Inicio
Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
del acto comunicativo: Anastasio Zúñiga
Nomás que unos dicen que sólo los correlones viven, y no, no es cierto, porque Genovevo de la O [ajá], jue un general de los valientes. Calzones anchotes, les tenía miedo el gobierno, de Senidor, era de por allá de Tepoztlán, y no murió en la Revolución.
Dante: Vivió. Todavía fue jefe de operaciones en Tlaxcala, aquí en Morelos. Quería ser gobernador después.
Anastasio: Jue de los valientes.
Dante: ¿Usted lo conoció a Genovevo?
Anastasio: No, yo no.
Decía mi papá que cuando el sitio en Cuernavaca, ahí en Tres Marías estaba Genovevo, y cuanto gobierno llegaba, allí lo acababa. Y en ese sitio de Cuernavaca que, que dilató más de dos meses, allí murió este general que agarró a Cartón...
Dante: Ah, este, Maya.
Anastasio: Maya.
Dante: Este Ignacio Maya.
Anastasio: Áhi murió Maya en el sitio de Cuernavaca. Pero ya había terminado el sitio. Ya habían ganado el sitio, ya nomás los andaban desarmando [tsss]. Y Maya traiba un caballo moro, muy bueno. Nomás les iban quitando las carabinas, y se va este, se va a topar con un guacho que estaba mariguano. Y se la endereza y que lo mata [tsss]. Ahí murió.
Dante: La de malas.
Guadalupe Aparicio Morales
Guadalupe:La gente, lo que ellos vivían de más antes, acá, acá, acá fue donde hicimos [mjm], este, en, en esta punta [ajá], y ahí vivía la, la gente, y que de ahí vi… vinieron a, a pescar, vinieron a pescar aquí y aquí duraban unos, una semana pescando. Aquí no había, aquí no andaban los perros ni gatos ni nada. Y por eso ellos empezaron a venir, eh, de allá vinían a vivir aquí, porque allá traían puercos, traían pollos, y los animales bajaban a, a comer, se llevaban estos, que dicen, ¿cómo dicen esto?, animales que comen los pollos y que viv… este…
Leonel: (Purépecha)
Guadalupe: Coyotes [Coyotes], sí [ajá], coyotes se llamaba, a los pollos, los puercos y que por eso ellos vinieron a cambiar por aquí, porque por aquí no había nadien. Y aquí empezaron a, a, este, a limpiar los pedacitos que había aquí, en toda la orilla había mucha, esos árboles, saus que… grandes, y ellos vienen, vinieron allí pescando todo, así con la mariposa, con rueditos, y así sacaban a, a, a secar los pescados, y así andaban ya. Y así, y así otro, y así ya, ya vinieron a, a vivir aquí y en Janitzio [mjm] y ya...
Eso me contaba mi abuelita, que su abuelita también a ellos contaban ansina [mjm], también a nosotros nos contaba. Yo por...cuando nosotros en esta punta había una, una casa ya redumbado, allá habían casas redumbados, y de ahí nosotros, este, preguntábamos:
–¿Esas casas quién vivía, abuelita?
–Esa casa vivía, este, un señor que llamaba, este, este, Salvador, Salvador Romero [mjm].
Y que otra casa, allá vivía, este, se llamaba Catarín Flores. Y otro, otro acá, hasta por acá, vivía él, pero ya las casas estaban den… rendumbadas pues ya [mjm]. Que ahí vivía este Juan, Juan, este, Juan, ¿cómo se llamaba?, Juan Trinidá [mjm]. Y más, para viniendo acá, vive que llamaba Chus Pegro [mjm], Jesús Pegro dicía [mjm]. Y más para allá, acá, dándole vuelta, que venía... que ya, este, eh, vivía, este, Juan, Juan, este, ¿cómo le digo?, Juan, Juan Fer… ¿cómo era?, este, no, no sé, ya era él pelativo, y ahí, por alló, donde viven otras, allí vivía ya, este, Sotero, don Sotero Lión [aja]. Y, y ya la más a, allá donde nosotros vivívamos, porque yo vivía allá, no nací yo ya... allá eran ahí, vivían ya Marcelo, Marcelo Aparicio, y ya, pues ya se había, ya se había, ya mu… este, murieron cuando nosotros nos crecimos ya [mjm]. Y no, y ya, ya de, de, ya de, ya de, ya nadie vivía, nosotros habíamos como unos cinco casas, y ya de más de allá otros ya, otros ya, ya vinieron a viviendo ya, aquí es la familia, familia ya de aquí, y ya, ya, ya se fueron ya pues viviendo más [ajá], este, y ya pues así, así nos contaba mi abuelita también [mjm]. Y, y ya pues.
del acto comunicativo: Entrevista con Abraham Aparicio
Abraham Aparicio
BERENICE: Oiga, ¿y de algo que le haya pasado pescando? ¿Alguna historia que recuerde en particular?
