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Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
Luz Margarita Zúñiga Virrueta
Luz Margarita: Unas cosas muy hermosas, como también, este, como también la muerte de mi mamá. Yo siempre he estado con todos ellos. Ya iba llegando a la Cruz Roja, y la gente no bajaba. Y esta otra, otra cosa, va a cumplir mi madre, ¿cuántos años? Tuvo la gracia mi mamá de que, de que, tuvo muchos auxilios de donde quiera y rezos y todo, ah, solicitándola, para que ella se entregara al señor. Entonces, este, cuando muere mi mamá, cuando mi mamá, como yo era la única hija que estaba ahí, me dejaba, eh, somos diez, éramos diez. Y yo era la que estaba, me dice mi mamá, mi hija:
—Acuéstate, duérmete un poquito, porque sino quién te va a atender.
Y le digo:
—Estoy bien.
Entonces yo me acosté así y quedé bien cansada y hasta puse las manos así. Mi mamá estaba así. [Buenas tardes] [buenas tardes]. Yo, mi mamá estaba así y yo tenía la cabeza junto de ella y yo me acosté así. Entonces mi mano quedó así junto de ella, porque yo tenía que estar checándole la cara. Entonces me quedé cuando de repente, vi, vi yo, entre el sueño, y se levantó mi mamá. Su silueta, se levantó su silueta de mi mamá, así, y me agarra la mano y me hace. Y me despierto y me espanto, “¿qué pasa?, ¿qué tienes, hija?”. Le digo: “Ama, yo sentí que me dabas toques”.
—Tú me distes toques, me agarrabas mi mano.
Se cambió las energías. Pero me hizo así, mira. Y ya otro día mi mamá murió. Puedo tener, todas mis energías y voy a ser tu ángel y todo. Bueno, pues así fue. Bueno, ya murió. Ya, la sacamos del, del, y esto, ya se fue mi hermana para allá, para que vean, pero todos lo que estuvieron aquí. La sacamos en la carroza, la bajamos, al bajarla de la carroza, aparece dos, dos mariposas de esas de las más grandes, blancas, de esas, son, son mariposas. No, palomas. Ajá, grandes, grandes. Y, y que se paran, una se paró en la carroza de aquel lado del, del chofer y otra, una en cada lado, caminaron, volando, hasta el centro. Y del centro la metimos allí a, a San Francisco a misa, desaparecieron.
Luego que, luego que, que salimos ya de misa. Salió una cosa rara, negra, que vuelven aparecer y ya nos fuimos. Todo hasta llegar, hasta llegar a la entrada del, del panteón, pero a espaldas y llegamos a la pared del panteón y se subieron la barda. Entonces ya llegamos al descanso y pusimos a mi mamá allí en el descanso, un ratito. Las palomas brincaron. Bueno, pues allí ya desaparecieron las mariposas. Entonces ya estaba, y era una multitud de gente que fue, que yo no vi cuando enterraron a mi mamá, no pude arrimarme, de tanta gente. Entonces, cuando ya, ya estaban poniéndole la tierra a mi mamá. Y estaba un solazo a todo lo que da, se soltó un aguacero, pero fuerte, fuerte aguacero que nos bañó a todos, pero un aguacero, sale el sol. Así es de que, lo secaron, en cuanto lo secó el sol entonces salimos del panteón. Eso es lo que sucedió también con ella.
VÍCTOR: ¿Y todos son de aquí?
NOELIA: Bueno, yo de Torreón, Coahuila, pero tengo trece años viviendo aquí.
TONATHIU: Yo del Distrito Federal, pero tengo, catorce años tengo aquí.
VÍCTOR: ¿Y qué planes tienen, van a seguir aquí en Morelia, quieren viajar?
DANIELA: Ahorita estamos trabajando con nuestro padrino de ballet, que es [inaudible], él es guineano, y tiene diez años viviendo en México, ha venido varias veces a dar talleres aquí a Morelia y, próximamente, esperamos que venga con mucha energía para que este proyecto continúe, como un espectáculo, pues, más en grande, ¿no?, de danza y de música africana.
VÍCTOR: ¿Han grabado discos?
GEMA: No, todavía no hemos grabado nuestro disco. Traemos algunos, pero son de maestros africanos.
NOELIA: Los compartimos a la gente para difundirlos.
del acto comunicativo: Narración de coyotes en San Pedro de los Metates 4
Arturo García García
Lucino Luna Domínguez
Berenice Araceli Granados Vázquez
El Choco, este, es un, este, un, un niño diabólico [mjm], pero entre paréntesis, no es sanguinario sino es maldoso [mjm]. No, no mata como El Chucky, ¿no?, de los gringos, ¿no? [risas].
Una vez platiqué con un gringo aquí. Le digo:
--No, digo, ustedes tienen al Chucky, digo, el muñeco diabólico, digo, nosotros tenemos al Choco, digo. Que se den un entre, a ver si le ganan al nuestro [risas].
Este, grábate esa, ¿no? Digo, además, digo:
--El de ustedes es imaginario, el de nosotros es de a de veras, digo.
Pero El Choco es una leyenda preciosísima y, este, que el mismo Zapata la conoció [mjm]. Zapata era de carne y hueso como tú y como yo, y supo de La Llorona, de Agustín Lorenzo, de tantas cosas, ¿no?
María Jesús Hernández Barrera
María: Venían carritos, se inventan según como carritos, que esta era como la carretera que estaba aquí [ajá] por el panteón donde venían a traer el trigo, maíz pa, lo echaban al tren, pues a llevarlo a otro lados. Trigo, sorgo, maíz. Eran de Queréndaro. Venían a echar todo al tren, lo ponían, pues, como a las tres, pues a las rancherías. Ah, don Porfírio García era uno de los señores que embarcaba [mmm], porque él hacía los tamales de charare, también los ponía en cajas y los mandaba para México [ah, orale], también él, ajá. Así fue como se fue, ya, pus, empezó, pus acabó así con la poca gente que había aquí o llegando de lejos, de fueras o así. Todavía cuando yo me casé, todavía no había casas pa acá , no había nada de casas, ni aquí [toda vía]. Había, había muy pocas casas todavía [mmm]. La casa de tu abuelito estaba aquí enfrente donde vive Maricruz [mjm], ahí era la casa de tu abuelito, mjm [mire]. Si, que muy, muy poca gente pero pos vivíamos re bien, yo me acuerdo [si]. Estábamos bien pobres pero bien agusto [risas].

