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Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
del acto comunicativo: Entrevista a Arturo Hernández Flores y Angelina Hernández Flores
Daniel: Y ahora, pues ya ve que ya pasó montón de tiempo de eso, o sea, ¿cómo se dan cuenta?, que dicen que hay señales, ¿no?
Arturo: Si, si hay señales, supuestamente hay señales. Pues mira, simplemente, vamos a decir, ora, en el cerro de allá de San Pedro [ajá], ahí supuestamente hay una cueva. Supuestamente ahi, que hay enterrado y han sacado, pero una vez llegó uno y sacó, sacó un barrilito, vamos a decir así el barrilito. Nomás llegó, se salió de la laguna, zas zas zas, y se, casi sin pensarlo, ya iba a lo que iba, nomás sacó la planta que había allí. Había un señor que vivía allí y ese señor plantó, sembraba jitomate [mjm], entonces, este, cómo él no encontró nada si le metían el arado. Llevaba caballos pa trabajar, pa darle vuelta a la tierra y no sacó el barril. Ya estaban las plantas de jitomate, vamos a decir así de este tamaño cuando viene uno, vamos a decir, ahorita a estas horas, remando en su lanchilla, en su canoa, nomás llega, y el señor ese iba a salir porque iba a Acambaro. Tons le dijo:
– Oiga, ¿va, va a salir aquí a la tirada?
Dijo:
– No, no, nomás orita vengo así rápido, nomás aquí.
– Oh. Yo nomás le pedía que si viene a la tirada que por favor no se acerque mucho aquí a la planta de jitomate porque supuestamente la pólvora le hace daño a la planta esta. Mejor si, si va a disparar, o así, dice, pa allá por aquel lado, por favor.
– No, dijo, no se preocupe, o sea, no, no, yo no vengo a [a eso] a eso.
– Orale.
Salió el señor y se fue, tenía, pues, su canoa también. Salió, salió pa acá, pa aquí a la estación, pa aquí la estación o pa allá a Coro, algo así. Y dice que al otro día que llegó, al otro día que llegó, pues él empezó, porque él siempre regaba sus, sus plantas, pues, la, la planta, pues, de jitomate y miró alló que solo una mata estaba regada [mjm]. O sea que la arrancó, sacó lo que había allí y todavía, dice que encontró los cinchos del barrilillo allá aventados allá entre el pasto [mm]. ¿Y cómo solo esa planta se miraba donde movieron la tierra [y el resto no], y la volvió a poner y le echó agua pa que no [se muriera] se muriera, eh? ¿Y entonces cómo, cómo pueda ser que, que él ya anduvo trabajando, ya tenía años trabajando la tierra y moviendo la tierra, o sea, con el arado y sus caballos, para que ese nomás llegue y directamente a onde está [enterrado] enterrado? Tos cómo…
Rosa María Antonio Bartolo
Alejandra Ortega, Daniel Estrada Hernández, Yotzin Nekiz Viacobo Huitrón, Zuleyma Martinez
Sofía: ¿Y aquí hay alguna comida que así como tradicional de por acá?
Rosa María:¿Tradicional?
Sofía: Así como la, por ejemplo, ¿para las fiestas qué se da?
Rosa María:Aquí, pus es el mole lo que se da aquí.
Sofía: ¿Mole?
Rosa María: [asiente con la cabeza] Aquí en las fiestas digamos patronales el que se ofrece la comida a toda la comunidad incluso a los invitados, los que vienen de visita, a cualquiera que se arrime en lo que es ahí en la fiesta y sabe que están dando de comer, pues a todos se les invita. Se, es el caldo de res. Es lo que se prepara aquí, es el caldo de res con la morisqueta [ah].
Sofía: ¿No es el..? Ah…, ¿El caldo de res como el churipo, o?
Rosa María: Ajá.
Zuleyma: ¿Y las corundas?
Rosa María: Y las corundas.
Sofía: Y las corundas.