ABRAHAM: No, este sí, pus también hay eso que, a veces nos pasa allá en el lago que nos llegan a agarrar unos, que nosotros les decimos aquí los rateros allá en medio lago.
BERENICE: ¡¿De verdad?!
ABRAHAM: Y pus ahí a vec… Una vez me a tocó a mí y no pues ya hasta me quería quitar la vida.
BERENICE: ¡¿Pero pescando?!
ABRAHAM: Sí, pues ya ahí casi era como una dos de la mañana que me agarraron por este lado [ajá], no pus yo dije:
– “No pus ya, aquí, a la mejor aquí me quedo”.
Pero no, gracias a dios estoy aquí, no sé qué, quién me salvó y dije:
–”No pus ya vámonos”.
Ya a esas horas me regresé de la pesca, ¿pus ya que iba a estar haciendo? Ya me habían quitado las artes de pesca, me quitaron todo y hasta el remo y no pus ya ni podía llegar yo, me bía dado mucho susto ese día y lloro a veces de dolor porque a lo mejor no estuviera aquí [ajá], no tengo, quería mucho pues mi arte de pesca, ya ves uno pues se siente mal cuando se los arrebata pues alguien [claro], ey, y pues a veces de gusto, dije pues ya ni modo. Si me disculpan por favor.
BERENICE: No, no, lo importante es que usted esté bien, o sea…
ABRAHAM: Sí, pues gracias a dios toy aquí to vía, pero, pues sí, hay que seguirle echarle ganas y pus hasta aquí, ¿pa dónde vamos? Ta yendo bien pues, gracias a dios y a la mejor voy a seguir con lo que me siga, pues a mí [mjm]. Sí, por eso, sí tengo historias toavía, bastantes que contar, pero yo creo hasta ahí nomás puedo decirles eso [mjm] sobre mi vida pues lo que he vivido aquí, [mjm] ey.
BERENICE: Le tocó duro eso.
ABRAHAM: Sí, no pues aquí a veces uno así se la, se pasa pues así a veces también hay unos que, pues como en las carreteras a ustedes, a la mejor ahí, los atropellan, los asaltan igual aquí también, las artes de pesca que trae uno. Sí, es lo que puedo contarles aquí, mi, mi historia pues más o menos que he pasado [ah, si], pero sería todo, o no sé cómo…
BERENICE: No, está, está bien. Mire, nosotros vamos a estar viniendo [mjm], si quiere, este, pasamos otro día a entrevistarlo [sí, está bien, ajá], porque a mí se me hace que usted sabe muchas cosas, conoce muchas cosas.
ABRAHAM: Sí, no sí, tanto tiempo que he estado aquí yo y muchos me conocen, no pus es que, ¿cómo lo hace y…? No pus yo, de todos modos echándole ganas pues uno va pa arriba.
BERENICE: No, siéntase [ey], siéntase bendecido porque, [mjm], cuando uno pasa por cosas así de difíciles y sale bien [sí], es que tiene, tiene alguien que lo cuida, ¿no? [mjm] dicen de que le llaman el ángel de la guarda, ¿no? O, o no sé, o sea, pero…
ABRAHAM: Sí, lo que uno siempre piensa, ¿no?, pues uno sale pues y se persina y vámonos [exacto, sí, sí] y donde quiera uno así va [mjm], yo pues soy de esas personas que voy a una parte y primero hay que persinarse pues, más que nada y pedirle.
BERENICE: Encomendarse [si], no hay de otra [ey], no hay de otra.
ABRAHAM: Si, es lo que puedo contarles yo, más que nada.
BERENICE: No, está bien [ey]. Entonces si quiere venimos a verlo después.
ABRAHAM: Sí, está bien.
BERENICE: ¿Sí? Y ya nos cuenta…
ABRAHAM: Aquí me pueden encontrar, siempre aquí estoy.
