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Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
del acto comunicativo: Transcripción de entrevista a Molinero Carrillo Reina.
Reina Molinero Carrillo
Uh, pus, hubo hartos casos en la Revolución. Aquí en, aquí en Huichila, una vez de que corretearon a, a Treni, Vergara, y junto Porfirio, y no me acuerdo quién otra persona... Margarito, creo. Áhi donde vive el Mencho salieron corriendo pa arriba, se jueron a Pala, y en Pala había estacamento. Áhi los agarraron a tiros. Y se jueron a Santa Cruz y áhi había estacamento [risas]. Y áhi se aventaron al río crecido. Jueron a salir allá abajo.
Y que Treni llevaba una pistolota, había unas por aquí así de grandes, que la avienta, le hacía estorbo pa correr. Esa era gente de Cleofas Torres [ajá]. También era un capintacillo [mjm] ese Cleofas Torres.
Dante: ¿De ahí de Tepalcingo?
Anastasio: De áhi de Tepalcingo.
Dante: Mmm. ¿No sería pariente de mi bisabuela, de mi tatarabuela, de Vicenta Torres?
Anastasio: Creo que sí, eran de los Torres.
Dante: Los cuñados de los Titixis.
María Amalia Nolasco Vargas
Amalia: Una vez lo llevé ahí en Pátzcuaro y un, este, gabacho me preguntó, me dijo, este, este:
—¿Este qué es?
Y yo, pues no sabía cómo decirle [mm], le dije:
—Adán y Eva [ríe].
Y me dijo:
—¿Cómo? [Risas].
Porque no sabía, pues, cómo decirlo y ya rápido que le dijo:
—Adán y Eva [risas].
Me dijo:
—Pero Adan y Eva estaban comiendo manzanas, no así [risas].
Adela: Y siempre son hombre y mujer, ¿verdad?
Amalia: Mjm. Y a veces, este, los hacemos así, puras muchachas o así puros hombres [mjm]. Adela: Está bien bonita esta [sí]. La muchacha luego luego identificó cuál era, ¿vio?
Amalia: Sí [risas].
Adela: Así, de todas las piezas que están ahí luego luego supo que la ranita iba a ser de ella.
Diego: ¡Ya bien que sabe! [Risas]. [Ajá].
del acto comunicativo: Entrevista a Arturo Hernández Flores y Angelina Hernández Flores
Otra, que un hijo de Baldo, de Baldo Corona [ajá] se encontró también un dinero, sería una olla, no sé qué madres, en el terreno de doña Lupe, la mamá del brujo [ajá], por ahí, no vez que Baldo vive del otro lado del ca, del camino que va al panteón, del terrenito que hay de doña Lupe según. supuestamente se encontró el hijo de Baldo se encontró una olla de barro, también, con dinero y ahí fue ya donde se levantaron y fincaron y ahí hicieron la tienda [oh], eh. Entonces, ¿de dónde, de dónde va a salir eso?, ¿de lo que trabaja Baldo? [pues no], no. Entonces, que supuestamente pone que:
– No, ese es de mi yerno, que mi yerno la puso, puso esto pero nomás que la puso a nombre mio.
Que supuestamente el yerno le puso el negocio y el yerno puso, hizo la finca pa la, pues, todo está a nombre de él [ajá], pero no.
Daniel: Y esos son los que han corrido, pues, con suerte [mjm].
del acto comunicativo: "La música siempre, siempre estuvo allí para aliviarme"
César Hernández Elizondo
del acto comunicativo: Entrevista a Esther Blanco Cervantes y Alfonso Cázares Moreno
Esther Blanco: Orita, orita me acordé de una, de, de una, bueno no sé cómo decir porque, pues eso, eso mis tíos están plenamente seguros [mjm], hermanos de mi mamá. En la casa de mis abuelos ellos estaban en un cuarto, ¿verdad?, mis dos tíos, mi tío Maximino que era el más chico de la familia y, y uno de, no el más grande, bueno el más grande de los hombres, eran dos y, y dormían allí en ese cuarto, pero en la noche mi tío Max, que era el más joven [mjm], este, él decía quezque oía así un reloj, que primero empezaba oyendo un reloj, aquí en el oído, ¿no? [mmm] Y que luego alguien le hablaba, oía, este, sentía aquí en el oído el murmullo de las voces [ajá]. Pero que a él le daba tanto miedo que no entendía qué le decían, pero era cada noche, cada noche, entonces pues él se asustaba mucho.
Y a otro día lo comentaba y decía mi tío Martín que era el que dormía allí en el mismo cuarto, que decía “nombre, pues tú diles que a mí me hablen” [risas]. Porque en ese tiempo se tenía la creencia de que si te hablaba algún espíritu, pues era porque te, porque había un tesoro qué buscar, ¿verdad? [mjm], un guardadito qué buscar por allí.
