Proyectos - Ficha de proyecto
Elegit Nicolaum Domino: canto gregoriano, de los cantorales agustinos de Michoacán. Melos Gloriae Id: 65
Descripción y antecedentes del proyecto:
Presentación del fonograma
Este disco, producido por el Laboratorio Nacional de Materiales Orales, contiene los cantos del Oficio de Vísperas de San Nicolás de Tolentino, patrono de la Provincia Agustiniana de Michoacán, reconstruido por el músico e investigador Juan Manuel Lara Cárdenas (CENIDIM-INBAL) e interpretado por el Coro Melos Gloriæ.
Es aún poco común en nuestro país contar con grabaciones de canto monódico, y menos aún si se trata del canto cultivado por las órdenes religiosas presentes en este territorio desde la época colonial –como los agustinos–, muy poco investigado por los especialistas. De allí la importancia de establecer proyectos de colaboración entre los archivos que resguardan las fuentes, los investigadores que indagan sobre la música y su contexto, las instituciones que hacen posible la grabación, y los músicos que hacen vivir de nuevo las voces del pasado.
Esta grabación tiene por objetivo contribuir al conocimiento y disfrute de este patrimonio sonoro contenido en uno de los cantorales del Archivo de la Provincia Agustiniana de Michoacán (APAMI), con la esperanza de despertar la curiosidad y el interés de los oyentes.
El canto en la vida religiosa agustiniana[1]
Los agustinos arribaron a la Nueva España en 1531 procedentes de la Provincia de Castilla. Al correr de los años establecieron varios conventos en estos territorios, donde fundaron dos provincias autónomas: la del Santísimo Nombre de Jesús de México a fines del siglo XVI, y la de San Nicolás de Tolentino de Michoacán en 1602, agrupando a los conventos ubicados en el occidente novohispano.
Aunque los agustinos pasaron a América con fines de evangelización, aspecto que les ocupó en gran medida sobre todo en los ámbitos con población indígena, en su vida intramuros reprodujeron en gran medida tradiciones centenarias compartidas con los agustinos de la vieja Europa.
La creación de la Orden de Ermitaños de San Agustín (Ordo Eremitarum Sancti Augustini), fue aprobada por el Papa Inocencio IV en 1243, unificando a varias comunidades de eremitas que habían adoptado siglos atrás la Regla de San Agustín como modelo de vida. En ese documento, San Agustín hablaba ya sobre diferentes momentos en los que los religiosos debían orar, pues en el segundo capítulo instaba a los religiosos a perseverar en “las oraciones fijadas para horas y tiempos de cada día” (Azuaga, 1735: 27-29).
En las Constituciones de la Orden se establecía que los religiosos agustinos estaban obligados a asistir al coro para participar en el Oficio Divino –fuese rezado o cantado, dependiendo del grado de solemnidad del día– siguiendo el Rito Romano. Se indicaban en el documento también los oficios necesarios para llevar a cabo las ceremonias en el coro –los cuales debían circular a través del año de manera que todos tuvieran participación–, así como las penas a quienes no cumplieran con asistencia y puntualidad a las ceremonias (Orden de San Agustín, 1686).
Se ordenaba, asimismo, que en cada convento el prior debía fijar una tabla en el coro conteniendo el calendario litúrgico romano, así como las noventa fiestas y conmemoraciones del breviario agustiniano y aquellas de las que se tuviere costumbre particular en cada lugar. En todas estas celebraciones debía cantarse el oficio del día, además de los sufragios de San Agustín y de los demás santos de la Orden en su debido tiempo (Orden de San Agustín, 1686).
El espacio en el que debían celebrarse estos actos era el coro, un lugar que formaba parte al mismo tiempo del convento –pues tenía comunicación directa con los pasillos que conducían a las celdas de los frailes– y del templo –puesto que en las iglesias mendicantes estaba ubicado generalmente a los pies de la nave sobre la puerta principal (Plazaola, 1965).
