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Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
Guille Ruíz Tableros
Cuando se quedaba aquí con su abuelita también, le... dice que por recién que se había muerto su mamá se salía ahí a la afuera de su casa de aquí de mi tía Pilar, se salía y se sentaba afuera y que una... pasó una señora y le pasaba a encargar un costal, y ero él decía que no, dice él, ‘te encargo mi costal’, y decía que no. Y dice, pero yo sentía así cuando la señora se acercaba conmigo, yo sentía... escalofrío. Dice y yo le platiqué a mi abuelita. 'Ya no te andes saliendo', dice, 'porque esa es la llorona', dice, 'y te andan encargando su costal porque ha de traer otra cosa', dice. 'Cuando tú abras el costal vas a ver que vas a encontrar cosas feas, ya no te andes saliendo allá afuera, hijo', dice, y dice, ‘ay, no, no abuelita, cómo cree’. ‘Sí, hijo', dice, 'porque esa es la llorona'. Y dice, pero yo no hacía caso, dice, y me seguía saliend', dice, y bien que pasaba otra vez la señora y en la noche, dice, yo hasta se me hacía raro y me encargaba siempre así esa bolsa de costal y yo decía, no, señora, es que yo ya me voy a meter. 'Ándale', dice, 'te la encargo, nada más voy aquí a ver a una señora'. Pero sí yo nunca le quise recibir el costal, y yo..., decía mi abuelita 'ya métete, métete porque vas a ver que te va a pasar, que te van a pasar a encargar esa bolsa de de que dices que te pasan a encargar ese costal va a traer huesos'. Y sí, y pues ya también ya no, ya no quise salir, dice. Ya me daba miedo, pero mi abuelita decía que era la llorona.
Elia Obdulia Aburto Vásquez
Abraham Aguilar Gómez
ABRAHAM: ¿Y su hijo de más grande volvió a ver cosas a parte de este niño?
ELIA: Mmm… más grandecito, como de, no fue más chiquito, de unos cinco o seis años, vieron con su, con una de sus primas vieron este, en el cuarto donde dormía mi mamá, este, vieron, este, que había que se movían cosas allá al fondo del cuarto. Ellos estaban acá en la puerta, tejiendo, o sea, viendo a mi mamá que estaba tejiendo y todo. Y platicando con ella. Y, este, y de repente se paró la niña y lo vio y luego se paró él y también vio, también vio este, que algo había allí. Yo, a mí, este me, eh, eh, estaban las dos camas y estaba una ventana. Y el ropero estaba junto a la ventana, yo me levantaba y en una de esas me empujaron para el ropero y luego me empujaron para la cama. Y, luego vi hacia el fondo, hacia, hacia la puerta del cuarto y, este, y también se veía, se veían como cosas blancas, nada más, pero así de darme mucho miedo, ya no. No me dio tanto miedo eso, pero lo que sí me dio miedo fue de cuando se me cargaban, que poníamos el foco, y se me cargaban y se me cargaban. Luego se me ocurrió la santa idea de irle a decir al padre [mjm] —Me está pasando esto, quiero que me ayude, qué puedo hacer o cómo puedo ayudarles o qué les digo.
Y me dice: —No te preocupes, tú dile que venga a molestarme a mí.
Ay, cuando yo llegué, entré y luego, luego sentí cuando él iba ya a mi encuentro. Y este, y que le digo:
—No me andes molestando ya, que dice el padre que te vayas a molestarlo a él.
Y, pues, la verdad fue peor. Fue una cosa terrible, fue como si lo hubiera agredido. Y este, estaba ofendido, estaba enojado, estaba mal. Y fue peor lo que, los ruidos y todo lo que hacía. Eran muchos ruidos y muchas cosas que se movían, muchas cosas que se oían, y así, pero era mucho ya, mucho.
ABRAHAM: ¿Y físicamente no la llegó a agredir? Que le aparecieran moretones o que usted sintiera [no] que se sintiera como en peligro, usted.
