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Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
Rosa María Antonio Bartolo
Alejandra Ortega, Daniel Estrada Hernández, Yotzin Nekiz Viacobo Huitrón, Zuleyma Martinez
Hay un cuento que había uno, andaba uno, pero era, este, volteado. Y iba con unas muchachas y andaban por ahí. Y que se la quitan los guachos y que la [sonríe], le dan a él una carabina, al ese volteado.
--Y si oyes algún ruidito, dice, le marcas el alto: “¡Alto ahí!, ¿quién vive?”, tres veces, dice. Si no responde, le tiras.
Y que oye un ruidito:
--¡Alto ahí, ¿quién vive tres veces? [risas].
Y, no les respondió, dice:
--Responde alma de dios, porque si no áhi te va el ¡prum!
No le respondió, pues era un burro. Le mete, que le tira. Y se dejan las muchachas, y se vienen corriendo: “¿qué cosa haría este?”
--Y qué, ¿qué cosa?
Dice:
--Pus áhi le tiré a uno, dice. No, no, no quiso responder.
--¿Ónta, dice?
--Áhi está tirado.
Un burro que andaba ahí cascareando por la orilla del cuarto.
Decía que le marcara tres veces. Y él decía:
--¡Alto ahí, ¿quién vive tres veces? [risas].
Dante: Vive tres veces.
Anastasio: --Responde alma de dios, porque si no áhi te va el ¡prum! [risas].
Dante: Puro burro.
Anastasio: Y le mete su balazote al burro. No respondió.
Juan Luis Cortes Loredo
JUAN LUIS: Bueno, lo que les voy a comentar esta tarde es algo… Primero, es una cosa que me sucedió cuando yo era chico y es algo que no me he podido explicar. Resulta que, cuando tenía aproximadamente entre seis, siete años, falleció mi papá. Pero yo no sabía en ese entonces, sinceramente, no sabía, en sí, lo que era la muerte, como que nadie en la familia algún día se preocupó por explicarnos a esa edad qué era la muerte y qué era la ausencia de alguien. Pues resulta ser que falleció mi papá; nosotros no, no sabíamos —tengo un hermano tres años mayor que yo—, y no sabíamos nada. De repente llegó mi hermano el mayor —somos seis hermanos—, llegó mi hermano el mayor y simplemente nos dijo que nos teníamos que vestir y que nos teníamos que poner una chamarra porque íbamos a salir. Entonces, efectivamente, nos cambiamos; todo fue rapidísimo, este, nos llevaron a una funeraria que yo no sabía ni qué estábamos haciendo ahí. Y ya, recuerdo que cuando entramos, pues vi mucha gente triste y así, callada. E insisto, yo a mi siete años, pues veía a la gente y decía: “Pus, ¿qué está pasando aquí?”.
Y ya, eh, al, ¿qué sería?, a la media hora, yo creo, de que estábamos allí, ya se acercó mi mamá y nos abrazó a mi hermano y a mí y nos dijo:
—No, pus es que su mamá, su papá ya falleció.
Y yo me quedé simplemente viéndola y, pues como que no entendí, nada más me le quedé viendo y así, como que asentí, dije:
—Sí, pues está bien.
Y ya, no pasó nada, este, recuerdo que nos fuimos a la casa, fueron muchos familiares, eh, y ya. Al final, eh, pues ya en la noche nos fuimos a dormir. En casa teníamos, bueno, había una cama matrimonial en donde nos dormíamos tres hermanos; uno, mi hermano mayor, el que le sigue, eh, tres años mayor, menor que él, y yo. Entonces, nos encontrábamos en, eh, nos acostábamos en la cama, de forma encontrada, es decir, eh, uno con los pies hacia la cabeza y así, ¿no? Y nos dormíamos los tres.
Entonces ya, pus yo supongo que sería de madrugada y, de repente, nada más
recuerdo que abrí los ojos y me senté en la cama, voltié hacia la izquierda, teníamos una consola —que antes se estilaban mucho las consolas así, grandes—, voltié hacia la consola y, aunque ustedes no lo crean, vi así, como humo, cuando una persona está fumando, vi humo, pero ese humo formó la silueta del rostro de mi papá. Entonces, yo así, todavía me froté los ojos y pensé que estaba dormido, y volteo otra vez y sigo viendo la silueta de mi papá, pero así, como en humo. Entonces, cuando volteo, mi her…, mi hermano el que es mayor que yo, tres años, igual, como estábamos acostados de manera encontrada, se sienta en la cama y voltea y me dice:
—¿Viste eso?
