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Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
del acto comunicativo: Entrevista a Angelina Hernández Flores
Angelina Hernández Flores
Daniel Estrada Hernández
del acto comunicativo: Entrevista a Paulina Nicolás Vargas
Paulina Nicolás Vargas
PAULINA: Y dieciocho años, y empecé a cantar [ajá], a cantar pirekuas. Y ahí seguimos, pues ya, de la misa, de todo, pus que en toda la región purépecha invitaba para ir a cantar de la misa [mjm]. Le gustaba mucho en tarasco, es purépecha esa [sí, sí], este, la misa, todo. Y, ya anduvimos por áhi, a cantar. Y, ya, este, acá el señor que es, este, un locutor de Zamora [mjm], él nos oyó ya en, allá en Zacán, en... No nos dejó hasta que íbamos allí a su casa, Zamora, para, para allá cantar en purépecha, y pirekuas, pa que él las grabara para sacar discos [mjm], esos que tengo de corridos y de otros, esos ya no tengo, que canto solito, esos ya no tengo [mjm] ni de la misa.
BERENICE: ¿Y todavía canta, todavía le gusta cantar?
PAULINA: Mjm.
BERENICE: Oiga, ¿para pastorelas se canta alguna canción?
PAULINA: Para pastorela.
BERENICE: Sí, alguna pirekua, o alguna canción en, en purépecha
PAULINA: Mi, este, mi hermana sabía mucho, mucho de ranchero para cantar [mjm], y iba, este, onde quiera pedían pa que cantara él [ajá]. Ella cantaba, decía:
Fernanda Carolina Palacios Cruz
Mamá Chunchú Chú
ya se va para la escuela, Chú.
Mamá Chunchú Chú
ya no quiere trabajar, Chú.
Que no hay pan que la acobarde, va,
Levantando la cosecha del
huertito en la cabeza, sí,
se piensa ir a estudiar.
Que el patrón no alimenta bien,
no alcanza para la renta ya,
su alma se ve tan muerta que
no sabe cómo curar.
Mamá Chunchú Chú
ya se va para la escuela, Chú.
Mamá Chunchú Chú
ya no quiere trabajar, Chú.
Muy temprano se levanta la,
la idea que ayer se acuesta es-
culcando tono y letra la,
la canción que va a cantar.
Que este mar que lloriquea es
la razón de su existencia ya
no le deja otro remedio que
caminar y enfrentar.
Mamá Chunchú Chú
ya se va para la escuela, Chú.
Mamá Chunchú Chú
ya no quiere trabajar, Chú.
Trabajar siempre es pa otro y,
y sus sueños se quebrantan a-
aprender con gusto al viento, el
tiempo que le arrebatan.
Quiere construir un mundo en,
Donde no halla miseria ya,
Quiere trabajar para ella, sí,
En lo que le gusta más.
Mamá Chunchú Chú
ya se va para la escuela, Chú.
Mamá Chunchú Chú
ya no quiere trabajar, Chú.
Ramón Cárdenas Torres
VÍCTOR: ¿Como cuántas canciones se sabe?
RAMÓN: Yo, alrededor de una seiscientas, setecientas canciones, son las que trabajo, todo lo que es la música, desde “La puerta negra”, [ininteligible], “¿De qué manera te olvido?”, “Tres regalos”, “Yo quiero ser”, “Pluma negra”, este, desde “Camarón pelado”, “La mucura”, y todo lo que, todo lo que fue la música popular mexicana, esa es lo que yo trabajé en mi, mi tiempo. Y todavía ahorita, si puedo, me aprendo una por ahí, todavía le sigo dando al [ininteligible]. Es difícil pues.
VÍCTOR: ¿Cómo le hace pa acordarse de tantas?
RAMÓN: Fácil, es que todas las canciones las tengo así como, como, vamos a decir, yo las tengo como si fuera un disco duro de una computadora, ¿veda?, que, que te los tienes que meter en la cabeza y entonces, pus, tienes que memorizar y volver a aventar la canción de acuerdo con lo que dice, pus buscar la manera de que no se te olvide también, porque eso es lo que, lo que hace valer la canción. Este, una palabra o algo que no cantemos completo, entonces ya la gente dice: “No, pero no dijites aquello que la canción dice y eso es lo que me gusta”. Entonces hay que tomar en cuenta mucho todo esos detalles. Es…, esos son los detalles que han venido, este, puliendo el trabajo, de que yo digo: “Pus sí voy a cantar una canción, pero le voy a cantar entera”. Así es como me gusta trabajar. Y de allí, pus ya puedo tomar, no más le digo: “No, está canción no me la sé, sí me la sé”. Y es como no se me olvidan, casi.
del acto comunicativo: "La música nos encuentra"
Jorge Luis Morelia Murguía
Graciela Fabian Rodríguez
Daniel Estrada Hernández
Daniel: Y si. ¿Usted, este, no escuchó antes hablar de las culebras, de las que salían en la laguna?