Rosa María: Incluso aquí, por ejemplo, los que tienen el, los que son encargados de la fiesta, este, patronal que le contaba la otra vez, son dos personas que se le llama el primer colector y el segundo colector. Y este, estas, y el último día, por ejemplo, la fiesta es el veinticinco, el veitiseis…
Yotzin: ¿De qué mes?
Rosa María: El, de enero. El veinticinco es el, la fiesta ya, digamos misa y procesiones y todo. Y ya el veinte, veintiséis ya es cuando bailan los moros que le contaba la otra vez también. Eso se hace ya casa por casa, y en esas casas se les ofrece, regularmente en todas las casas se les ofrece pozole. En las cuatro casas se les ofrece pozole. En muy pocas casas son las que cambian ya lo que ofrece, pero regularmente en todas las casas dan pozole.
Sofía: En las cuatro casas ¿Y esas cuatro casas son de los cargueros o de qué son?
Rosa María: Este, son, esos se les llama los capitanes. Por ejemplo, si yo tuviera, digamos, un muchacho, y yo quisiera que él participara o bailara en esa danza, este, yo tendría que ofrecer el pozole ya.
Alejandra: ¿Y cómo bailan?
Rosa María: Este, [risa] ¿cómo que cómo bailan? Este, pues?
Sofía: Báilenos aquí. [risas]
Rosa María: [se ríe] ¡No!
Sofía: Ah, no es cierto [risas].
Alejandra: No, por ejemplo, ¿sólo, sólo bailan los…? ¿Cómo ven eso? ¿Sólo los hombres…?
Rosa María: Sólo los hombres, pero ya se han visto dos o tres mujeres que han bailado, han participado en esa danza. Ellos dicen que por una manda, que hacen, o una promesa, pues, que hacen. Por eso. Y, y por eso de esa forma ellos, digamos, lo, por eso lo hacen, y por eso participan, pues. Como, no está bien visto que lo hagan las mujeres. Siempre tienen que ser los hombres.
Alejandra: ¿Llevan puesto algo especial cuando bailan?
Rosa María: Sí, su vestimenta [Ah]. Este, traen un tipo calzoncillo que es, viene decorado con lentejuela, con, con chaquira o con lo que lo puedan decorar ellos [ajá]. Hay unos que sí lo usan y unos depende el, pues, son costosos, pues, mandarlos a hacer. Este, se usa hasta por la rodilla. Incluso llevan hasta unos espejos pequeños [hmm] así encima del pantalón lo llevan puesto. Y luego en la cintura se amarran unas fajas que les cuelga a los costados. Después usan una, es como una capa, que la capa por detrás orita siempre traen lo que es a la imagen de la virgen de Guadalupe o la virgen de, ah no, del señor san Pablo, la imagen atrás [ajá]. Este, luego también, pos la decoran, pues. Viene adornada y todo, y pues es la que se ponen. Luego se ponen unos, eh, se le llama turbante [mjm], se le llama…
¡Estate, hija! Vete con Diana, por favor. Vete con Diana. Vete, pues, dile a Dianita. Córrele, vete con Diana y entiende.
Este, y, este, son turbantes los que ocupan en la cabeza. Y en el turbante se ponen pañuelos, y este, lo único que deja a la vista son los ojos [mjm]
Yotzin: ¿Y desde que usted era pequeña es el mismo vestuario?
Rosa María: Sí, desde que yo lo, tengo uso de razón, sí. Desde antes, pues, hasta, como orita todavía se viene, es el mismo vestuario [hmm].
Yotzin: ¿Y las mujeres que han participado se visten igual?
Rosa María: Mjm. Sí.
Alejandra: ¿Alguien de su familia ha bailado?
Rosa María: Hmm, ¿por ejemplo, mujer?
Alejandra: O, bueno, hombre.
Sofía: Hombre o mujer.
Rosa María: Hombre o mujer, sí.
Sofía: ¿A quién le tocó?
Rosa María: A mi marido le tocó antes de que se casara. Muchos participan antes de que se casan, eso ya depende de, de los papás como de ellos, pero todos tienen que hacerlo [ah].
Sofía: ¿Ah, sí? ¿Es como una obligación?
