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Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
del acto comunicativo: "Era lo que yo siempre quise desde que estaba chico"
José Manuel Escamilla Martínez
Hiram Vázquez
Suzette Selena García San Luis
Lo siguiente es una de las anécdotas que contaré de mi madre a cerca de su infancia. Ella, es del estado de Veracruz y vivía específicamente en un pueblito pequeño llamado Xico. Una de las leyendas más comunes que podemos encontrar en Veracruz, es el tema de las brujas, y esta es una historia de esas. Ella cuenta que durante su infancia era muy común que, junto a sus primos, sus tíos y sus padres salieran en la noche, estaban en la banqueta fuera de la casa de uno de ellos; jugando, platicando, debido a que la inseguridad en aquel entonces pues no era tan grave, no era tanta, por lo que se podía dar ese lujo. En una ocasión, mientras estaban jugando, iba pasando una señora de, ya mayor edad, como una apariencia extraña. Ella ya tenía una fama de que era una bruja y pues, como es normal, los niños pues se metieron corriendo a la casa por miedo a esta señora.
Los adultos, que estaban ahí, la saludaron, le dijeron: “buenas noches” por respeto, ya que pues era una persona grande. Ya pues pasó la señora, los niños vuelven a salir, mi madre sale, los primos estaban pues volviendo a jugar. Sin embargo, uno de ellos voltea a dirección que se había ido la señora, y asegura a verla visto flotando. Rápidamente, todos ellos se acercan a la casa, principalmente los adultos, advirtiéndoles a los niños que se metieran y que no voltearan. Sin embargo, la curiosidad de los niños pues a veces es más grande. Mi madre voltea y ve a la señora levitando, la señora que, justo pasaba hace unos instantes caminando, levitando aproximadamente a tres o cuatro metros de altura, formando una cruz entre un cruce que estaba muy cerca de la casa. Rápidamente se metió por el miedo que esto infundió en todos los que estaban ahí, todos los presentes, y decidieron mejor no hablar sobre aquello, debido, pues como dije, al miedo que esto provocaba.
Trío Jujupa
Víctor: Sí, y esto, hay algo más que yo quería apuntar acerca de esto de la, la cantina, de la cantina y de, de, porque es un lugar bien importante donde se conservó el son, el son huasteco, o sea incluso en la huasteca habían lugares donde siendo huasteca ya no se tocaba son huasteco ni nada ¿no?, y entonces los, todos lugares donde yo creo que se conservó la música huasteca fueron las cantinas, las cantinas así de señores, o sea, de mala muerte, las cantinas machistas, no una cantina bonita, no, o sea una cantina de la huasteca es un lugar donde van lo señores a emborracharse y hacer los, los más machotes a desobligarse, a gastarse el dinero de la semana que se ganaron trabajando, o sea, es, es un lugar de perdición básicamente y ahí es donde se, donde llegaban los tríos y se tocaba el son huasteco y ahí se conservó en los años 80s, 90s ¿no? que ya se estaba perdiendo todo.
Y otro lugar yo creo son las, las escuelas, los maestros que armaban todavía los festivales, el día de las madres no sé qué y ponían los niños a bailar, a bailar este, huapango ¿no? allá, yo también recuerdo que de mis primeros acercamientos con la música huasteca que yo escuchaba en mi casa también fue que, por ahí de tercero, cuarto de primaria, bailé un huapango, bailé "La azucena" del Trío Tamazunchale y entonces en todos los ensayos, como les pasa a ellos supongo, pues era escuchar, escuchar, te vas a prendiendo la letra, te vas aprendiendo el violín, te vas aprendiendo todo ¿no? [todo] y te llega a, a gustar o lo llegas a odiar ¿no? [risas]
También puede ser, y, y este, esos, ese lugar es, la, la cantina, así como concepto digamos donde, como lugar donde se, se preservó también es, es interesante porque justamente también ahí pasaba que las mujeres no entraban ¿no? [mjm] o sea, y todavía pasa, si vas a Tamazunchale, algún lugar así [sí] de, por ahí de la huasteca, eh, y entran mis compañeras a tocar, eh, los, los señores las ven raro [sí] o sea, aquí no entran las mujeres, no entran los niños, nada ¿no? tonces [hasta te dan de jitomatazos] este, sí te ven te ven este [los limones ahí volando] te ven, te ven extraño porque pues es, son lugares de hombres nada más [mjm]
Entonces, eh, también aquí en la ciudad sí es más tolerante con eso, también está esa parte de que vas a un lugar y, y entran, eh, eh, mujeres, eh vas y tomas cerveza, o sea, las mujeres van y toman [mjm] eh, este, nos emborrachamos juntos hombres y mujeres en estos lugares ¿no? porque también está esa parte, o sea, no todo, no el, el son huasteco en la ciudad no es solamente como ese rescate así medio romantizado de: "Ay, rescato la cultura y los museos [sí, no], y voy y toco porque quiero rescatar las raíces". No, también hay una cosa así bien bohemia [mjm] y como de, de consumo de, de alcohol, y eso es verdad, o sea es innegable [convivencia] y es, es un fenómeno social también, o sea convives así, bailas y, y por ahí también encuentras a alguien que te gusta y, hay, inicias una relación con alguien, te haces novio, novia de alguien te peleas, chisme [risas] o sea, hay todo, todo un ambiente así que se, que se desarrolla al rededor del huapango ¿no?, pero aquí en la Ciudad de México [Ya nos exhibiste, risas], este, eh, creo que, o sea, no hay, nadie te mira feo si mujeres van a estos lugares pues no es... es completamente normal y eso, este, yo que he estado en las dos partes, allá en mi pueblo y acá si yo, si noto bien la, la diferencia ¿no? que, que es, es totalmente, totalmente distinto como se ve esa parte, la mujer tocando y en lugares donde se, se consume huapango ¿no?