Entonces decía mi tío Martín “no, tú dile que me hable a mí y que me diga dónde está. Y yo le hablo y que me diga dónde está el tesoro”, decía mi tío Martín, ¿verdad? Pero mi, mi tío Max, él se asustaba muchísimo [mjm], porque dice que él todas las noches oía eso. Dice, y así empezaba, un reloj y luego los murmullos en el oído, dice, pero no oía, no entendía qué era lo que me querían decir, ¿verdad? Hasta que, eh, pues no, no me acuerdo si, si le, si le sucedió a mi tío Martín, pero creo que no, a él nunca le hablaron. Entonces a veces no sé, serán las personas más débiles, no sé de…
Mario González: Más accesibles.
Esther Blanco: Más accesibles, sí.
Este
Alfonso Cázares: Yo creo que a mí por incrédulo nunca me habló nadie para decirme dónde estaba el dinero [risas]. Por eso es que nunca fui rico [risas]. Este, yo…
Esther Blanco: Pero fíjate que sí había dinero, pero…
Alfonso Cázares: Yo, yo los aviso.
Esther Blanco: Déjame nomás, déjame nomás decir esto, digo, para acabar éste. Sí había dinero porque un vecino que del, de, de uno de los lados de la propiedad esa de mi tío, de mi abuelo, este, ya le, le estaba rogando que le vendiera un pedazo, que le vendiera un pedazo y mi abuelo nunca, nunca quiso, le dijo que no y que no. Pero como mi tío Martín sí pensaba que había dinero ahí en la propiedad anduvo haciendo un montón de pozos por toda la propiedad, ¿verdad? [Ajá]. Y nunca encontró nada.
Alfonso Cázares: Pero sí desbarataron la casa.
Esther Blanco: Pero cuando pasó. No, no. No, pues era mucha huerta, pero cuando pasó [les hubiera salido más barato], pero cuando pasó el tiempo yo no sé si mi abuelo tuvo alguna necesidad, ¿verdad?, porque ya estaba grande, ya estaba viejo, ya estaba pues grande [mjm], pues él ya no trabajaba. Eh, una necesidad, le vendió dos metros al vecino, le vendió dos metros y ahí se encontró el dinero. Así es que sí había dinero.
Alfonso Cázares: A mí las voces que me…
Lucía Yunuen: ¿Eran monedas de oro, no?
Esther Blanco: Eran monedas de oro porque en ese tiempo, pues lo que enterraban eran monedas de oro porque [risas]. Como decía mi abuelo, es que, ellos eran arrieros. Dice, yo por ejemplo, quería comprar un ranchito ya aquí para quitarme ya de ser arriero, entonces hice un viaje largo a Chihuahua. Dice, y me traje un costal de billetes, dice. Un costal, así, literal un costal de billetes [mjm] porque iba a comprar ese rancho aquí. Y resulta que cuando llegué aquí el dinero ya no valía, ¿por qué?, porque era el tiempo de la Revolución y subía un, una persona a la presidencia [mjm] y daba de baja la moneda anterior y sacaba sus billetes, ¿verdad? Pero como estaba entrando uno y subiendo otro y así, no duraban, pues [mjm], porque pues eran puros, por decirlo así como golpes de Estado, ¿verdad? [Mjm]. Este, pues cuando él llegó aquí ya el dinero ese ya no valía, con el dinero que le pagaron allá, en billetes, ya no valía, por eso decía mi abuelo: “no, no, aquí lo que vale son las monedas de oro, porque los billetes no sirven para nada”. Este, ¿me puedo parar tantito?, porque [sí, sí] quiero, quiero hablarle a Matis.
Alfonso Cázares: Yo las únicas voces que me hablaron de dinero no me hablaron para decirme dónde estaba, sino para decirme que hacía falta. Las únicas voces fueron mis hijos que me decían “papá, tengo hambre”. Y pues yo salía a buscar la lana donde, donde era seguro que la iba a encontrar trabajando. A mí nunca me hablaron, nunca me dijeron dónde estaba el tesoro.
Sara Flores Rodríguez
Daniel: ¿Y aquí, este, a parte de la, de la... de los chiles y del maíz que otras cosas se transportaban ahí en el tren?
Sara: Pues sería, pues ni sé, yo creo nomás eso: maíz y los chiles. Pues decían que traían nomás para acá pa poner, pues en el tren pero no sé si sea solo eso que ponían, eso yo creo. Y no se de otra cosa. Porque el tule, pues ese también lo cargaban tule también, pero ese es de la laguna, también no, también lo llevaban, lo cargaban en el tren también para mandarlo a, a otras partes, pues, el tule, pero eso es parte, pues, de la laguna [de la laguna], de la Estación, pero todo eso lo, en el tren lo mandaban.
Daniel: Oh, o sea que aquí lo cortaban para los…
Sara: Lo cortaban, lo cortaban allí en el andén que dicen, ahí a lo mejor. Y ahora ya todo eso se acabó. Ya los trenesya nomás traen carga de otras partes ya de aquí ya no [ya]. Ya no llenan ni nada. Ya de otras partes, ya hasta el pasajero se corrió de esta vía [si].
Daniel: Ya no quedó.
Sara: Ya no, ves, se acabó todo.

