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Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
Rosa María Antonio Bartolo
Alejandra Ortega, Daniel Estrada Hernández, Yotzin Nekiz Viacobo Huitrón, Zuleyma Martinez
Guille Ruíz Tableros
Allá donde el taller donde yo trabajo. En el siguiente donde nosotros trabajamos que rentan la casa…, está ahí por el mercado, es una cerrada de la Adolfo López, entonces en esa siempre nos platicaba, bueno, nosotros no sabíamos, cuando nosotros llegamos ahí el hijo del señor se empezó a enfermar y se murió, pero hasta después ya nos enteramos de que, ummm…, ahí las… las familias que llegan a habitar esa casa siempre se muere una persona y… y hay dos personas que ya me platicaron eso y, efectivamente, el muchacho que yo conozco que, em, que maneja un bicitaxi, me platicó que ellos vivieron ahí como cinco años y se murió su mamá y entró otra familia y sem… cayó la niña de la escalera y quedó muerta en un descanso
de la escalera. Entonces ahora que nosotros entramos, coincidimos de que fue verdad, que se murió una persona de la familia que llegó a habitar ahí y se murió el hijo del señor con el que yo, con el que yo trabajo en el taller, tons, pero dicen, cuando nosotros llegamos a hacer aseo ahí encontramos muchas crucecitas de ocote y en el patio cuando empezamos a desyerbar encontramos huesos ahí enterrados, no sabemos si sean huesos de algún animal o no sabemos, pero hay otras familias que dicen que esa casa siempre siempre se muere una persona porque dicen que ahí se ahorcó una muchacha, en la entrada de la escalera ahí, que ahí se… se ahorcó, pero de que nosotros cuando luego estamos así cosiendo, vemos una sombra que pasa en la pared, namás vemos la sombra y se queda ahí parada, pero luego nosotros, no nada más yo, hay otras personas que dicen que… que sienten que alguien está atrás de… de él y sí, yo ya lo sentí y sí, porque siento que alguien está atrás de mí cuando estamos cosiendo, así.
En el baño, en el baño también dice una muchacha que fue al baño y bien que dice que… que vio una persona que estaba ahí parado en un rincón de donde está el baño, y nos hasta nosotros le decimos ‘ay, Lupita, nomás nos estás mintiendo’, dice, ‘no’, dice ‘no es mentira, en verdad Dios que yo vi una persona ahí parada’, dice, ‘cuando yo estaba haciendo del baño, me levanté, al momento vi la persona’. Pero ahí en esa casa sí espantan y ya ha ido el padre a bendecir, pero de que espantan, espantan, porque hasta a veces hay veces que, que… se prenden las máquinas así solitas, y están conectadas, pero a fuerzas nosotros las tenemos que prender con el apagador, ¿no? Entonces la señora que vive ahí dice que de repente ellos están allá arriba ya cuando están merendando o cenando. El muchacho tiene una tienda y ya llega tarde y han oído cómo prenden las máquinas, que hasta dice ‘ahora quién dejó la luz’, dice, ‘no, no, Miguel’, dice, ‘nadien no ha dejado las máquinas prendidas, todas estaban apagadas’, y han oído cómo luego prenden las máquinas. Y… y cuando dice que también se le cerró la
puerta y no podían abrir la puerta de una recámara de arriba y no podían abrirla y no podían abrirla y no tenían ni cerrado con llave ni nada ni pasador nada, pero de que espantan en esa casa, sí espantan.
Montserrat Ramírez
MONTSE: Sí, las, todas, bueno, en sí son cuatro, todas han pasado aquí en lo que es el Museo del Dulce, eh… La primera pues inicia aquí en lo que es el área de juguetería. Eh… lo que pasa es que, bueno eh… algunas de mis compañeras al momento de estar limpiando, incluso clientes mismos, este…al estar aquí, en esta área solos o ya sean dos personas, se sienten como las pisadas en el… suelo. Como si estuvieran, este…entrando o caminando durante el, el cuarto. Pero pues igual no hay nadie. Este…la segunda es en lo que es el área de…eh, el baño. Cuentan igual alguno de nuestros clientes que en el momento en el que estaba en el baño, eh, vio una sombra e incluso, eh, tomó la foto, eh, se ve distorsionado, pero sí, sí se veía como una silueta. La tercera es en lo que es el área del museo. Y… es en… lo que da al pozo, es como una fuentecita, un pocito chiquito donde cuentan que ahí es donde ven a un monje. O sea, una persona se sienta igual como la vibra o…este…igual como que pasas y tu atención se enfoca directamente ahí. Y la cuarta es en lo que es nuestra sala de video, que es igual en el área de, de museo, donde cuentan que…pues durante el video, o, este, saliendo, incluso, se siente como si estuvieran las butacas llenas, como si hubiera presencia ahí, como si estuviera todo lleno y, este, se llega a ver, bueno, dicen que han llegado a ver a un niño. Y ya sería…
BERENICE: A ti ¿te ha pasado algo en alguno de estos sitios?
MONTSE: Emmm…pues nada más como la presencia aquí en lo que es el área de juguetería. Se escucha como que el crujir de las, de las tablas [ya…]. Pero nada más.
BERE: ¿Y te, te da miedo? O ¿qué, qué sensación tienes?
MONTSE: Pues…al principio sí era así como que de que: extraño. Digo, incluso, volteabas a ver y pues no había nadie, pero ya con el tiempo pues te vas acostumbrando, ya…te tienes que acostumbrar [te tienes]. Sí…
NICTE: ¿Cuántos años llevas aquí trabajando?
MONTSE: Llevo tres meses trabajando aquí.
