Inicio
Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
del acto comunicativo: Entrevista a Paulina Nicolás Vargas
Paulina Nicolás Vargas
Rosa María Ávalos Gómez
CARMINA: Ay que miedo [risas nerviosas].
ANDREA: ¿Y a esa la volvió a ver?
ROSA: Jamás la volví a ver. Vendí la casa. En esa casa que yo compré, tenía algunos años que la había comprado, pero los… que vivían anteriormente ahí habían fallecido en un accidente [mmm]. Yo desconocía que habían fallecido, nada más yo compré la casa. Ya después supe que que había pasado eso, entonces no sé si tenga algo que ver o… o por qué sucedió ese hecho y pues seguirá siendo mi… mi pregunta.
CARMINA: ¿Y nada más le llegó a pasar en esa casa?
ROSA: Eh sí, sí nada más en esa casa.
MARIANA: [carraspea] ¿Esa casa en donde estaba?, ¿Está aquí en Morelia o…?
ROSA: Está aquí en Morelia. Está cerca de periodismo [mmm]
PAULINA: Okey ¿y cree que a lo mejor haya sido hija de los dueños y que también haya muerto en el accidente?
ROSA: Mm no porque quien falleció fue el papá y el hijo, en un accidente.
PAULINA: Ah…okey
ROSA: Pero en eventos diferentes, los dos fallecieron en accidente, pero en…en momentos separados [mmm]. Tonces no seanteriormente quien vivió ahí, de que se trata o porque esa niña si sí era de verdad o era un ser diferente.
CARMINA: Sí y este ¿era de noche cuando le pasó eso?
ROSA: Como entre 7 y 8, de esas veces de que se hace oscuro muy pronto [mhm, mhm] como en invierno, entonces pues para mí ya era casi noche [mhm] [risas].
PAULINA: Fue la única cosa que le pasó en esa casa sup…
ROSA: En esa casa sí
PAULINA: Y ya en la otra, en la que está ahorita, ¿no ha pasado nada?
ROSA: No, ya. No ya no [risas]. Afortunadamente ya [risas].
CARMINA: ¿Y aquí en la facultad?
Fernando Aparicio
Fernando: O sea que, hay, había especiales [ajá] señores que traían pura pala de estos, acá por Pichatáro, [ah ya] de Pichataro. Em, por eso, pos más antes usaba otras cosas mejores, pero lo que no se hundían, [mjm] y, y… también las canoas, también de más antes traían de pura madera, de pino pues, [ajá] aunque, aunque se volteran uno así de noche o de día, nomás no se ahogaba uno. [mjm] No se iba uno, no se hundía uno. Y ora, mucha gente, ya han ogado mucho, aquí en este lago. Una porque ya las canoas que estamos usando ora de fibra, pos hay unos que no tienen flotadores y se van. Haz de cuenta que aviento una piegra y [ng: 01:55] [se van] pa bajo y no se salen. [mjm]
del acto comunicativo: Silvestre García Alcocer
Silvestre García Alcocer
Berenice Araceli Granados Vázquez
Demetria Antonio Guzmán
Sí, allí nos decía él y por eso él y María y, este, ¿cómo se llama el otro?, ¿cómo se llamaba el otro?, este que está en Zirahuén que ese era hombre, este, que estaba rey, un Zirahuén [ajá] y que él venía a visitar a María [ah]. Sí, que él traía mucho pescado, por eso ese tiempo estaba mucho pescado pues aquí. Mucho charalito agarraban así: chiquitos como arroz, mis papás pues, esos agarraban, [mjm] cuando yo estaba chiquita. Y esos secabamos así con el petate, ibamos a vender, ellos pues ya, iban a vender y nosotros cuidabamos. Bueno así, así andabamos nosotros cuando eramos chiquitos [mjm] y a mi abuelito venía y luego nos decía pues:
--Cuidan eso, ese pescado porque ese, un día o va a haber un tiempo que va a ir, cuando ya el rey ya no va a visitar a María.
Decía, eh, pero rey siempre va a venir a visitar a María [mh]. Eso nos contaba pues mi abuelito, [mjm].
del acto comunicativo: Margarita Reinoso Campos y Jesús Alejo Bautista
Trío Eyixochitl
Mirsa: Y bueno, eh, en cuanto a los versos que escribes, ¿en qué te inspiras o qué es lo que te motiva a escribirlos?