ELIA: No, nunca me agredió a mí, a, a, ni a nadie de aquí de la casa, a ese grado: no. Eh, lo que sí te puedo decir es de que mi papá, una vez, pues no sé si ya había nacido yo, no, no, no sé. Este, me, nos platicó que él había mandado traer a una persona que según, con unas varitas adivinaba donde estaba, este, el dinero. Entonces fue a traer al viejito, al señor, y era un señor ya grande, y lo trajo y le dijo:
—No, pus, por aquí está, por esta parte, mira aquí, de este modo…
Pero, este, ese dinero lo habían dejado encargado a esa persona, estaba encargado a esa persona entonces él estaba cuidando ese dinero. Y era el que me asustaba a mí, entonces yo creo que quería que le ayudara a sacar aquello para poder ir a descansar. Entonces, este, dice mi papá, me decía: —Vino el viejito, dice, y vio y todo. “No sí, mañana vengo”.
Y, este, empezamos a ver y vemos a ver dónde nos marcaban las varitas. Eran unas varitas, mm, no sé, pus muy curiosas porque se movían solas, yo las llegué a agarrar y se movían solas, no se, no las movía nadie, se movían solas así. Y, este, el señor ya no volvió a la casa, en la noche, este, el que cuidaba eso es, es, ese guardo que había allí fui y le dio… allí sí hubo golpes, allí sí hubo moretones, allí sí hubo de todo. El señor quedó muy lastimado, pero fue esta persona la que fue y lo golpeó. Y allí sí fue físicamente, porque sí se le veían los golpes y el señor estaba muy mal, tuvieron que llevarle el doctor y todo para que lo atendieran porque sí se puso muy mal el señor, y como ya estaba grande, pues él sabía historias y se sabía muchas cosas de, de lo que sucedía aquí en el, en la casa y en otras casas porque también en otras casas hay. Pero, este, aquí especialmente en la casa, el señor sabía, y pues, pus él vino, se le hizo fácil venir a buscar pero yo creo que nunca sintió que había alguien que estaba cuidando ese guardo, entonces, este, pues, ya no lo dejaron, dice: —No vas a volver a ir allá, para nada. Ni vas a decir donde está, ni nada.
ABRAHAM: ¿Y el señor este de las varitas también era de aquí de Acuitzio?
ELIA: Era de aquí de Acuitzio y era un señor que adivinaba o que con las varitas se guiaban para poder buscar donde había dinero. Y, se, según el movimiento de las varitas, no sé, eh en unas ocasiones era plata y en otras ocasiones era oro. Creo que agarraban las monedas de plata y le pasaban las monedas de plata a las varitas y luego, este, buscaban y luego si no marcaban nada le pasaban, las limpiaban y luego le pasaban el oro, entonces las buscaban y ya era cuando ya marcaban y entonces era oro. Solo así se daban cuenta qué material era. Y pues yo sí, en sueños, me decían ver muchas cosas pero sí, esos dice mi papá que estuvo muy feo, muy triste y muy duro porque pus el viejito qué culpa tenía. [claro] Pero no quiso el, el que estaba encargado de ese guardo no quiso que dijera nada. Porque él era el encargado, no sé, qué encargo le hicieron del modo de que no podía permitir que nadie fuera nada más así a recogerlo. A la mejor porque dicen que, a veces piden el alm, el, la vida de una persona. A veces piden pues, otras cosas, pero que lo que hay que decirles nosotros, este, cuando nos llega a suceder es en qué te puedo ayudar que esté dentro de mis posibilidades: una misa, que te rece un, un, unos rosarios, que te prenda unas veladoras, cosas así, porque pues hay veces que pueden ser cosas muy fuertes las que pidan y pues uno no puede cumplirlas. Entonces, eh, yo siempre les digo en que, que en qué puedo ayudarlas pero que esté dentro de mis posibilidades: una misa, rezarles, prenderles una veladora, mandarles decir una misa para las ánimas de, de que, pues nomás, para las ánimas nada más, este porque sí andan muchas ánimas vagando en muchas casas que, que son viejas y que no son viejas. Este, hay veces que hay, hay personas que andan vagando todavía que quedaron sepultadas allí o que las dejaron cuidando alguna cosa. Pues antes dicen que metían, que era de oro o plata, lo que guardaban allí y le decían ciertas cosas a la persona que, que iba a cuidar y la mataban y allí la, la enterraban junto a aquel guardo entonces ¿pus te imaginas la sangre allí, del señor, encima del…? Y pues él tenía que quedarse allí a cuidar ese dinero y toda su vida allí cuidando, pues toda su vida allí de uno. Cuidando ese dinero, ¿te imaginas cuantos años más estaría esa ánima allí? Yo lo que hice fue estar, empezar a rezarles, a empezar a prenderles veladoras, a rez, a regar agua bendita y fue como poco a poco empezaron a calmarse, porque se pedía mucho por ellas para que ya se fueran a descansar y que Dios los perdonara y ya, este, empezaron a tranquilizarse hasta que ya.