BERENICE: Muchas gracias, muchas gracias por la entrevista.
del acto comunicativo: Entrevista a Arturo Hernández Flores y Angelina Hernández Flores
Trío Jujupa
Víctor: Sí, y esto, hay algo más que yo quería apuntar acerca de esto de la, la cantina, de la cantina y de, de, porque es un lugar bien importante donde se conservó el son, el son huasteco, o sea incluso en la huasteca habían lugares donde siendo huasteca ya no se tocaba son huasteco ni nada ¿no?, y entonces los, todos lugares donde yo creo que se conservó la música huasteca fueron las cantinas, las cantinas así de señores, o sea, de mala muerte, las cantinas machistas, no una cantina bonita, no, o sea una cantina de la huasteca es un lugar donde van lo señores a emborracharse y hacer los, los más machotes a desobligarse, a gastarse el dinero de la semana que se ganaron trabajando, o sea, es, es un lugar de perdición básicamente y ahí es donde se, donde llegaban los tríos y se tocaba el son huasteco y ahí se conservó en los años 80s, 90s ¿no? que ya se estaba perdiendo todo.
Y otro lugar yo creo son las, las escuelas, los maestros que armaban todavía los festivales, el día de las madres no sé qué y ponían los niños a bailar, a bailar este, huapango ¿no? allá, yo también recuerdo que de mis primeros acercamientos con la música huasteca que yo escuchaba en mi casa también fue que, por ahí de tercero, cuarto de primaria, bailé un huapango, bailé "La azucena" del Trío Tamazunchale y entonces en todos los ensayos, como les pasa a ellos supongo, pues era escuchar, escuchar, te vas a prendiendo la letra, te vas aprendiendo el violín, te vas aprendiendo todo ¿no? [todo] y te llega a, a gustar o lo llegas a odiar ¿no? [risas]
También puede ser, y, y este, esos, ese lugar es, la, la cantina, así como concepto digamos donde, como lugar donde se, se preservó también es, es interesante porque justamente también ahí pasaba que las mujeres no entraban ¿no? [mjm] o sea, y todavía pasa, si vas a Tamazunchale, algún lugar así [sí] de, por ahí de la huasteca, eh, y entran mis compañeras a tocar, eh, los, los señores las ven raro [sí] o sea, aquí no entran las mujeres, no entran los niños, nada ¿no? tonces [hasta te dan de jitomatazos] este, sí te ven te ven este [los limones ahí volando] te ven, te ven extraño porque pues es, son lugares de hombres nada más [mjm]
Entonces, eh, también aquí en la ciudad sí es más tolerante con eso, también está esa parte de que vas a un lugar y, y entran, eh, eh, mujeres, eh vas y tomas cerveza, o sea, las mujeres van y toman [mjm] eh, este, nos emborrachamos juntos hombres y mujeres en estos lugares ¿no? porque también está esa parte, o sea, no todo, no el, el son huasteco en la ciudad no es solamente como ese rescate así medio romantizado de: "Ay, rescato la cultura y los museos [sí, no], y voy y toco porque quiero rescatar las raíces". No, también hay una cosa así bien bohemia [mjm] y como de, de consumo de, de alcohol, y eso es verdad, o sea es innegable [convivencia] y es, es un fenómeno social también, o sea convives así, bailas y, y por ahí también encuentras a alguien que te gusta y, hay, inicias una relación con alguien, te haces novio, novia de alguien te peleas, chisme [risas] o sea, hay todo, todo un ambiente así que se, que se desarrolla al rededor del huapango ¿no?, pero aquí en la Ciudad de México [Ya nos exhibiste, risas], este, eh, creo que, o sea, no hay, nadie te mira feo si mujeres van a estos lugares pues no es... es completamente normal y eso, este, yo que he estado en las dos partes, allá en mi pueblo y acá si yo, si noto bien la, la diferencia ¿no? que, que es, es totalmente, totalmente distinto como se ve esa parte, la mujer tocando y en lugares donde se, se consume huapango ¿no?
Tanya: Que claro pues, en su momento también seguramente años, años, muchos años atrás pues, tampoco aquí era bien recibido que, por ejemplo, dentro de las cantinas hubiese mujeres ¿no? [mjm] aquí en la ciudad pues también sucedió, o sea, las cantinas eran para hombres y ya, y las pulquerías también ¿no?, porque también eso es como una diferencia: la pulquería y la, y la cantina ¿no? y a lo mejor eso es como algo que a final de cuentas tuvo que cambiar, fue cambiando poco a poco hasta que pues ya en, en esta época ya no sucede ¿no? o sea, es tan normal ver a una mujer, este, entrar a una cantina con amigas y con amigos como, como lo es para, para un hombre ¿no?, entonces, pues sí.