Rosa María: Por decir es una obligación o es, este, un…ellos le llaman, este, como un acto de… ellos dicen, este, apoyar o ayudar a esta persona como le decía, colector, él es el que tiene que buscar esas personas; pero hay a veces que esas personas mejor se ofrecen [mjm], se ofrecen y ya no necesita esta persona andar buscando, sino ellos ya dicen “saben qué, yo para esta fecha o para ese año, yo participo en esto”. Y ya él, pero es pues por derecho tienen que hacerlo [hmm]. Sean unos cinco o seis, o hasta un hombre en esa casa, todos tienen que bailar.
Yotzin: ¿Es sólo una vez o pueden…?
Rosa María: Hmm, pues, digamos, por obligación ya nomás es una vez. Ya si tienen la voluntad otra, otro año o ya más adelante pus a lo mejor y sí se podría.
Sofía: ¿Y alguien como que es el líder o les enseña cómo bailar?
Rosa María: Hmm… hay, este, pos entre ellos, porque ya todos más o menos tienen la idea o, pos todos pus ya, ya saben más o menos los pasos. Pero hay unos, dicen, porque este también tiene su chiste porque, dicen, hay un primero pero este lleva una cruz aquí [mjm]. Y es el primero y lleva una cruz, y él es el que los va dirigiendo a todos. Y ya entre ellos, o entre, entre aquí la misma gente dice “pos yo les enseño”. Y hay muchos que, o has de cuenta, así como están, y yo acá, y el que es primero pos ya se pone de este lado, y los demás del otro lado, y según se teje. Se va tejiendo como uno va bailando, se va tejiendo. Este, y al tiempo otra vez del tiempo se tiene que volver a destejer. Y es cuando gente empieza las críticas: “¿Pero este por qué lo tejió así y no lo destejió como lo tejió?” Osea, muchos ya saben pues de, de la danza y esto, pos uno nomás los está escuchando. Y ahí fue donde yo escuché pues de que se teje, y a mi esposo le pregunté:
--Oye, ¿es cierto que…?
Y ya él me dijo que sí, que se teje [ah]. Así baila primero con uno, y después se regresa y va y baila con el otro, y otra vez se regresa y baila aquí con uno; y luego va y otra vez se va allá; y vuelve a regresar y otra vez de aquí va pa allá; y otra vez de aquí va pa allá. Y igual, ya cuando anda terminando la danza empieza con el que terminó para empezar a destejer así y así, y termina con el primero que empezó. Y si lo hace al revés, pues ya se equivocó [risas]. O sea que si usaran listones o algo así, pues quién sabe qué lo que haría [risas].
Sofía: Quién sabe qué, quién sabe cómo lo hubiera tejido, ¿verdad?
Rosa María: Ajá [risas]. Sí. Por eso ya muchos que ponen atención en…
Sofía: En el tejido.
Rosa María: En el tejido o en la danza, o en lo que están bailando. Dicen “no, este ya ni siquiera…”
Sofía: “…no lo tejió”.
Rosa María: “…no lo tejió, ni, ni supo ni qui…”
Sofía: Se equivocó.
Rosa María: Sí.
Sofía: ¿Y qué significa ese tejido, o qué es lo que le han platicado de ese baile?
Rosa María: Hmm, no, pus no, no sé. Nomás hasta ahí yo sé: que al tiempo de bailar eso pus lo van tejiendo. Y ya ellos mismos calculan el tiempo, bueno lo que termina lo que es la danza [ajá]. Y ya ahí vuelven como a regresarse [ah]. Y ya termina.
Alejandra: Siempre se desteje el tejido.
Rosa María: Mjm. Sí.
Sofía: Hmm, qué bonito.
Yotzin: ¿Y todo, toda la isla se involucra de alguna manera en la fiesta?
Rosa María: Sí. Todos. Porque en es, es como ocasión esa fiesta participan todos. Todos de, hmm, bueno, incluso pus en las cooperaciones es parejo todos.
Yotzin: ¿Y por ejemplo las mujeres cocinan juntas, o…?