ABRAHAM: ¿Ya desde hace mucho ya…?
ELIA: Ya ahorita ya tengo harto de que no, pus ya no se oye nada, ya, ya, ya este ya son ruidos normales de la casa, de que por allí anda un gato, de que por allí se cayó una teja, de que el, los pollos ya tiraron por allá adentro alguna cosa o que el perro ya anda moviendo alguna cosa acá. Pero son cosas ya naturales y normales que hay de aquí de la casa, pero ya ahorita ya en est, en estas fechas ya no hay nada. Pero siempre en Semana Santa, siempre en Semana Santa sí se acercan muchas ánimas aquí.
ABRAHAM: ¿Y usted por qué cree que solo en Semana Santa?
ELIA: Eh, porque es un tiempo muy especial. Es un tiempo de espera. Es un tiempo de, de llevar un proceso nosotros los católicos, apostólicos y romanos, porque hay católicos también. Este, de llevar un proceso de, de recogimiento, de pensar en lo que hemos hecho en lo que no hemos hecho, de que, que, que, en qué hemos ayudado a la gente qué cosas buenas has hecho, que cosas malas has hecho. Este, porque después tenemos que responder por cada cosa y todo tiene una, una, una este, ¿cómo se llama? [¿una razón?] ¡No! Es que si haces tú una cosa tiene una, ah, una consecuencia [una consecuencia]. Entonces, mm, cuando uno está chiquillo dice uno: ay, no es cierto. Cuando uno está joven dice: ah, pudiera ser, pero bah mentiras, eso no es cierto, eso es de los viejitos de antes, entonces, pero ya cuando les llega a suceder a ellos, es: ay, sí, entonces sí tenía razón la señora. [risas] Este, porque a mi esposo, él no me creía ni nada, entonces yo le dije a ese francés que vi, de chiquilla, le dije:
—¿No lo vas a…? Dale una, una asustadita para que se dé cuenta de que sí es cierto todo lo que yo estoy diciendo, porque no me cree.
Y, sí, vinieron y él estaba acostado, y estando acostado mi niño, el, el mayor esta, estaba, era un bebé, estaba acostado atravesado en la cama y él estaba normal, teníamos la grabadora prendida y de repente la grabadora se apagó y él gritó. Y fue cuando le agarraron los pies y le bajaron los calcetines, y fue que sintió unas manos frías, frías, frías, que le bajaron los calcetines. Entonces fue cuando ya creyó lo que yo le decía. [risas] Y, otra amiga que vino también, me decía:
—No es cierto, esas son puras mentiras.