José Melitón Guzmán Menocal
LUCIA: Muy bien, entonces empezamos con su nombre.
JOSÉ: Sí, ¿ya? Bueno pues, yo me llamo José Melitón Guzmán Menocal yo he nacido aquí, en la isla de la Pacanda y ya, como les estaba platicando, pues yo me fui dando cuenta pues ya tenía como nueve, diez años, cuando ya me fui dando cuenta de cómo trabaja mi papa, como trabaja mi mamá y ya ellos también me invitaban ahí a ayudarlos y a todo eso y así fui creciendo, y el trabajo de nosotros pus es en la pesca, ya cuando yo tenía unos doce, trece años pues ya, me invitaba mi papá a la pesca, a veces esté aquí vivían unos señores que traían unos artes que le nombran chinchorros, entonces com ese arte no se puede pescar una sola persona sino cuatro personas, entonces ya ellos me invitaban a veces, cuando uno tenía pues tiempo, pues los acompañaba y a veces cuando uno no tenía tiempo pues tampoco pues no, ya se ocupaba pues este eh ya en otras actividades pues. Y así, me fui creciendo ya cuando yo ya tenía dieciocho, ya diecinueve años pues ya empieza uno pues ya pensar sobre casarse y ya esté, pues ya hacer su vida, ¿verdad? Y ya siempre como un papá, como un mamá pus ya todavía nos dicen ahí, ya nos llaman la atención:
— Todavía no, puedes disfrutar tú la vida, todavía, todavía eres chamaquillo, todavía no. Fíjate bien en lo que ya quieres comprometerte porque pues ahí ya orita si tú sales a la hora que tú quieras y puedes ir a donde tú quieras, y ya cuando vas a tener esa responsabilidad, ya no puedes. Ya vas a estar aquí en la casa, pues ya te vas a ocupar en el trabajo porque tú vas a necesitar una ropa, también aquí ya el que va a ser tu compañera pus también se va a necesitar una ropita, unos calzado, ya todo. Y aquí pus ya tú mismo te estás dando cuenta de que el trabajo de nosotros pus es muy poquito pues que sacamos uno así entre semana o así diario.
Y a veces pues como se pone el tiempo también más como este tiempo pues de las aguas, a veces se presta el tiempo y a veces no. Y así es que, pues sí ya analizabas sobre todo eso y ahí pues me, este pensando sobre este cómo hiciera yo cuando yo me casara cuando yo ya iba a tener mi compañera, cómo iba a vivir, entonces pus ya ahí surge también de que bueno pus, “yo por ejemplo ahorita estoy viviendo aquí con mis papás pero el día que yo ya quiera casarme, necesariamente yo tengo que hacerme una casita que ya para vivir aparte”, y así fue como me vine pues viviendo mi vida, y ya este, pus ya llego el tiempo de que pues nos entendemos con una compañera y nos casamos, pues ya, ahí surgió todo, ¿verdad? De lo que nos decía papá, de lo que nos decía mamá, ahí surgió todo. Ya tuvimos unas familias, ya ahí, ya era, pues ya con más responsabilidad pa trabajar, para darle de mantener a la familia, ya pensando pues en un hogar, pensando ya en un hogar. Yo a veces ya así me platicaba con mi papá, y me decía:
— No pues, perdóname hijo porque no pude este sacarte adelante y en otras cosas como estudios para mandarte a la escuela, pus no pude por la falta de recursos.
Y pues yo le decía:
— Pues no te apures papá, no solamente soy yo, somos aquí unos cuatro, cinco familias y pues ya, ya ustedes me platicaron, ya ustedes me explicaron, yo ya hasta por esta fecha me estoy dando cuenta de que el trabajo pues no es, este, no satisface pues para tener todo ese gasto, por eso pues no te preocupes tú, el chiste es que vamos a estar viviendo, nos entendemos, nos comprendemos y nos vamos a estar viendo como… ya ahorita no voy a decir “no pus ya orita yo ya hice mi vida. Mis papás, mis papás pus aparte” no, yo voy a estar aquí siempre al pendiente de ustedes y ustedes de nosotros y así.