Y le dije:
—Sí.
Pero yo dije: “Este me está vacilando”, ¿no? Y le digo:
—¿Tú qué viste?
Dice:
—Pues la cara de mi papá.
Y eso para mí fue lo extraordinario, y le dije:
—Sí, yo también vi a mi papá.
Y ya, nos quedamos viendo y cada quien nos volvimos a acostar. Pues ya, quedó todo ahí. Al siguiente día, ya temprano, —yo recuerdo mi mamá se levantaba tempranísimo, como a las cinco y media de la mañana—, y me recuerdo que fui a desayunar, serían como las siete, y, entonces, le dije a mi mamá:
—Oye, mamá, fíjate que pasó algo.
Y le comenté. Y ella muy tranquila me dijo:
—Sí, hijo, es que tu papá se vino a despedir.
Y eso fue todo lo que nos sucedió, pero nunca logré entender eso. Yo pensé que, simplemente, yo había visto esa imagen, pero aquí lo extraordinario es que mi hermano cuando me dijo: “¿Viste eso?”, él me contestó que había visto igual, el rostro de mi papá. Entonces, hasta la fecha crecí así, pensando en que, efectivamente, mi papá se había ido a despedir de nosotros. Es todo [gracias].
del acto comunicativo: Entrevista a Guillermina Martínez Bernabé
Guillermina Martínez Bernabé
Lucía Yunuen: Mjm, ¿y nunca la vieron?
Guillermina: No [O]. No, este, incluso, eh, yo recuerdo que mi papá una vez se fue de una fiesta, tuvimos fiesta y se fue [mjm] hacia abajo. Este, de donde yo vivía, pero estaba muy tupido de árboles, te digo que semejante al Parque. Ya ves que hay un área que está así muy boscosa [ajá], así estaba hacia abajo. Este, donde yo vivía casi era en la orilla y, este, y se fue, pero fue en la madrugada [mjm]. Y mi mamá pues fue por él, pero, sí dice que, iba a medio camino y que la escuchó [mjm]. Y, este, y ella pues lo único que hizo fue que, llevaba un machete en la mano [ah], porque decía, pues está muy oscuro y va a pasar algo [sí] [risa], se me va a travesar algo y, este, y dice, pues lo único que hice fue correr hacia donde estaba, fue a abajo de un árbo [ajá]. Dormido ya, porque fue, cayó él dormido, bien tomado, ¿vedá? [risa].
Paulina Nicolás Vargas
BERENICE: Voy a contestarle a mi esposo que me está marcando, y como tengo un niño chiquito, me preocupé, entonces, espéreme tantito.
PAULINA: Ándale.
TANIA: ¿Qué figura le gusta hacer más, nana Paulina?
PAULINA: ¿Eh?
TANIA: ¿Qué figura le gusta pintar más?
PAULINA: Este, a mí me gusta hacer este, árbol de la vidas, este, nacimientos, “Últimas cenas” y ese danza de pastorela y, este, esos jaripeos, también eso trabajaba. Ora lo que me gusta hacer, este, hacer collares [ajá], ajá, hacer collares. Esos, ahí tengo dos collares.
TANIA: ¿Y usted los hace?
PAULINA: Ajá, yo lo hago esos. Ya, este, ese me gusta hacer, bueno, de todo hago pues ya, así, para surtirlos, mjm. Allá tengo los, deja traer pa que los vea [pausa de entrevista; plática entre las entrevistadoras].
TANIA: Sí, nana. ¿Y hay ermitaños de estas figuritas?
PAULINA: ¿Eh?
TANIA: ¿Los ermitaños también traen sus figuritas?
PAULINA: Ajá.
TANIA: ¿Y los, y los hacen con los cuernos de, de, de toro que usan para llamarse?
PAULINA: Sí. Las, las figuritas de... [qué precioso]
BERENICE: ¿Es un rosario, verdad?
PAULINA: Ajá.
BERENICE: Oiga, nana Paulina, y esos, o sea, ¿esos ermitaños traen entonces un cuerno de toro para llamar? ¿Los ermitaños traen un cuerno de toro para llamar?
PAULINA: Ajá, sí.
BERENICE: ¿A la gente o a...?