También muy apática a, a lo que sucede, que algunas personas tenemos la sensibilidad para esto. Algunas, la mayoría, muchas no, no todas las personas lo tienen, entonces, este, benditas ellas porque no se asustan de nada. [risas] No les toca ver ni sentir nada. Este, también ella no me creía y también les dije y sí, vinieron y la asustaron. No le hicieron nada, nada más sintió quela apachurraron, que no podía respirar y, y ya fue todo. Pero sí, sí también ya fue de que ya creyó que sí, que sí había personas que se quedan como, como en el limbo, vagando y sin saber a dónde ir ni como irse, ni qué hacer para poder irse, ni a quién pedirle ayuda para poder irse. O para que Nuestro Señor las recoja o algo, pero, este, pues Dios onde quiera pone personas para que, les pone personas para que puedan pedirse, para que puedan pedir por estas ánimas, para que puedan recogerse y ya dejen de, de vagar aquí porque ellos, nosotros decimos que ellos nos asustan a nosotros, pero a lo mejor nosotros los asustamos más a ellos. Porque ellos ya están muertos y nosotros pues estamos vivos, pero sí de todos modos nos asustamos bastante con, con las cosas que hay, yo nomás siento escalofrío cuando siento que se me acerca alguien. Siento escalofrío. Y, este, y ya si siento un escalofrío muy feo, es, es mal, se siente la vibra cuando es alguien malo, alguien agresivo, alguien de, que, que, que no es, que es una ánima pero la ánima no es buena. Este, esta ánima viene de otra parte y, y, este, y quiere hacerte algo. Pero, pues Nuestro Señor nos ayuda y nos cuida para poder, poder este, no permitir que nos hagan daño y, pues salimos adelante, rezando y pidiéndole a Dios con la fe que tenemos en ellos. Bendito sea Dios ahorita ya no hay ánimas aquí, para, en esta casa, por lo pronto. Ya no hay, pero sí se me están viniendo algunas y pues sigo pidiendo por aquellas que están llegando, para que Dios las perdone, las recoja y puedan descansar. ¿Te imaginas tantos años estar…? Yo me imagino así: tantos años estar muerto y que no te puedas ir a ningún lado y que siempre puedas estar allí donde quedastes muerto. Y, y que no tienes una tumba donde puedas estar con agua bendita o una tumba donde puedas descansar y que ya te puedas ir, que tu alma se desprenda ya de tu cuerpo y que ya puedas ir a descansar y todo. Yo siento que es muy triste para todas estas personas, pero pues yo, yo siempre mi mamá me enseñó a pedir por las Ánimas del Purgatorio y lo hago, y sigo prendiendo veladoras. Todo el tiempo he prendido desde que… tengo muchos años prendiéndolas, muchos, muchos años y así ya, ya están en paz ellas, ya estoy en paz yo.
del acto comunicativo: "Al momento de ellos ir caminando, nosotros íbamos haciendo un sonido"
LAURA: Oigan, ¿y sus, cómo son sus on..., sus horarios, porque, no sé, en la mañana tocan o todo es en la noche, la música, este tipo de música es mejor en la noche, en el día o…? Sí, un poquito de sus horarios, cómo son.
LUIS: Los fines de semana, casi siempre estamos de, de cajón aquí en el Centro desde la mañana [desde la mañana].
JOAQUÍN: Mañana a la noche, o sea, de diez de la mañana, once, a diez de la noche [LUIS: ajá], más o menos.
LUIS: Fíjate, esa es buena, porque antes solíamos tocar mucho en las Rosas [allá abajo], pero en las Rosas, por ejemplo, pocos músicos van o dejan de ir, porque digamos que de las nueve de la mañana, a las tres, cuatro, cinco de la tarde, está apto para ir, bueno, más para nosotros, ¿no?, porque normalmente va más, más gente adulta, este, comida, relax, este, cafecito, ¿no?, pero ya después cuando se empieza a llegar la, la chaviza, todos los jóvenes y todo [mjm], pues van más como al cotorreo, a platicar, a sus rollos. Entonces, pues no aprecian, pus tanto la música, entonces pues [órale, qué chistoso], ajá, sí, está loco.
