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Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
Pedro Cerano Pozar
Adela Rascón Rojas, Ana Georgina Alanís Nuñez, Diego Roberto Vargas Vázquez, Tzitziki Jaimes
Adela: Y traen, traen ropa los personajes [sí], especial.
Pedro: Sí, pus sí tienen [rie], tienen [ y esa] que estar vestidos.
Adela: ¿La mandan hacer cada año o cómo es?
Pedro: Mira, cuando, cuando se ponen de acuerdo escogen una ropa del color que les guste para hacer de un color nada más, para todas las muchachas. Entonces, si no se ponen de acuerdo, pues ya se visten ya natural así, como es, como según les guste, pero de todos modos ya están participando ahí [mjm].
Diego: ¿Y los muchachos?
Pedro: Los muchachos también, los muchachos también.
Georgina: ¿Y los muchachos que salen, tienen que estar solteros [sí], casados [no], tienen que ir cómo?
Pedro: Todos jóvenes [risas].
Georgina: Todos jóvenes [risas].
Pedro: Todos jóvenes, todos solteros.
Georgina: Todos muchachos.
Pedro: Sí, bueno, pues así les decimos, a lo mejor alguno por ahí ya, ya no es muchacho, pero siempre hay [risas], ya está infectado. Sí, todos esos son muchachos, pues, y muchachas. Nombre, que me acuerdo yo anteriormente, se vestían bien bonito [mjm], como era la mera pastorela. Traían un como un calzón con una, con encaje —aquí le dicen olán [pasaje en p´urepecha], y aquí también así, y acá también una camisa; ora ya no quieren, ya no quisieron vestirse así. Ese era la mero original de la pastorela [ajá]. El Bato traía un, que le decíamos “el báculo” [ajá], traía como, sí, como báculo pues [ajá], arriba se ponía un algo hecho de unas campanitas, ese era el báculo. Y ahora ya no, ahora todos se visten ya de negritos [mm], de negritos, ya traer su máscara [ajá]. Pero los demás, los rancheros, pues esos no, y los pastores, esos tampoco, nomás los que salen ya de negritos ahí revueltos pues.
Adela: ¿Pero los luzbeles sí se ponen otra ropa, verdad?
Pedro: Sí, esos sí, los luzbeles se ponen una ropa de terciopelo con, bueno, se visten bien. Esos sí se ponen, así como les digo, y el plumero puesto, la corona y el plumero.
Adela: ¿Y cada año lo mandan hacer o se los prestan?
Pedro: No, yo creo que, como ya tienen sus vestidos, a lo mejor los prestan, pero yo he visto que algunos se presentaban con ropa nueva pues, a lo mejor les gustaba, pues, como es.
Adela: Ya depende de lo que pueda cada quien.
Pedro: Ya depende de eso [mjm], así es.
Marco Antonio Gallegos Ríos
LAURA: Pues ahora sí, empezamos por sus nombres y cuántos años tiene cada uno.
MARCO: Tú diles cómo te llamas.
ALEJANDRO: Alejandro Yael.
MARCO: Más fuerte.
ALEJANDRO: Alejandro Yael.
MARCO: ¿Sí se escucha?
LAURA: A ver, si quiere…
MARCO: ¿Cómo te llamas?
ALEJANDRO: Alejandro Yael.
MARCO: Con fuerzas pa que escuche hasta allá, hasta… porque yo también voy a hablar con fuerzas.
ALEJANDRO: ¡Alejandro Yael!
MARCO: Alejandro Yael se llama mi niño [oh, ya]. ¿Tú cómo te llamas?
CRISTIAN: Cristian Martín Gallegos Ríos.
MARCO: Tú diles…
LLUVIA: Lluvia Lizbeth Gallegos Ríos.
MARCO: Y aquí su servidor, Marco Antonio Gallegos.
LAURA: Muy bien, Marco Antonio.
VÍCTOR: ¿Ustedes son de aquí de Morelia?
