tienen. Estoy dando el extra hasta donde yo pueda. No pisé un aula universitaria, yo no soy historiador; sin embargo, sí me interesa que, que no el pueblo de Anenecuilco, el pueblo de México entregarles algún día este museo con esa historia tan hermosa que, de la que estoy ahorita recuperando a través de objetos como piezas arqueológicas, documentos, fotografías e información oral. [mjm]
del acto comunicativo: Jorge Zapata González
Jorge Zapata González
del acto comunicativo: Entrevista a Arturo Hernández Flores y Angelina Hernández Flores
Angelina: Porque se hablaba de un ojo de agua acá en la laguna, ¿no?, en un cerro.
Arturo: Allí en Pueni, en San… si en Pueni.
Angelina: Y según ahí también había sirenas o no sé qué, que aparecían, pero nada más ahí a un cierto tiempo y que…
Arturo: Y, que porque decían que ese, supuestamente ese ojo venía del mar [ajá], ajá, que ese ojo de agua salía del mar. Pero cómo va a venir del mar si, te digo, cómo va a venir del mar si, si, supuestamente el agua salada, la agua del mar es salada. Siéntate, hijo [si]. ¿Estabas durmiendo?
Daniel: ¿Pero si ahí había también?
Arturo: Si, había un ojo, un ojo de agua, pero, y si te digo, de eso, de eso que, que te digo, así de esa, primero se aparecía como una paloma [ajá] y al momento que agarraba la paloma y se paraba allí en la orilla del agua ya cuando miraban ya era una mujer, pero que si llegabas tú, que ya la mirabas, porque pues haz de cuenta que era una mujer ya, bonita y todo eso y que te, te, haz de cuenta que te deslumbraba por algo, entonces, haz de cuenta que tu te acercabas y ya te tocara, ya haz de cuenta que ella se salva, se libera pero ya se queda [tu, o sea, que la tocaste], si.
Angelina: Ándeles, pues.
Daniel: Desencantada está.
Arturo: Desencantado está. Ya te, ya te.
Daniel: Ya agarré todo. Gracias, tío.
Arturo: Ya cuando quise ya te agarré.
Angelina: Ya con esta. Como dice: “con ésta y hasta mañana”.
Arturo: Ya se lo quité.
Domingo Castillejo
BERENICE: ¿Cómo se apareció?
DOMINGO: Una virgen salió en una maguey y ahí lo encontraron y lo trajeron al templo, es piedra, ahí se aparece [mjm], ahí se aparece la virgen, ya más no creció ni se borró la virgen [ahí está], ahí está. Nosotros hemos visto y hemos ido, el día de las fiestas a veces vamos, ellos también vienen aquí cuando hay fiesta el 25 de, eh, julio, eh sí enero 25 de enero es el patrón. Hacíamos fiesta dos veces [mjm], pero, dos veces por año, pero ya después lo cortaron ya mejor uno. Por eso es que el 25 de enero es la fiesta del patrón aquí en la Pacanda. Y…