Rosa María: Sí. Todas se juntan. Por ejemplo, si allá fuera mi suegra la del cargo o, algún, por allá, pus…
Yotzin: Todas vendrían a…
Rosa María: Saldría a, antes a hacer la invitación a todos en sus casas [mjm]. Y ya pus todos: unos vendrían un día, como son tres días, pus unos vendrían un día, otros otro día, y otros… y así. O, pos todos, incluso, un mismo día. Pero sí, es mucha la gente que ya después se junta [mjm]. Y pues sí es puro preparar de comer.
Sofía: Pozole.
Rosa María: Pozole, tortillas, pes, pescado más que nada para darle de comer a la banda, a la gente. No, pus es un relajo ya en las fiestas [risas].
Yotzin: Ahorita que mencionó la banda, ¿qué se toca?
Rosa María: ¿Qué se toca? Pues, pus toca de todo, de todo lo, lo que a veces, lo que hacen, digamos las señoras hacemos. Es que, como uno se lo pasa en la cocina, le decimos no, no, no, no disfruta lo que es la música o… Ya sí salen a bailar, pero dos tres personas nada más. Pero ya, cuando ya supuestamente uno se siente, digamos con tiempo ya casi ya cuando ya se va la banda. Porque también cuando ya según nos dicen se despide la banda, se da lo que es la vuelta a toda la isla. Y terminamos en la cancha y ahí la banda toca un rato y la gente baila. Pero la gente ya, la banda ya una vez pagándosele, lo que quiere es irse [mjm]. O sea que toca dos tres piezas y ya nos vamos. Y la gente pus le está pidiendo más, pero pues ella terminó su contrato [mjm].
Yotzin: O sea, la banda no es de Pacanda.
Rosa María: No.
Yotzin: ¿De dónde es?
Rosa María: Pues se contrata de diferentes partes.
Sofía: Pero me decía que había un día que era como nada más dedicado para las mujeres, ¿no? Así en la fiesta [hmm]. Que, bueno, que era cuando les tocaba a ustedes como su espacio como para divertirse o algo así como para… ¿no?
Rosa María: No. No pus siempre es conjuntamente. Nunca digamos acá las mujeres o…
Sofía: Ah, todos juntos.
Rosa María: Mjm. Porque aquí incluso cuando más antes, decía, hasta para ir a misa, así como está divididas las bancas [mjm]: de este lado se tenían que sentar los hombres, y del otro lado se tenían que sentar…, hasta por orita. Ya muy pocos los que se revuelven. Bueno, los hombres nunca los vas a ver de aquel lado.
Sofía: Ah, ¿en serio?
Rosa María: Ni a uno solo de aquel lado. Siempre ellos de este lado.
Sofía: Siempre les toca su lugar.
Rosa María: Sí. Ellos siempre… La mujer sí es que ya un poquito ya, como que ya digamos se revuelve tantito y se viene acá en las bancas. Pero, pero siempre ha sido todo conjuntos.
Alejandra: ¿Cuándo toca la banda bailan?
Rosa María: Sí.
Alejandra: ¿Todos juntos?
Rosa María: Todos juntos. Ya, dicen ya entrados o ya alegres, pus peor tantito [risas].
Kuauhtemok Domínguez Bernal
Suzette Selena García San Luis
Es una historia que ocurre en el Cañón del Sumidero. En la época colonial, en donde llega uno de los tantos conquistadores que llegaron al país, en este caso como bien lo mencionaba, cerca del Cañón del Sumidero. Y relata que empezaron a esclavizar, adoctrinar a las personas. Entonces, los indígenas —por llamarlos de alguna manera, más bien los lugareños—, pues no se dejaron, lucharon con todo lo que tenían. Pero a pesar de eso pues, y la tecnología, más que nada también la estrategia —porque lo españoles siempre utilizaban a otros lugareños enemigos para poder conquistar—, de esta manera logran vencer. Pero estos lugareños se refugian, dentro de la zona del Cañón del Sumidero, se esconden y, al verse acorralados, al ser descubiertos, miles de personas mueren aventándose al Cañón del Sumidero, prefiriendo morir, antes de ser esclavizados.
