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Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
del acto comunicativo: Primera entrevista a Pedro Cerano Pozar
Pedro Cerano Pozar
Adela Rascón Rojas, Ana Georgina Alanís Nuñez, Diego Roberto Vargas Vázquez, Tzitziki Jaimes
Diego Romero Leñero
Ménteruchkani kauini nirasïnka ia
por causa de
male Severianani jimpo;
ménteruchkani kauini nirasïnka
aversikani isï mirikurhia
male Severianitani ia.
¡Uératki, uératki, Severiana
jíchkasïni ia jámka ixo isï!
Ménteruchkani kauini nirasïnka
aversikani isï mirikurhia
male Severianitani ia.
del acto comunicativo: Narración de coyotes en San Mateo el Viejo 2
Plácido Martínez Reyes
del acto comunicativo: Relato mítico 3 [Lugares misteriosos]
Sabina Morales Núñez
Suzette Selena García San Luis
Dice ella que hay lugares donde la misma naturaleza, o las personas que habitan cosas desconocidas, que tú puedes pasar por un cerro, y de repente pues no vez que está lloviendo, y de repente empieza a haber un montón de aire, lluvia, hasta granizo puede caer en ese lugar nada más. Y pues son cosas que dicen ellos, que pues hay cosas que no quieren que pases por ese lugar porque como son montañas, son cerros que casi la gente por lo regular, pues ahorita ya no caminan, pero antes sí se caminaba, pues son lugares prohibidos que a veces la gente no puede caminar tan fácil. Y a veces te mojabas, o te pasaban cosas que te podías caer, y que pues todo eso hay lugares que tú no puedes entrar, pisarlas, profanarlas, porque pues es un símbolo que la naturaleza allí hay algo que tú no puedes ver, pero tampoco puedes caminar.
Lucino Luna Domínguez
Berenice Araceli Granados Vázquez
Pasó la Revolución, ¿no? Y, este, aquí, cuando alguien muere, tocan las campanas de la iglesia, en el, desde el momento en que muere. Si muere a las doce del día, va el doliente y toca a las doce del día, ¿no? [mjm]. Si es a la una de la mañana, pues a esas horas. En esa época Anenecuilco, en el treinta y cinco pasó esto, tendría ochocientos habitantes. Y eran casitas de adobe y todo oscuro.
Y doña Carlota cuando, este, oía que tocaban las campanas, dicen que se paraba la señora, se ponía sus huaraches, se iba con un candil, por áhi por las calles oscuras. Le salían los perros y le ahuyaban, y la señora ni, ni en cuenta. Y atravesaba el panteón, a la una, dos de la mañana.
Berenice: ¡Qué bárbara!
Lucino: Igual, atravesaba el panteón, subía, subía las escalinatas de la iglesia y este, chistosa la señora, ¿no?, porque tenían más miedo los hombres que ella [risas]. Dicen que estaban tocando las campanas, ¿verdad?, dicen que había dos, dos, dos personas ahí y que ve uno de ellos la sombra, ¿no?, y se pone a temblar, dice [risas], que empieza a temblar, dice:
--Mira, vale, dice, un bul, bul, un bulto, mira [temblando].
Que dejan de tocar las campanas, y la señora iba con el candil.
--¡Ay!, dice, es usted doña Carlota.
Y doña Carlota, groserísima:
--Soy yo jijos de la chingada, dice [rias], ¿pues quién pensaban que era?, pendejos, dice. Que con poquito ya se están espantando, dice, son cortos de espíritu [mjm], dice. Por eso, por eso lo espantan a cada rato, dice. ¿Qué, quién se murió?
--No, pus se murió mi hermano, doña Carlota, y pus...
--Ya le tocaba, chingao, dice, pus áhi voy a los rezos. Áhi nos vemos.
Porque la señora así era, cada vez que tocaban la campana, ella quería saber quién se murió [mjm]. Y le gustaba ir al rezos.
--Áhi nos vemos, chingao, pinches miedosos.
Se bajaba doña Carlota, ¿no?
Demetria Antonio Guzmán
Porque mi esposo más antes, nosotros no teníamos rede, [ajá] cuando me dejaron mis suegros, y mis suegros siempre me nos maltrataban a nosotros, y nosotros traba trabajábamos con ellos, pa que, y él tenía cuatro, cinco hombres, no me acuerdo bien, yo creo que eran cinco. Y yo hacía tortilla para ellos, para ellos comer, toda la comida yo hacía caldo, cuando ellos llegaban, yo hacía ya todo, atole, comida, una cazuelota de pescado, pero pescado pues blanco o así, [ajá]. Y yo hacía y luego me decía mi suegra:
--Mira, tú vas a ser así como hacías allá en tu casa.
Porque yo era solita allá en mi casa [ah]. Y yo te tenía muchos hermanos, doce hermanos. Y yo los crecí a doce hermanos, porque mi mamá andaba curando, porque mi mamá sabía curar del parto, del, de ese de, del viriuela, del dese pues, dese pues enfermedades grandes [ajá]. Y él curaba mucho enfermo muy bien, procuraba él la gente. Y de aquí de la Pacanda nunca se iban a Pátzcuaro a a curarse, a a este, a operarse como ora. Cuando él murió ya ya ya, ya se iban para Pátzcuaro, ya se iban a con los doctores, ya se andaban así [mjm]. Y en, y la gente, unos se salvan, otros se vienen a aquí así pues ya, ya lo no se sienten bien o así. Y ese cuando ella curaba, no sé cómo lo hacía él y yo estaba chiquita pues y me decía:
--Tú vas a hacer tortilla, tú vas a hacer comida, tú vas a lavar a tus hermanos allá.