Diana: Me motiva, me motiva estar, eh, estar lejos y querer estar allá. Pero, pus, allá, pus, es difícil, ¿no?, ganar dinero, de qué vas a vivir, está bonito, ¿no? Y, y, pues, devolverle algo a mi abuelita porque yo quisiera vivir con ella, porque, pus, ahora sí que la gente, se van muriendo los abuelos y, y, pues, ya, ya no regresas el tiempo. Pero puedo hacer con los versos, eh, pensarlos como, tal vez, como mujer, o no sé si así decirlo porque hay otros versos que ya han sido escritos desde antes, ¿no? pero igual por hombres. Y creo que ser mujer y hacer versos como que da otra perspectiva.
Inspirarme , pus, también en la naturaleza, en ver a mi familia, recordar lo que yo viví allá o, también, cuando me rompen mi corazoncito de pollo, ah, también me inspira ,ah [ríe]. Pero, pues muchas cosas, pero, sobre todo, me inspira poder dejar algo que en algún momento alguien más va a retomar, alguien más va a utilizar, alguien más va a cantar o que, simplemente, pues sí, que un día todos morimos y moriré pero quedará ese, esos, versos. Creo que de ahí y no sé, crear, seguir creando porque creo que si no, es mi filosofía, ¿no?: fuimos creados, entonces, hay que ser creadores, creadoras.
Mirsa: Y, entonces, ¿cómo dirían que se involucró su familia, al principio si les dijeron “no, eso para qué, no les va a dar dinero”, o les apoyaron desde el principio?
Aarón: Mi, no, mi familia por parte de la familia de mi papá son músicos. Eh, eh, mi papá toca el arpa. Mi papá toca son jarocho. Tiene un hermano que,eh, toca el violín, tiene otro hermano que— son cuatro—, tiene otro hermano que toca la guitarra y el otro, pus, no tocó, él es antropólogo, pero ahí anda metido también. Y yo desde que estaba pequeño, pos, yo veía a mi papá haciendo lo que, por ejemplo, ahorita estamos haciendo nosotros que vamos, este, a, a los fandangos, a los eventos culturales o a las fiestas, este, donde nos contratan. Y cuando mi papá no me podía encargar con alguien, pos, ahí me llevaba, ¿no? y me ponía en una silla [risas]. Y, y él estaba, él tenía un conjunto que se llamaba, eh, Grupo Valle, tocaban, eran, eran, eran versátiles: tocaban huapango, tocaban jarocho, tocaban Michoacán, este, tocaban varias cosas. Y, entonces, mi papá se llevaba el arpa y, pos, yo ahí, yo veía mi papá tocar. Y yo desde que estoy en, desde muy pequeño a mí siempre me gusto, eh, la música tradicional.
Mi abuelo, eh, mi abuelo era pintor. Eh, él, él, eh, se, se, se iba al parque que está ahí en San Ángel a vender cuadros, y, y también a él le gustaba mucho hacer versos, y a él le gustaba el huapango. El primer, yo creo, acercamiento que tuve al huapango, fue por mi abuelo porque una vez me dijo que ya estaba viendo mucha televisión, ja, y él tenía una jarana, eh. Mi abuelo antes iba a este lugar donde dijo mi compañero Carlos, al Balcón Huasteco, eh, conocía a Quecho. Entonces, mi abuelo se iba mucho para allá. A él le gustaba, le gustaba tocar y a mí mi abuelo, pus, me empezó como que a enseñar la jarana, y yo creo que le empecé, empecé con la jarana por mi abuelo. Eh, y me empecé a meter también más por lo de, por todo lo que antes me decía mi abuelo que, que había versos, que había sones, y, y todo ese tipo de cosas.
Eh, nunca me han dicho mis papás que, pus, que no voy a vivir de esto porque yo creo que el que, el que quiere y le busca, pus, pus, puede vivir o, o aunque no sea una remuneración grande, pero yo creo puede vivir felizmente con lo que hace, ¿no?, y si quiere y le gusta. Antes yo creo que, mi abuelo, mi abuelo decía que: el que no hace dinero, es porque está tonto, ¿no? — con otra palabra más fuerte [risas] —, [está wewe] exactamente [risas]. Pero si, no, mi familia siempre me ha, ha apoyado.
