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Este repositorio tiene el objetivo de concentrar, de manera ordenada y sistemática, los resultados de la documentación en campo de
materiales orales en todas las lenguas habladas en México: no sólo el español y las lenguas que hablan los pueblos indígenas, sino también una serie abundante de
lenguas que se hablan en el mismo territorio como resultado de distintas migraciones. Su propósito es permitir la consulta de esos materiales no sólo a especialistas
de diversas disciplinas, sino también a las distintas comunidades en las que se documentaron.
El archivo de materiales sonoros, videográficos y textuales al que se puede acceder desde esta plataforma electrónica se ha construido colectivamente.
Reúne el trabajo de muchos documentadores que, por diversos motivos, se han encargado en distintos momentos de la historia de registrar las narraciones,
los cantos, los gestos y la memoria hablada de las personas en México. Pero también es una construcción colectiva porque sin todas esas voces y todas esas
personas este material no existiría.
Fragmentos aleatorios de Actos Comunicativos
Pedro Antonio Guzmán
Pedro Antonio: Era un gobierno, era este...cómo, cómo les decía... mmm que andaban pues este...así como este que estaba el colono, otro señor, no sé, pero para allá así, ellos venían y que supieron que aquí había un campana de oro [mjm] y pus el trajo su gente pa' llevarlo. Entonces no sé, los de aquí o otras gentes se enteraron [mjm] y pus no lo dejaron, no, mientras que él llegó ellos ya se juntaron, no sé cuántos, unos veinte o treinta y se llevaron la campana. Aquí este, en esta calle, porque esta calle llega hasta en el panteón, quién sabe si han llegado [mjm], pues ahí, ahí lo...se querían llevar pa'... ahí en Puacuaro o otros ranchitos o no sé, pero ahí lo hogaron [ah], sí, en mitad del lago o sea un poquito...ahí lo hogaron y hasta ahí quedó él, no llevó y no quedó para nadie. Y ahí está porque, este..aquí los... este, los antes pues que no vivían en Pátzcuaro, cuando yo empecé a recordar Pátzcuaro era más chiquitito, nomás el mercado estaba ahí, una cuadra, dos cuadras y...ya era pequeño este ciudad de Pátzcuaro, y pus ellos decían cuando nosotros pus ibamos a Patzcuaro con mi mamá o con mi papá y ellos decían ¿por qué tocan la campana?, ahí ustedes tienen un campana de oro. Pus, lo que dice, no pus ya no existe [mjm], es de los señores, la hogaron [mjm]. Pero ellos dicen no [mjm], siempre está tocando, mero a las
doce de la noche, nosotros a veces todavía no dormimos o a veces ya dormimos pero nos despertamos y escuchamos el ruido de la campana, y se oye muy finito, no ustedes tienen una campana ¿por qué no nos quieren avisar? No, no esa campana ya no existe [ah] y ya no existe, ya nos contaron los señores que la hogaron pues, por eso está, está ahí nomás pues [aja]. Y este pues ya, hasta ahí quedó.
del acto comunicativo: Narración de coyotes en San Mateo el Viejo 3
Miguel Ángel Martínez Benítez
Eliazar Morales Reyes
Berenice Araceli Granados Vázquez
BERENICE: ¿Cómo se llama usted?
ELIAZAR: Eliazar Morales Reyes.
BERENICE: ¿Cuántos años tiene don Eliazar?
ELIAZAR: 40 años.
BERENICE: 40 años.
ELIAZAR: Sí.
BERENICE: ¿Y usted a qué se dedica?
ELIAZAR: Pus en la pesca.
BERENICE: Ajá.
ELIAZAR: Sí.
BERENICE: ¿Es originario de aquí?
ELIAZAR: Sí
BERENICE: ¿De Pac… de Tecuena?
ELIAZAR: Sí, originario de aquí de la Tecuena, sí.
Lucino Luna Domínguez
Berenice Araceli Granados Vázquez
Esto sucedió hace como, ay, qué tendrá unos trece años [mjm], como trece años. Este, estaba la casa cubierta, este, para que no le entrara el aire, la lluvia y eso.
Este, y en aquel cuartito, este, bueno ahorita ya le hicieron otros arreglos [mjm], pero, en uno no era baño, sino era un lugar a donde estaba una camita, cobijas, porque ahí, este, dormía uno de los veladores [mjm]. Tenemos dos veladores, bueno. Eh, te voy a decir lo que pasó. Me platicaba un velador, este, que por cierto ya murió [mjm]. Dice:
--Mira, dice, yo llegué una noche, dice, este, tenía yo que suplir a mi compañero, dice. Lo andaba yo buscando, dice, y que me asomo en su cuartito, dice, y que, y vi, dice, que en el camastro estaba acostado un hombre así para atrás, dice, con un sombrerote, así de esos antiguos, y este, tenía un gabán negro atravesado y unos zapatos de una pieza. Así , dice, y este, yo le empecé tocar, que, que me abriera:
“--Ándale, ábreme, dice. ¡No seas payaso! ¿Por qué te vestistes así?”
Dice:
--Y no, pus esa persona ni, dice, y yo veía y veía, así vestido como a la, las personas antiguas. En eso le iba yo a tocar y se abre la puerta solita, dice y me asomo, dice, y se desapareció el hombre, dice. Ya no había nadie ahí, me quedé... [mjm].
Pus, sí, se quedó espantado, ¿no?
María Salud Orobio Candelario
Zuleyma Martinez
María Salud: Nooo, tampoco pues, pos ¿cómo iba a pues ya yo? Porque yo, yo este, yo andaba pues allá ayudando a mi papá, para, bueno para pasar pues uno ya la vida, [B: Sí] él nomás andaba pescando, veces iba a pescar, veces hace, hacemos pues ese ya, trabajito ya de rede, ansí nomás nada más. Pero cuando necesitamos algo ya o yo necesitaba una ropita, [minuto 42:00] una cosita, pues me decía mi papá: “Pos ora sí hijo, ora sí hija, este, ayúdame, ayúdame para que, para que te, para que te esa cosa lo que tú quieres, [B: Mj] porque yo no te puedo comprar algo”, y corrientito, no ansí algo especial, sólo corrientito, pos sí, por eso yo ayudaba todo ya así, hajta iba yo veces hasta allá a hacer trabajito ahí a otra parte, con mis tías, para darle para ayudar a mi papá, mj. Ansí, ansí crecí yo y ansí y ansí y ansí. [B: Ajá] Sí, ansí y luego pues ya pues, yo nomás solita, mj. Yo nomás solita. Ese es que, ese es que fuimos pues ya con mi, con mi padre y [minuto 43:00] ora como estoy ya, ora ya, nosotros trabajamos ya con mi esposo, [B: Mj] allá pue en México.
Berenice: Sí, sí, lo que le decía a Zule, ¿no?