Manuel Bautista Medina
ÁNGEL SOLÓRZANO: este, el, sobre el cerro del Tzirate han, bueno, hemos escuchado como la
historia de, de que se aparece una mujer y pide que la bajes del cerro, ¿aquí no se cuenta esa
historia?
MANUEL BAUTISTA: este, comunmente lo que se cuenta es de que hay un e, cómo se llama? a,
eso es lo que les contaba, la Japingua, que comunmente e, se aparece un animal, este, ya sea
una serpiente, es comunmente que dicen que, que se aparece pues la serpiente, pero que la
serpiente, este, en vez de arrastrarse, que, este ¿cómo se llama? este, se levanta, que ahí, o
sea, hasta te dice pues: "no, ¿qué quieres? o acá, para acá hay un lugar en donde puedes
encontrar." Porque también en, en esa parte donde, am, han esco, bueno, hay muchos relatos
tanto de la época cristera hasta ahorita. Pero sí, comunmente es, es, es común escuchar lo que
es la, la Japingua pues, e, es el que le digo que es, es una serpiente que es en donde dicen que
si se te aparece, si te aparece, este, tienes que, tienes que llevar un mandil de un, de unas
señoras que, que utilizan un mandil, ponerla ese mandil, poner esa serpiente en el mandil, y el
mandil, este, amarrarlo y ponértelo en la espalda. Entonces bajarla del cerro, pero eso sí, no
debes de voltear hacia atrás, porque si volteas hacia atrás, se te va a aparecer este, a, a, este,
algo, algo, algo endemoniado atrás, y no hacerle caso a la gente. Cuando, bueno, ese
comunmente, ese relato, este, lo dicen mucho para acá, cuando esa persona vaya bajando y
las personas este, le dig, este, le digan: "no, pus traes una serpiente" o "traes algo ahí atrás,
fíjate o tíralos" no los debes de tirar, o sea, tú escucha lo que tienes que escuchar. Y dicen que
en el trayecto del camino van a pasar cosas muy, este, muy raras pues, que nunca te han
pasado, pero cuando bajes y, y lo, y lo, y lo traigas este, a tu casa, escóndelo en un rincón, y
cuando lo escondas en un rincón desatas el, el, el delantal y lo pones. Ese animalito hasta te
va a estar, bueno, se comunmente, es un relato, ¿verdad? ese anim, ese an, ese animalito
comunmente te va a decir qué es lo que va a comer, que va a pedir muchas cosas: "no, pos
ahora quiero arroz, o quiero mole, quiero esto", pero los, lo tienes que poner enjaulado en una
jaula pues, lo tienes que estar tener metido. En cuanto lo des todo lo que él te pida, ese
animalito, que según va estar, este ¿cómo se llama? cagando puras monedas de oro, eso es lo
que dicen, nunca nunca nos ha tocado. Pero, este, fíjese que de, de eso hasta hay cierta, hay
cierto grado de que, hay personas que dicen que sí existe y que sí hay ¿cómo se llama? a,
este, están pasando casos de que sí hay. A mí me han dicho que hay un caso dice:
--No, ¿tú cómo te explicas que hayan con, hayan construido o hayan levantado esa
casa de tres pisos? y que haya, y que tenga tres carros y que en Morelia también esté
adquiriendo una casa, pus ¿tú cómo te explicas eso?
Dice:
--No, pus no sé.
Pero eso también, ese también dicen de que, ese es una parte donde es la parte buena, ahí va
la, ahí va la parte mala: que ese animalito, este, también tiene algo malo y va a a tacar a una
persona de, de este, de un integrante de la familia, y esa persona la va a meter en un vicio, ya
sea en, en tomar mucho o en gastar dinero, dinero a lo loco, o en tener, este, muchas mujeres,
ese es también, ajá, sí. ¿Otra pregunta?
BERENICE GRANADOS: no, más bien ¿sabes qué, Manuel?
MANUEL BAUTISTA: ajá.
BERENICE GRANADOS: vamos a estar viniendo, y si te vas acordando [Manuel: sí, este...] de
estas historias, nos interesa muchísimo.