Graciela: Ah, si. Cuando íbamos a las almejas se nos enroscaban los alicantes. Lu, luego había alicantes que se enamoraban de la mujer. Le corrían. Íbamos nosotros que ansina juntando almejas [ajá], donde nos alcanzan atrás de nosotros y luego tiraban un saltote y nosotros unos gritotes. Áhi nos subíamos a la canoa porque teníamos… y no se iban las culebras de ahí hasta que Trine agarraba el remo y les pegaba pa que, pos pa que dejaran salir a uno, pero uno en todo navega uno bien arto. Cuando íbamos al río cargabamos almejas y no ves que hay como agujeritos en él, así, metíamos las manos así a sacar las almejas, sacabamos puras culebras prietas [ah]. Ay, le digo yo a mi muchacha, me moría de un infarto. Así mira, sacaba las culebras enredadas en las manos, de esas negras [ajá], y, pero yo les tenía más miedo a los alicantes [mjm], a eso si, y luego, no ves que va uno caminando, caminando, luego pisabamos los esqueletos [mm] y todo y salíamos y ay, y “ay yo pisé una calavera” , “ay, yo tenté también otra”, yo dije: “¿no sería cascarones de calabaza?” y digo “ay sabe”. Pero desde ahí, desde, este, Morelos hasta Tzintzimeo nos veníamos caminando en el dejo [en el río] a sacar almejas y acá, acá donde mataron a mi papá [mjm], ahí, este, en la Martinica, ahí puras almejas, costaladas de almejas. Sacábamos dos, tres costales de almejas.
Daniel: ¿A poco?
Graciela: Y mi hijo, y fue cuando mi hijo se fue a Querétaro a trabajar con el señor que nos recibía las almejas [mjm], pero, nosotros trabajamos nomás por poco, por qué creés que mi Trine no quiso estar aquí, ni quiere venir. Dice: “no, yo odio a tu rancho, amá”, ¿por qué?, porque yo sufrí mucho [mjm], dijo: “mira, sufriste tú y sufrí yo” [pues si] y, y ya ahorita la casa es de él pero dijera que… él no, él no se va a venir [mjm], que la casa aquí se queda. Le dije yo no voy a… ¿en tons pa que la hicistes hijo? “Porque dije que yo un día que me venga”, ¿pero ya cuándo se viene?, ya se casó allá [mm] y pos ya, ya tiene hijos allá y pos aquí me tienes a mi, yo hasta así sin nada hasta que Dios diga “hasta aquí”, hasta aquí.
Daniel: Pues sí.
Graciela: Ya, ya me dejó vivir mucho. Y lo que le pido a Dios ahorita: “hay padre santísimo, ojala que vengan mis hijos siquiera pa verlos por última vez” y pos no quieren arreglarles pues.
Daniel: Pues a ver, mientras…
Graciela: No, pus no creo.
del acto comunicativo: Fiesta del agua/de la Sta. Cruz organizada por Ocomantla 2025
Demetria Antonio Guzmán
Y él sabía, este, él nos decía pues:
--Yo se ve, yo se leer, yo se, yo cantorie allí en Patzcuaro, en la basílica.
Así me decía, porque mi abuelito, este, se llamaba Félix Guzmán, eh, así llamaba mi abuelito, y su papá es que llamaba Jorge Guzmán, eh, así se llamaba su abuelito, su papá pues de mi abuelito [mjm, sí]. Sí ,eso decía pero, no sé, pero ellos, ellos taban rico, ellos no estaban pobres, nosotros somos que estaban pobres. Aquí mi mamá pues porque mi mamá casó con un pobre pues, que no tenía tierra, que no tenía nada, por eso mi abuelito le dieron tierra aquí, allá y aquí arriba, bueno, así pues.