Tanya: Que claro pues, en su momento también seguramente años, años, muchos años atrás pues, tampoco aquí era bien recibido que, por ejemplo, dentro de las cantinas hubiese mujeres ¿no? [mjm] aquí en la ciudad pues también sucedió, o sea, las cantinas eran para hombres y ya, y las pulquerías también ¿no?, porque también eso es como una diferencia: la pulquería y la, y la cantina ¿no? y a lo mejor eso es como algo que a final de cuentas tuvo que cambiar, fue cambiando poco a poco hasta que pues ya en, en esta época ya no sucede ¿no? o sea, es tan normal ver a una mujer, este, entrar a una cantina con amigas y con amigos como, como lo es para, para un hombre ¿no?, entonces, pues sí.
del acto comunicativo: Entrevista a Angelina Hernández Flores
Angelina Hernández Flores
Daniel Estrada Hernández
Trío Masakali
DAFNE: Y la recepción de ustedes como trío, ¿ha sido mejor en otros estados o aquí en Ciudad de México ha sido más abierta?
ROSA: Yo creao que aquí, porque sí, eh, en el hecho de que nosotras estemos aquí en la Ciudad de México y queramos llegar a la huasteca y tocar entre los tríos huastecos, ahí sí por ejemplo yo sí he sentido como más ese rechazo, ¿no? No, pues:
—Tú que eres de, tú que estás en la, en la Ciudad de México, ¿qué vas a tocar lo que aquí se toca?
¿No? Entonces, sí, sí ha habido como más, más… ANA: Un poco más ese recelo.
ROSA: Más apoyo aquí en la ciudad, o sea, más como aceptación aquí en la ciudad, ¿no?, que allá [sí].
Lucino Luna Domínguez
Berenice Araceli Granados Vázquez
Berenice: También hay bastantes leyendas de La Llorona, ¿verdad?, acá en Anenecuilco...
Lucino: Muchas hay de La Llorona, que la llegaron a ver bañándose en el río. O desgreñando a los enamorados, ¿no?, etcétera, tantas cosas que.
del acto comunicativo: Emmanuel Erano Sotero Rosas
Emmanuel Erano Sotero Rosas
Berenice Araceli Granados Vázquez
María Jesús Hernández Barrera
María: Aquí es, aquí es enfrente de… como que vas camino al panteón y está el caminito como que va pa arriba, como que vas un poquito así, Ya ni hay nopal, ya ni se sabe bien, pero, platican, platicaban las hijas y ella murió, vivía ahí enfrente de la carretera, casi al tope este que va aquí del panteón pa acá [ajá] por áhi.
Entonces platicaba esa señora que ella si destapó unos escalones y que, y se perdió por un día, que andaba desaparecida, no la hallaban, y ella si platicó que ella si quiso entrarse, pero que ella se salió porque quería que se trajera todo y eran montones y montones y montones de dinero. Supuestamente de los bandidos de sepa Dios qué épocas [mmm] y está así: hay túneles, hay todo; pero ella no entró todo. Ella, ella platicaba que decían “todo o nada”. Ella salió pero sin nada, nada, porque si ella hubiera cometido el error de agarrar unas monedas no sale, no sale. O sea, todo o nada y no, no sacó nada. Si se salio pero todo para qué, y ella platicaba todo eso. La señora esa, creo todavía vive su hija de ella. Es la suegra de Eva, la hermana de pelón [ajá], y pos era mamá de Julián y de varios, tovia viven, el mentao Chabelo y, este, creo que se llama, cómo, ay no me acuerdo, pero ella si platicaba eso.