JOAQUÍN: Por ejemplo, ahí también están los horarios, ¿no?, de que, como ahí en las Rosas tienen música en vivo [Luis: ajá, también] [ah, también, en las noches] generalmente los músicos no, pus [claro], y también la dirección de, de las horas, por el público que está ahí, ¿no? De repente, por ejemplo, nosotros no cabemos a la, la, ¿qué será?, de, de seis a diez, que están así [Luis: Sí, ya, ya no se puede], porque son chavos que quieren, que ya están, este [sí, en el desmadre, sí], pues ya en el desmadre, y quieren, este [sí], pues rancheras, banda, y todo este rollo [mjm], y pues por ese [claro], ese género de músico, este, no, no entramos ahí. Más bien, por ejemplo, nos dan más entrada acá en los portales [mjm] o en los restaurantes o así, pero sí depende del género de música. Yo pienso, los horarios, ¿no?, no sé, los que tocan, por ejemplo, tierracalenteño, abajeño y eso [sí], está más como para, todavía, para estar echando chelita y todo esto, sí está bien como entre las siete a diez, ¿no? [mjm], para, para esa zona de las Rosa o de, de, ¿dónde más en, acá en las Tarascas, [Luis: mjm] [sí, sí] en toda esa área? [Bueno, pues ya]
del acto comunicativo: Entrevista a la Tuna Independiente Miguel de Cervantes Saavedra
CAMILA: ¿Y cómo, cómo eligen las canciones que van a tocar?
IGNACIO: Pues se supone que como agrupación, como el grupo como tal, como viene de España, tenemos canciones, por así decirlo, de cajón que tenemos saber, que son mu…, música española, canciones españolas, pero hemos estado en tantos lugares, en tantos países, que tenemos que expandir nuestro. Tenemos música popular de todo el mundo, tenemos música sudamericana, música colombiana, peruana… Entonces, pues somos muy versátiles, en pocas palabras.
CAMILA: ¿Y qué es lo que más les gusta…, qué es lo que más les gusta tocar?
LUIS (2): Es que, en realidad, como lo dice él, prácticamente, nuestro repertorio, que viene dentro de un cancionero muy, muy antiguo, lo cual precede una tradición muy antigua, de ahí viene todo este grupo, es tocar música popular del mundo.
LEO: Principalmente españolas.
IGNACIO: ¿Qué es lo que más les gusta tocar?
LEO: Románticas, baladas, canciones que roben suspiros.
LAURA: Oigan, bueno, ya para terminar, ¿tendrán tiempo de cantarnos una última canción y ya?
IGNACIO: Eso depende, ¿cuál canción?
LAURA: O, bueno, es que ya ves que, la que quieran, pero que tengan tiempo.
CAMILA: ¿Se saben la del “Rey”, de pura casualidad?
del acto comunicativo: Primera entrevista a Pedro Cerano Pozar
Pedro Cerano Pozar
Adela Rascón Rojas, Ana Georgina Alanís Nuñez, Diego Roberto Vargas Vázquez, Tzitziki Jaimes
Demetria Antonio Guzmán
Porque mi mama así me enseñó a mi, desde que yo era Chiquita, así estaba yo, yo me acordaba bien y mi mama ya me decía
--Vete a hacer las tortillas. Vete a hacer esto. Limpia eso. Lávalo ese traste. Lávalo ese. Vete, saca y…
Como no teníamos allá pues, así más antes pues, no teníamos de cemento, no teníamos de así, teníamos de puro tierra [mjm] y me decía:
--Lo vas a sacar tantito tierra y lo vas a echar allí.
No, que la casa de nosotros no iba a estar así como esta, sino que estaba así bien así como tengo yo allí [mjm]. Sí, bien así, bien lisito y yo lo hice así allí [mjm] pero más antes pues ya, pero ahora ya por que me hace daño luego ya cuando agarro tierra, ya luego me hace daño. Ya, por so yo le digo ya a mi hija:
--Yo ya no puedo y ya ni sirvo, le digo.
--Sí, cómo no, mama. me dijo. Sí, ¿cómo no? pues ya lo que puedes también pues ya, que ya estás grande, me dice ella
. --Sí pues hija, pero yo no me siento bien de estar así ya, ¿pues cómo pues ya? ¿pues cómo pues ya? pos siquiera me voy a poner a barrer y así.
Tamos viviendo ya así. Ey, por eso.