Yo antes tocaba jarocho. En mi, mi ya me gustaba tocar el son jarocho por mi papá, porque mi papá toca el arpa. Pero siendoles sincero, ah, este, cuando me metí más al huapango, me gustó muchísimo más. Digo, no voy a dejar de tocar el arpa ni el jarocho, pero yo creo que lo que a mí me apasiona más es el son huasteco. Y mis papás de todas maneras siempre me han, me han apoyado en, en hasta en todo lo que yo he querido hacer, mis papás siempre me han, me han apoyado. Y, pos, ha sido una buena respuesta por parte de ellos.
Diana: Ah, pues, a mí, ha sido una constante lucha con la música porque desde el principio como que mi mamá siempre me dijo:
—Es que la música necesita dinero, y no tenemos dinero.
Mi mamá es madre soltera, migrante, rentando con tres hijos, así de vecindad en vecindad. Siempre era como “no tenemos dinero”. Y cuando me metí a una banda era así de:
—No tenemos dinero y, y, no. Vas a bajar tus calificaciones.
Y yo:
—No por favor, no me saques de la banda, por favor.
Y, entonces, siempre tuve que ser buena para que, y tener becas para que me, bueno, patrocinarme mi música, ¿no? Ah, y ya después de ahí, pues… Pero siempre fue como esa mirada como que para estudiar música necesitabas dinero y, pues, no. Ahora sí, hasta que después ya más grande me compré mi jarana, igual con becas y así. Y, luego cuando me salí de, pues sí, de la casa de mi mamá a las diecisiete, a los dieciocho me compré mi jarana. Así, un día no tenía dinero y me fui a parar a fuera de un mercado y, este, ah, no cierto, fue con el clarinete. Me fui a parar a un mercado con el clarinete y toqué una canción, con mi atril y todo, y así, y nomás me dieron mis primeros $25 y me sentí muy feliz [ríe].
Y, esto, y ya después dejé el clarinete cuando tuve la jarana, porque podía cantar y tocar. Entonces, empecé así a ir a los camiones y todo, y así, y como que para mí siempre fue como también era artesana y música, entonces, como, pues, podía vivir con la música. Y, pos, creo que después de eso como, pues, el hecho de no ser dependiente mone, pues si, económicamente de mi familia, como que me veía más como, tal vez me veía como hippie, tal vez, o no sé, tal vez me vea todavía así [risas]. Pero, este, pues, el hecho de ya después como tocar la música como un trío.
En una familia, allá en mi pueblo, por lo menos, es un tesoro tener a alguien que tenga un trío en su casa, porque de entrada, ahora sí que nosotros cobramos, porque es nuestro trabajo, ¿no? Entonces, imagínate que tengas un trío ensayando en tu casa, no pues así, amanece, anochece y el trío sigue tocando; llega comida, llega la cena, llega el desayuno, llegan las chelas, llega lo que sea, y tienes un trío ahí. Entonces es como una alegría, es un tesoro culturalmente para mi familia, tener a alguien que tenga un trío, es, este, porque en el pueblo casi no hay, en Veracruz sí ya se ve que así que hay un montón, pero en Hidalgo como que es un poquito más, no sé, no sé qué pasaba ahí en Hidalgo, está medio… Pero así es muy chido para mi familia tener un trío y, este, sí, es algo parecido.
Carlos: Pues, yo en mi caso, eh, no pedí permiso para poder tocar. Nadie de mi familia tocaba, al menos mi familia cercana. Mi mamá, mis hermanas, mi papá —pus, se murió, estaba chico—. Cuando empiezo con esto de la guitarra, pus, ni siquiera pregunté ¿no?, simplemente agarré la guitarra que estaba ahí y me la llevé y empecé a tomar clases. Ya cuando vio, pus ya, yo ya estaba aprendiendo. Y, pues, cuando me regañaba, parte de mis castigos eran:
—No vas a tocar la guitarra.
Ya cuando yo quise meterme más a eso, pues, si fue cuando me dijo:
—No, es que de eso no vas a vivir. Yo recuerdo a un vecino que estaba todo el día con su contrabajo y siempre estaba todo el tiempo ensayando, y yo nunca vi que tuviera un peso.
Eh, entiendo el contexto que ella tuvo, quedó viuda los veintitrés años, con 2 hijos, y, pus, se la vio dura. Entonces, se preocupaba mucho por esa parte, cómo ya iba a cubrir mi vida económica. Y, pos, yo la verdad que, al fin joven, niño, ni me pasaba por la cabeza, ¿no? Yo decía:
—A mí no me interesa la música por dinero, me interesa porque me gusta, porque quiero aprender, me gusta la guitarra.
Ya después, este, ya entré a la UNAM y tuve el paso automático a la, a la, en ese tiempo a la, ¿cómo se llama? La FES, la facultad de música, antes, bueno, la escuela de música, ¿no?, de la UNAM, ya no me acuerdo cómo se llama. Y, este, y mi mamá ahí sí fue cuando me dijo:
-
No, pos, si tú te metes a eso, pues olvídate que yo te apoye. Yo no estoy de acuerdo. De eso no vas a vivir, y, pos, me, no, no, no, te voy a apoyar a que hagas eso.
Y, pues, eso también como que me quedé pensando y decidí meter otra carrera, yo dije, bueno, después lo voy a estudiar, ¿no? Y sí lo hice después. A nadie le pregunté, me metí al INBAL y estuve como tres escuelas y a nadie pregunté. Y, entonces, mi familia nunca como tal me dijeron “no lo puedes hacer”, pero tampoco fue como “ah, vamos a ir a verte” o “ ya vas progresando”. Yo estaba en mi cuarto ensayando y yo mismo notaba como iba mejorando mi ejecución. En, en mi familia, pus, nunca me decía nada, ¿no?, de nada ni “lo haces mejor”, ni “lo haces peor”, nada, nada, simplemente es como si no estuviera haciéndolo.
Ya después, pus, ya todo fue cambiando, ¿no?, cuando empiezo a trabajar, y ya de la carrera gano dinero y que si fui haciendo esto. En algún momento dijo:
—Pus nunca lo va a dejar de hacer, ¿no?. O sea, haga lo que haga, nunca lo va a dejar de hacer.
Entonces, ahora ya, ya es como que “ah, sí” [risas]. Cuando es mi cumpleaños, pues, ahorita ya les tocó otra época, pero en otros tiempos, en mis cumpleaños se lleva a todos mis amigos a tocar. Pero eran fiestas de huapango hasta amanecer y así. Entonces, cuando es, cuando saben que voy a ir yo, que va a haber una fiesta que tiene que ver conmigo, ya sabe mi familia que tiene que haber huasteco, huapango. Si es fiesta de ellos, pus, habrá otra cosa. Si es mía, hay música, música en vivo y el huapango no puede faltar. Entonces, pues, en mi caso no me apoyaron como tal, pero tampoco me, me, me cuartaron para que lo pudiera seguir haciéndolo.
del acto comunicativo: Entrevista a Guillermina Martínez Bernabé
Guillermina Martínez Bernabé
Lucía Yunuen: Entonces ustedes, este, solían jugar ahí en el, en el río?
Guillermina:Sí, siempre. Era, sí, te digo pues que, era igual que el Parque, había partes muy bajitas, en el día era nuestra diversión, no teníamos otra cosa qué hacer, cuando llovía, ya dejaba como canales hechos y decíamos, “vamos todos a la isla”. Las historias de que sí tenemos, seguro, es que perdíamos zapatos siempre ahí, todos [risa]. Llevaba siempre corriente y se llevaba las cosas, pues ya cuando acordábamos ya no traíamos.
Lucía Yunuen: ¿Y por qué le decían la isla? ¿por qué…?
Guillermina: Porque había arroyos quedaban así, este, bordes de tierra y cuando llovía mucho, hacía como ríos, eh, haz de cuenta que se llevaba la tierra y había pocitos, así [mm]. Y por allí corría el agua y quedaba, siempre había una, una parte más amplia y, y ahí decíamos, ya, pues, “vamos a la isla”. Allí sí nos atravesábamos por esos arroyos y terminábamos jugando todo el tiempo.