Gregorio Campos (padre)
Berenice: Bueno, pues, muchas gracias, por contarnos otra vez.
Gregorio: Ahora si quieren ir aquí en el cerro [ajá] también dicen que hay un laguito, así un, una lagunita [ajá], pero es hasta allá arriba [mjm] que un señor, pues, aquí donde se llama Rancho de Santiago, orita ya es un ranchito [ajá], él era uno salo, namás, pero que, andaba buscando un animal. Y, pues, que fue buscando el animal.
Gregorio hijo: Yo áhi los dejo, yo voy para allá arriba, [ya] áhi con permiso.
Berenice: Bueno, nos vemos, hasta luego.
Gregorio: Y que allí le encontró al señor:
--¿Tú qué anda haciendo?
--Ando buscando el animal, se me perdió.
--Pus vamos, si quieres yo te avi, yo te enseño donde hay muchos animales, a ver si lo encuentras allí.
Y que hay pues una piedra allí, y que le dijo:
--Cierra los ojos.
Los cerró así, y que ya vio un camino bien bonito.
--Ven, pásate conmigo, camínale, vámonos.
Ya caminó y que entonces ya pasó ahí.
--Ah, que le dijo, lo vas a torear al toro y lo vas a torear al perro y a una muchacha, te va a querer mucho, te va, este, se va reír mucho conti… este, reir de ti y si lo quieres, uste, entonces ella te va llevar, pero si, si quieres salir otra vez aquí, no lo vas a querer. Y al toro lo vas a torear así.
Y que así, pues, como le dijo él, todo lo hizo así, todo: lo toreó al toro, nomás se lo llevó así, el toro se pasó, y que al perro también, al perro también que le dijo:
--Escúpialo.
Jacinto Robles Camacho
GEÓLOGO: Mingos. Y este pero en el día, o sea [mjm] sin ningún problema, y mi trabajo desde hace más de treinta años siempre ha sido en edificios antiguos [mjm] porque el instituto tiene esa intercomi... esa bondad, o sea sus instalaciones casi siempre son en edificios eh coloniales, y en la ciudad de México donde yo trabajaba sea se hacía lo mismo, esera es un edificio que estaba frente al palacio nacional, y este y bueno yo llegaba a a dormir ahí inclusive [mjm] trabajando con equipos, y estaban funcionando y yo oía nada más el ruido y estaba dormido en el catre, se apagaba y ya, todo todo funcionaba así. Entonces ya a la a la mañana siguiente yo me levantaba, había regaderas y todo, me bañaba y seguía trabajando normal [mjm], y los compañeros decían que si no me daba miedo porque pues es un un lugar de imagínense, este de la época colonial donde pasaron muchas cosas, donde eh se dio la conquista de Tenochtitlan, entonces debería de haber algo de energía, que es lo que la gente decía y que bueno, afortunadamente a mí nunca me ha pasado nada de eso y digo no no quisiera experimentarlo [risas] porque no es algo que me [risas] [ríe] me llame mucho la atención, ni lo busco, ni me interesa mucho, pero sí les sé decir que cuando uno termina al menos cuando yo he terminado que ya es tarde aquí, 8, 8:30, y que he salido y que está completamente oscuro es una... no es algo que yo diga “no, no creo”, pues es una energía fuerte [mjm] la que hay de pronto, pero yo no sé... quiero pensar que también puede ser porque se sugestiona uno ante estas cosas [mjm], pero no sé. A ver ahora sí que pregúntenme ustedes lo que les gustaría...
MARIANA: Pues si quiere contarnos lo de la señora otra vez para que se quede grabado y lo del niño que dicen que aparece.
GEÓLOGO: Mmm sí.
CARMINA: ¿Y también nos podría dar su nombre completo? Por favor.
GEÓLOGO: Sí, cómo no. Comenzamos.
VALERIA: Mjm sí [risas].
CARMINA: Sí [risas] [ríe]
MARIANA: Este...
VALERIA: Ya.
MARIANA: Okay.