PAULINA: A la, a sus grupos que, pues, a la, este, los mismos ermitaños [ah], ajá…
BERENICE: Ah, está precioso, está precioso. Está precioso. ¿Y usted los pintó, Nana Paulina? ¿Usted los pintó estos?
PAULINA: Ajá, yo los pinto.
JATZIRI: ¿Cuánto se tarda para hacer de estos?
PAULINA: Pus, este, no más un día, un día, y, y para pintar, otro día: dos días [mjm]. Pero nomás hago uno, nomás, en el día [ajá]. Uno nomás puedo hacer, no hago más. Así, al, pa…, al pasito nomás.
BERENICE: ¿Y qué, y qué es lo que tienen? Por ejemplo, ¿este es una manita?
PAULINA: ¿Eh?
BERENICE: ¿Qué, qué animalitos son?
PAULINA: Esos son, este, este, un pato, este, y este es mano [una mano]; la sandía, el, este, gallina [mjm], pescado, estrella, empanada [mjm], la luna [ajá], la bolita.
JATZIRI: Esta, esta ¿qué es?
PAULINA: Que es Coca.
BERENICE: Una Coca Cola.
PAULINA: Ah, sí, que ese es una Fanta [risas] [están preciosas]; rancheritos. Es que había un, había venido un señor de Zamora [ajá], una señora [mjm], y me dijo, este:
—Yo quiero una figurita, ¿tienes?
—Sí.
Eh, tenía, este, figuritas chiquitas, y me dijo:
—Y…, voy a llevar esto, no me hagas, este, un rosario, para yo regalar al padre.
Y le dije yo:
—Sí te voy a hacer.
—Mi hagas las estrellitas, las lunas y todo ahí, tú lo inventa ya más.
Les hizo, les hizo tres. Y me dijo:
—No más uno voy a llevar.
Pero cuando llegó ya, ya no quería dejalos.
—Yo voy a llevar todos esos tres [risas].
Le gustó mucho.
BERENICE: Está muy bien. Pues mire, yo creo que vamos a dejar la entrevista aquí para poder comprar souvenirs [risas]. Muchas gracias. La entrevista se la vamos a traer después en disco, en un disco, y, eh, es que estamos haciendo, seguro le explicaron ya las muchachas.
PAULINA: Ajá.
BERENICE: Un libro sobre la pastorela. Entonces nos interesa saber qué pasa con las figuras, por qué son así, por qué tienen esos detallitos.
PAULINA: Mjm.
BERENICE: Para poder explicar nosotros también por qué los tienen.
PAULINA: Sí.
BERENICE: Entonces, lo que nos contó hoy nos sirve muchísimo. Muchas gracias, porque nos ayudó a entender por qué los ermitaños tienen las serpientes, por qué los diablos también y todo esto. Entonces, muchas, muchas gracias.
del acto comunicativo: Entrevista a María Amalia Nolasco Vargas
María Amalia Nolasco Vargas
Amalia: ¿Y ustedes cuánto tiempo están así grabando?
Adela: Pues esta vez vinimos desde el 8 de diciembre [sí], llegamos. Y nos vamos a ir hasta el 8 de enero [oh]. Un mes, pero, por ejemplo, vinimos dos días en abril, uh, como cuatro en mayo, una semana en junio [oh], una semana en agosto [ajá], tres días, ¿dos?, [tres días] [en septiembre]. En septiembre vinieron tres días ellas, eh, bueno, esa vez no grabaron [oh,] nomás vinieron a la fiesta, bueno [ríe] [oh, sí] a ayudar a, a arreglar una, [un altar] un altar [oh, sí].
Sí, venimos y la parte de la investigación es esto de cómo se hacen las piezas [sí] y la otra parte que también nos interesa es cómo, cómo se hace la pastorela [ajá], de lo del cargo del Santo Niño, del maestro de pastorela [sí]. Entonces, pues también ahora estamos visitando los ensayos para grabarlos [sí]. Ya nos van a enseñar a hacer buñuelos [ah, oh, sí] [ríe].
Amalia: Aquí, pues, muchas cosas que hacen, ¿veá? [mjm], por el, las fiestas [mjm].
Adela: Ya conocimos algunos chichihuas [sí], mjm.
Diego: ¿Usted no salió en la pastorela?
Amalia: No
Georgina: ¿Y sus hijas?
Amalia: Ellas tampoco les gustan andar [mjm].
Diego: Voy a cortar [mjm]

