Inicio
Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
Anastasio: ¿Cómo se llamaba el hacendado? Recuerdo que el de Coahuixtla se apellidaba Escandón. Y dicen que taba marcado, tenía un ojo zarco y un negro, como los perros. Taba marcado. Y dicen que era remalísimo [mjm]. No dejaba que entraran por su carril.
Luz Margarita Zúñiga Virrueta
Luz Margarita: ¿Así como a los cuántos meses? Que fue, fue cuando fue otra cosa. Venía otra vez igual, venía caminando, platicando con mi hermana también y de repente veo, que estaba una señora hermosa, linda, el pelo largo, hermoso. Un vestido blanco, pero lindísimo. Antes de, eso fue antes de llegar al hospital y la vi, y la vi, yo la veía que iba y que iba, pero de repente dije yo “¿qué pasa?”. Tan bonita mujer, entonces iba caminando. Y luego ya dije, “pero, pero no es una mujer”. Y ya la vi que, que flotaba. Y venía caminando, caminando, caminando. Llegaba, llegando, llegué yo al hospital y ella seguía caminando como a una, una distancia de unos 20 metros. Y seguía caminando y caminando, volando, pues qué caminando. Entonces, pero a una altura así, chiquita. Dije, “ah, ¿qué pasa?”.
Entonces, este, “¿quién es?”. Entonces ya llegando a, a la Cruz Roja, así y ya casi la alcanzaba cuando ella cruzó la carretera. Dice y, y descendió así por la cerca. Se va para…, también desapareció. Ei, y allí dije yo “¿qué?”. Entonces ya luego ya que llegaron allí, “ha de ser La Llorona, que dicen” [ajá]. Pero no lloraba [risas], no lloraba. Nomás vi aquella cosa, aquella mujer tan bonita, pero namás de, de espalda [mjm], de espalda. El pelo largo, muy largo, el vestido blanco, hermoso. Pero cuando vi yo que no era real, es cuando vi que, cuando vi que ya…, y sube y se mete, y se mete hacia el Parque. Me dio miedo.
del acto comunicativo: Entrevista con Salud Padilla Saucedo
Salud Padilla Saucedo
Trío Masakali
DAFNE: Okey. Eh, ¿por qué tocar son huasteco en Ciudad de México?
ANA: Pues, a mí me parece que puede ser un poco por la nostalgia de las personas que están radicando aquí en Ciudad de México, Estado de México. Eh, pues, se vienen a trabajar las personas de los pueblos. Y, entonces, hay veces que nos toca ir a botear, eh, o en alguna fiesta, no sé, algún evento que nos llegan a ver y, pues, como la nostalgia como de: “mi pueblo, lo extraño”, ¿no? Y ya encontrarte con la música huasteca aquí, ahora sí que si la huasteca: si no vas a la huasteca, la huasteca viene a ti. Entonces, yo creo que ahí aplica un poco, un poco eso.
Leonardo González Arellano
¿Sabes qué fue lo más bonito?
Coincidir contigo en esta vida.
Cada segundo a tu lado
era mejor que cualquier regalo,
y siempre que me lo preguntan te quiero más.
Eres una estrella del cielo que bajó a brillar.
¿Sabes qué fue lo más bonito?
Encontrarte aquel día.
La lluvia que estaba presente
nos mojaba con su alegría.
Lo mejor de todo esto es que lo puedo recordar
Lo peor es que yo de ti no me puedo olvidar.
Girasol, deten el tiempo en mi cabeza
que me duele esta tristeza
por no verte, no tenerte de la mano.
Girasol, que me duele la cabeza.
¿Sabes qué fue lo más bonito?
Coincidir contigo en esta vida.
Cada segundo a tu lado
era mejor que cualquier regalo,
y siempre que me lo preguntan te quiero más.
Eres una estrella del cielo que bajó a brillar.
¿Sabes qué me deja tranquilo?
Que no fuimos los dos,
sino el amor quien nos falló.
Girasol, deten el tiempo en mi cabeza
que me duele esta tristeza
por no verte, no tenerte de la mano.
Girasol, que me duele la cabeza.
¿Sabes qué me deja tranquilo?
Que no fuimos los dos,
sino el amor quien nos falló.
¿Sabes qué me deja tranquilo?
Que no fuimos los dos,
sino el amor quien nos falló.
del acto comunicativo: Entrevista a Juan Manuel Mendoza Arroyo
Juan Manuel Mendoza Arroyo
Juan Manuel: Este, mm, tengo otra anécdota. Una, eh, pero esta vez en un, en un distrito de riego en Tanaxuri, porque mi abuelo es ejidatario de San Francisco. Él fue mucho tiempo lo que se conoce como aparcero, es decir, rentaba a partes o, o hacía un tipo de trabajo a partido, a partes con el dueño de la tierra. Y después de mucho trabajar sembrando flores a él le dieron un, la posibilidad de convertirse en ejidatario. Era por allá de los, se los dieron al final, en el 65. Y por allí de los 70 's ya estaba introduciéndose un, un, este, un sistema de riego [mjm]. Y el sistema de riego derivaba del río los Conejos, que es uno que es también tributario del Cupatitzio, namás que nace en la meseta y, y se conecta más abajo con el Cupatitzio.
Entonces yo recuerdo que una vez estaba jugando en la huerta de aguacate, en las primeras huertas de aguacate que se sembraron aquí en Uruapan, y por algún motivo, me resbalé y caí al canal, ¿no? En aquel entonces pues no, no tenía ni idea de cómo, de qué hacer, ni sabía nadar ni nada. Y el canal me arrastró. Entonces el canal iba a dar a una barranca, pero una barranca tremenda, ¿no? Y lo bueno es que me alcanzaron a sacar antes de que, antes de que me cayera más lejos, ¿no? porque sí me arrastró como unos 10 o 12 metros, ¿no?, el, el canal pero es un, pero estaba más o menos, este, niño, como, probablemente unos cinco años. Entonces, este, ese es uno de los recuerdos que tengo de esa caída al río y me andaba ahogando.