Y me mandaba pues todo. Y por eso ora yo pienso eso, yo eso le digo yo a mi hija:
--Mira hija, a mí así me trataba mi mamá a mí, si me trataba mal o me, o me trataba bien, en veces yo me imagino que es, pues o no, un bien para mí también: yo enseñé a hacer todas las cosas, la cocina, yo hago todas las cosas.
Y y también pues ya ya ya pues ya, pero yo lo que pues dificulta pues a mí porque yo no sé leer, ese es lo que yo me pienso pues así: “si me dejara mi mamá, que yo iba tantito a la escuela pues yo conociera una letra o así pues. Ya, ya ahora por eso vienen las que vienen también y nos dicen:
--Ya nosotros te vamos a enseñar y los van a enseñar a los que no saben y…
del acto comunicativo: Entrevista con Abraham Aparicio
Abraham Aparicio
BERENICE: Oiga, ¿y de algo que le haya pasado pescando? ¿Alguna historia que recuerde en particular?
ABRAHAM: No, este sí, pus también hay eso que, a veces nos pasa allá en el lago que nos llegan a agarrar unos, que nosotros les decimos aquí los rateros allá en medio lago.
BERENICE: ¡¿De verdad?!
ABRAHAM: Y pus ahí a vec… Una vez me a tocó a mí y no pues ya hasta me quería quitar la vida.
BERENICE: ¡¿Pero pescando?!
ABRAHAM: Sí, pues ya ahí casi era como una dos de la mañana que me agarraron por este lado [ajá], no pus yo dije:
– “No pus ya, aquí, a la mejor aquí me quedo”.
Pero no, gracias a dios estoy aquí, no sé qué, quién me salvó y dije:
–”No pus ya vámonos”.
Ya a esas horas me regresé de la pesca, ¿pus ya que iba a estar haciendo? Ya me habían quitado las artes de pesca, me quitaron todo y hasta el remo y no pus ya ni podía llegar yo, me bía dado mucho susto ese día y lloro a veces de dolor porque a lo mejor no estuviera aquí [ajá], no tengo, quería mucho pues mi arte de pesca, ya ves uno pues se siente mal cuando se los arrebata pues alguien [claro], ey, y pues a veces de gusto, dije pues ya ni modo. Si me disculpan por favor.
BERENICE: No, no, lo importante es que usted esté bien, o sea…
ABRAHAM: Sí, pues gracias a dios toy aquí to vía, pero, pues sí, hay que seguirle echarle ganas y pus hasta aquí, ¿pa dónde vamos? Ta yendo bien pues, gracias a dios y a la mejor voy a seguir con lo que me siga, pues a mí [mjm]. Sí, por eso, sí tengo historias toavía, bastantes que contar, pero yo creo hasta ahí nomás puedo decirles eso [mjm] sobre mi vida pues lo que he vivido aquí, [mjm] ey.
BERENICE: Le tocó duro eso.
ABRAHAM: Sí, no pues aquí a veces uno así se la, se pasa pues así a veces también hay unos que, pues como en las carreteras a ustedes, a la mejor ahí, los atropellan, los asaltan igual aquí también, las artes de pesca que trae uno. Sí, es lo que puedo contarles aquí, mi, mi historia pues más o menos que he pasado [ah, si], pero sería todo, o no sé cómo…
BERENICE: No, está, está bien. Mire, nosotros vamos a estar viniendo [mjm], si quiere, este, pasamos otro día a entrevistarlo [sí, está bien, ajá], porque a mí se me hace que usted sabe muchas cosas, conoce muchas cosas.
ABRAHAM: Sí, no sí, tanto tiempo que he estado aquí yo y muchos me conocen, no pus es que, ¿cómo lo hace y…? No pus yo, de todos modos echándole ganas pues uno va pa arriba.
BERENICE: No, siéntase [ey], siéntase bendecido porque, [mjm], cuando uno pasa por cosas así de difíciles y sale bien [sí], es que tiene, tiene alguien que lo cuida, ¿no? [mjm] dicen de que le llaman el ángel de la guarda, ¿no? O, o no sé, o sea, pero…
ABRAHAM: Sí, lo que uno siempre piensa, ¿no?, pues uno sale pues y se persina y vámonos [exacto, sí, sí] y donde quiera uno así va [mjm], yo pues soy de esas personas que voy a una parte y primero hay que persinarse pues, más que nada y pedirle.
BERENICE: Encomendarse [si], no hay de otra [ey], no hay de otra.
ABRAHAM: Si, es lo que puedo contarles yo, más que nada.
BERENICE: No, está bien [ey]. Entonces si quiere venimos a verlo después.
ABRAHAM: Sí, está bien.
BERENICE: ¿Sí? Y ya nos cuenta…
ABRAHAM: Aquí me pueden encontrar, siempre aquí estoy.
BERENICE: Muchas gracias, muchas gracias por la entrevista.