NICTE: Ah…ya…
MONTSE: Poquito.
NICTE: Poquito, pero bueno…
BERENICE: Y ¿te ha pasado alguna otra cosa, a lo mejor, fuera de aquí, ah… de este tipo? O sea…
MONTSE: Pues…no, la verdad no. Creo que todo se ha centrado en lo que es aquí, incluso yo creo que por lo mismo de que es muy antiguo [mmm].
MARIO: Y… estas historias este…o…testimonios que han dicho, que dicen los clientes ¿son recurrentes? O sea, como que… varios clientes a la semana ¿mencionan haber visto algo? O son como… casos y ya…
MONTSE: Eh…son contadas las ocasiones porque sí, eh…por lo mismo de que hay mucha gente, pues casi como que no se siente es…como que…se muestra más cuando son cantidades pequeñas: llegan a ser dos personas o tres, a lo mucho [mmm, sí]. Sí es, es muy raro [mjm].
del acto comunicativo: "La música es movimiento, es acción"
Rotsel Priego Vargas
del acto comunicativo: "La música es movimiento, es acción"
Rotsel Priego Vargas
VÍCTOR: ¿Y en el DF también tocaba?
ROTSEL: En el metro, en las calles, este, por la situación de que, pues, pa qué digo quiénes, pero me quitaban mi mochila, mis pinzas, mi todo, y, este, y entonces me quedaba yo sin dinero, y pus con la guitarra nada más, y así me ponía yo a cantar, para que, pus pa sacar para comer, para pagar el hotel, para todo eso.
VÍCTOR: ¿Y cuál es la diferencia entre el público del DF y el de Morelia, en las calles, hay diferencia?
ROTSEL: Hay mucha difieriencia, porque, este, gente, eh, radicando, radicada de aquí de Morelia, exactamente de Morelia, eh, son, son muy, este, este, cuidadosos del defecto que inclina a, a, a ayudar a alguien en el aspecto, como se dijo: “a él no le des el pescado, enséñalo a pescar”. Una idea más o menos así. Egoísmo, como se llame, pero como que desde aquel tiempo, no sé exactamente ahora, pero el no hacer que creciera, eh, eh, el necesitado, eh, que muy cómodo se pusiera a pedir, y todo mundo le diera. ¿Me explico? Algo así. Y gente de allá de la Ciudad de México, hay gente como más, este, em, ¿ternura?, no, no es lástima, sino quizá compasión, y el hippie por aquellos tiempos fue que, eh, la mayoría, eh, de mujer, eh, lo apreció. Decía: “es que, pues, ¿cómo empezó el movimiento artesanal?”, de que nosotros hacíamos los collarcitos, las pulseras para nosotros, pero no faltó la señorita, muchacha, equis, que decía:
--Véndeme tu collarcito, o véndeme tu pulsera.
--No, pero cómo crees, mi pulsera es lo que yo...
--Véndemela, mira, te voy a dar tanto.
Y pus vende..:
--Sale.
Entonces:
--Oye, pus les gustan nuestras cosas.
Entonces de allí empezamos a hacer trabajos para el que quisiera apoyarnos. Ese, allá. Entonces yo me traje algo, y aquí fui muy, aquí en los portales y todo, siempre llamé la atención y fui muy querido.
Me platicaba uno de, de Achichipicuo, ahí, ahí por Yecapixtla [mjm].
Dante: Mjm, pa arriba.
Anastasio: Dice que él iba a traer suela a Jojutla y la traiba de contrabando. Pero dice que la acomodaba en los aparejos de las mulas y áhi la traiba, no, nunca le cayeron [mjm]. Y dice:
--Y llegaba yo a Cuautla y, dice, y no consentía yo que se me arrimaran.
Luego dice que a caballo:
--¿Cuánto quiere por este poquito de tortillas?
Luego dice:
-Repártaselas.
Dice:
--No consentía yo que se me arrimaran.
Todos taban piojosos, había harto piojo de trapo [mjm], niguas . Esas niguas según son, no los conozco, son como pulgas. Se meten aquí debajo de las uñas.
Dice mi papá que una vez allá estuvieron acuartelados los guachos, allá en la escuela [mjm].
Dante: ¿En Tepalcingo?
Anastasio: No, allá en Pizotlán. Y cuando se jueron, áhi largaron hartas niguas. Que van él y Erasto Pliego, dice, que cuando sintieron:
--Sí, unas ya nomás me las alcanzaba Erasto de las patitas [risas].
Ya nomás lo sacaba. A los marranos se les pegaba piojos de trapo. Ponían a hervir la ropa, porque había piojos de trapo que se trajeron los guachos, por allá [mjm].
Elizabeth Reyes Reyes
Jorge Francisco Carrasco
Esta leyenda me la contó mi bisabuela cuando yo era niña. Ella era de Huauchinango, Puebla, y contó que antes cuando yo era niña se dedicaban a deshierbar terrenos para pues sembrar maíz o verduras. Entonces dice ella que ya en el atardecer, como a las seis cuando empezaba a oscurecer, se empezaban a ver a lo lejos unas bolas de fuego. Entonces ellos decían que eso era la Bruja y venía pues a llevarse a los niños pequeños, para lo que decían antes de que te chupa la Bruja, porque la Bruja venía a chupar a los niños, a robarles la sangre, el alma. Entonces ella cuenta que para poder atrapar una bruja, dice que un familiar de ella lo logró hacer, que lo hizo. Ellos usaban sombreros de paja para atajarse del sol. Entonces la aventaron, aventaban su sombrero, pero lo aventaban volteado al revés el sombrero y igual lo lanzaban y ya captaban una bruja. Eso es lo que ella contaba.