En algunos templos agustinos de la Provincia de Michoacán, como Cuitzeo y Morelia, se conservan aún las sillerías de coro, piezas del mobiliario litúrgico que el Diccionario de Autoridades define como el “conjunto de sillas […] labradas de madera continuadas unas con otras, y afirmadas en contorno à la pared” (Real Academia Española, 1739). Las sillas eran ocupadas por los religiosos en estricto orden de acuerdo con el cargo que tenían en el convento, o con la antigüedad en la orden. La del centro, conocida como silla prelacial o sitial de honor, estaba reservada al prior del convento, o al provincial si se encontraba presente. Generalmente en los respaldos de las sillas están talladas las efigies de los santos de la Orden u otros motivos que aluden a la iconografía agustiniana, como su escudo representativo.
En el centro del espacio del coro se ubicaba un gran atril en forma de pirámide generalmente de cuatro caras. Es el facistol o facistorio, que servía para colocar los cantorales o libros de coro cuyos textos y melodías debían ser cantados por todos los participantes en las ceremonias (Toussaint, 1990). Desde ese espacio del templo, los agustinos cantaban los textos y melodías de las Vísperas de San Nicolás de Tolentino.
El Oficio de Vísperas de San Nicolás de Tolentino
En el siglo VI San Benito de Nursia sistematizó los momentos de oración conocidos como Horas Canónicas, también conocidas en conjunto como Oficio Divino, el servicio cotidiano de alabanza a Dios. Se trata de ocho horas en el día y en la noche, en las que los religiosos debían recitar o cantar el ciclo completo de los 150 salmos contenidos en la Biblia, acompañados de antífonas, himnos, responsorios, oraciones, entre otros textos litúrgicos.
En la vida religiosa de órdenes contemplativas como la de los benedictinos, el Oficio Divino comenzaba a la media noche con la hora canónica de Maitines, y a partir de ésta seguían las demás, cada tres horas: Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas. Las Horas Mayores, o las de mayor importancia y duración, son Maitines, Laudes, Vísperas y Completas.
Desde su origen, la Orden de San Agustín fue heredera también de esta tradición. En los conventos de la Provincia de Michoacán, a las 5 de la mañana se rezaban juntas las horas de Laudes, Prima y Tercia; a las 7 se celebraba la misa conventual; a las 8 hrs. tenía lugar el desayuno; entre 9 y 12 hrs. se llevaban a cabo otras actividades como ocupaciones ministeriales, o clases si se trataba de noviciados o casas de estudios; a las 12 del día se rezaban Sexta y Nona; a las 13 hrs. era el tiempo de la comida, seguida de visita eucarística y descanso o recreación; a las 15:30 era rezada la hora de Vísperas –aunque, en tiempo de Cuaresma, se rezaba a las 12 del día, después de Sexta y Nona–; terminadas las Vísperas, y hasta las 20 hrs., había estudios o ministerio; a las 20 hrs., la cena; a las 21 hrs., rezo de Completas, seguidas de un momento de descanso; a las 12 de la noche, rezo de Maitines, y a la 1:30 segundo descanso (Navarrete, 1978: 139).
Las Vísperas son una de las Horas Mayores, considerada, como su nombre lo indica, la oración del atardecer. Su nombre deriva de la palabra latina véspera, vesperae que significa “la tarde” (Lara Cárdenas, 2015: 22).
El Oficio de Vísperas que aquí presentamos está dedicado a San Nicolás de Tolentino (1245-1305), un santo medieval a quien los agustinos de Michoacán eligieron por patrón de su Provincia. Este santo ha revestido una gran importancia para la Orden en virtud de que fue el primer fraile agustino canonizado; pero su devoción también trascendió al ámbito agustiniano, siendo considerado desde la Edad Media como protector de los pobres, de los necesitados y de las ánimas del purgatorio.
En virtud de su patronato, la fiesta de San Nicolás de Tolentino era una de las más importantes en los conventos de toda la provincia. De allí que hayamos elegido este Oficio que debió fungir como un símbolo sonoro identitario para los frailes que lo cantaron el día de su fiesta.