También cuenta esta leyenda, que al no… al ver tal escena, el emperador Carlos V —como el chocolate— más que conmoverse, decide poner alto al fuego. Así con las pocas personas que sobrevivieron, nombra al lugar “Blasón de las armas”, que se encuentra muy cerca de San Cristóbal de las Casas, y pues que se fundó y se inmortalizó gracias a este pequeño grupo de personas que lograron sobrevivir, debido a la valentía de su mismo pueblo.
Trío Eyixochitl
Mirsa: Y en esto de los talleres, ¿ustedes han impartido alguno o sólo los han tomado, o a les gustaría impartirlos?
Carlos: Yo como tal no, no he tomado un taller. Cuando iba al Balcón Huasteco, sí el maestro Quecho me llegó a enseñar unos tres huapangos, pero me gustaba otro estilo de tocar, no como, él lo toca muy bien, pero yo quería aprender otra, ¿no?, otro estilo. Y, y, pues, impartir como tal taller, no. Pero, pues, sí he tenido gente que ha querido aprender más la técnica del violín y, pos, le he echado la mano. Y eso, muy poquito.
Aarón: Yo, yo tomé un, un taller en Chabacano, en el Pípila, y se llamaba Taller de Huapango Revolución, pero estaba ahí en el Pípila, y con el maestro Luis Muñoz. Y ahí me, empecé tocando la jarana, y ahí fue cuando entré al, al trío pasado, al que estaba tocando la jarana. Y no, no he dado talleres. Cuando me preguntan si, si lo que yo sepa lo poco que sé que puedo inculcarle a la demás gente, pus, le digo cómo es. Y, yo creo que impartir un taller, siento que no, todavía no, pero sí me gustaría.
Diana: Pues, yo en el pueblo cada vez que voy intento hacerlo, porque de entrada no hay instrumentos, entonces, es difícil trabajar con los niños. En mi pueblo les gusta mucho la danza, he dado más como, no tanto talleres, sino como acercarlos a los danzantes en la misma pueblo, pero que no quieren enseñar, que es un poco lo que pasa con el huapango, que son como medio celosos de lo que saben, como eran antes. Y, este, tratar de acercar a los niños de lo poco que sé de la jarana y de la quinta, porque un tío tiene una, pus, ya lo básico, así saben que cuando voy a la casa pueden ir, y alguno que otro sí ha aprendido las danzas, que musicalmente, digamos, son más fáciles de tocar, digamos, ¿no?: Las inditas, que es como la música ahí y, este; y un poco el violín, también, de esa danza de inditas. Y de esos talleres, ah, salió un, un joven, un chavo ahora que, este, que ya ha tomado otros talleres en otro lado, y ahora toca el violín y es como la estrella de Tohuaco I, ah [risas]. Y, este, y es lo poco que he podido aportar, pues, desde lo que sé, ¿no? Pero para que, para impulsar algo allá en el pueblo. Acá en la ciudad, no, ajá, no. Pero, pues, más bien seguir aprendiendo, me gustaría, más bien, meterme más a talleres a mí.
del acto comunicativo: Relato mítico 9 [Algo sobrenatural]
Elsa Aparicio Morales
Suzette Selena García San Luis
Le digo que mi papá era basquetbolista, echaban sus retas o hacían concursos en el pueblo, y que mi papá sintió que se estaba ahogando, pero mi papá dice que sintió una fuerza extraña en las canchas. Y cuando él pasó cercas de alguien, que fue cuando le pasó eso.
Pues yo era una niña y yo me acuerdo que fueron a llamar a una persona de ahí, de otro lado, que sabía. Pero pues allí, como no hay médicos, esa señora como que le chupó el estómago y le sacó así como vidrios. A mí se me hacía increíble.
Yo desde que le veía los ojos negros a la señora —yo era una niña—, yo le tenía miedo. Desde ahí mi papá nunca se enfermó de eso. […] A mí se me hacía increíble, pues ahora que ya estoy más grande y que comprendo, digo: ¿cómo mi papá traía eso? […] ¿O cómo ella los pudo sacar sin que se cortará?