Los textos y melodías principales provienen de un cantoral o libro de coro perteneciente al Archivo de la Provincia Agustiniana de Michoacán. Se trata de un volumen facticio en el que se integraron los textos y melodías para el Oficio de tres fiestas importantes para la Orden y para la Provincia: Santa Mónica, San Agustín y San Nicolás de Tolentino.
Por una inscripción contenida en la letra capital de la portadilla, sabemos que la parte correspondiente a la fiesta de San Nicolás de Tolentino data de 1609, apenas siete años después de la erección de la Provincia michoacana, y que perteneció al convento de Valladolid, la sede de la Provincia, siendo prior de éste fray Martín de Vergara. También está consignado el nombre del artesano que elaboró el cantoral o parte de él: el maestro Cristóbal de Nava.[2]
En el libro están contenidos los textos y melodías sólo de algunas partes del Oficio (marcadas en negritas en la tabla 1): las antífonas de los salmos, el himno y la antífona del cántico Magnificat.
Para el resto de los textos y melodías fue preciso recurrir a otras fuentes complementarias, en particular el Liber Usualis Missæ et Officii (1950), dado que las Constituciones señalan que la Orden se rige por el Rito Romano, es decir, la liturgia oficial establecida por Roma que a principios del siglo XVII era ya aquella emanada del Concilio de Trento.
[1] Para esta presentación se han aprovechado algunos párrafos del artículo de Ruiz Caballero (2019).
[2] La letra capital de la portadilla contiene la siguiente inscripción: “Por mandado del padre m[aestr]o f[ray] Martin de Vergara, prior de Valladolid. El m[aestr]o Xpoval. [Cristóbal] de Nava, 1609”.
Instituciones participantes:
Créditos de grabación
Melos Gloriae
Sopranos: Mónica Paola Aguilera Zertuche y Noemí Villegas Nicolau.
Altos: Laura Guadalupe Urbán Urbán y Bárbara Nicté Hernández Sepúlveda.
Tenores: Ariadna Victoria Cisneros Castro y Carlos Alberto Vasquez Fuentes.
Bajos: Miguel Ángel Torres Castañeda, Edgar Benett Bucio, Amílcar Enrique Cárdenas Ordaz.
Organista: Abraham Alvarado Vargas.
Directora adjunta: Mónica Paola Aguilera Zertuche.
Director general: Juan Manuel Lara Cárdenas.
Créditos LANMO
Grabación: Diego Romero Leñero, Mayra Daniela Olmedo Garrido, Víctor Avilés Velázquez y Juan José Guerrero García.
Edición, mezcla y masterización: Diego Romero Leñero.
Producción ejecutiva: Berenice Granados Vázquez, Santiago Cortés Hernández y Antonio Ruiz Caballero.
Selección y edición fotográfica: Andrés Arroyo Vallín, Zayra Briseida Vázquez Solorio, Luis Ahedo Tovar.
Presentación del fonograma: Juan Manuel Lara Cárdenas y Antonio Ruiz Caballero.
Fotografías: Juan Manuel Lara Cárdenas, Víctor Avilés Velázquez, Juan José Guerrero.
Diseño: Diego Melgarejo Chaparro y Juan Manuel Castañeda Rodríguez, basado en la colección creada por Alter.Nativa Gráfica.
Las sesiones de grabación se realizaron en la Rectoría de Nuestra Señora de Guadalupe, Reina de la Paz, en la Ciudad de México, durante septiembre de 2023. Producido en los estudios del Laboratorio Nacional de Materiales Orales, LANMO.
Agradecimiento especial
Archivo de la Provincia Agustiniana de Michoacán (APAMI), Libro de coro. Valladolid de Michoacán (Morelia), s. XVII.
Registros de Elegit Nicolaum Domino: canto gregoriano, de los cantorales agustinos de Michoacán. Melos Gloriae en el repositorio:
